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Las economías del Caribe, favorecidas por las organizaciones de agricultores mejoradas

©FAO/Giuseppe Bizzarri

La FAO ha ayudado a nueve países del Caribe a crear capacidad en agronegocios, alentando a los agricultores a planificar antes de sembrar.

Datos clave

Cuando el sector bananero se desplomó el último decenio en el Caribe, los agricultores de San Vicente y las Granadinas reaccionaron con vigor intensificando sus actividades de producción y exportación de malanga, variedad caribeña de la colocasia, alimento básico amiláceo. La nueva orientación, gracias a la cual los precios en origen de la malanga superaron el doble de su nivel anterior, surtió efecto en gran parte gracias a un proyecto de la FAO puesto en marcha en 2008 para ofrecer oportunidades de ingresos alternativas a los agricultores que dependen de productos básicos. La FAO colaboró con la Red de Agricultores del Caribe (CaFAN) en la mejora de la profesionalidad y la capacidad de grupos de agricultores de todo el Caribe. Al día de hoy, gracias al proceso de comercialización promovido por el proyecto, los agricultores de la región ven sus explotaciones como empresas y las tratan como tales, lo cual, a su vez, ha fortalecido las cadenas de valor y estrechado los vínculos de los agricultores con los mercados en nueve países del Caribe.

Independientemente de si el objetivo es mejorar la comercialización de papas comunes en Jamaica, el ñame en Granada o la colocasia en San Vicente y las Granadinas, el éxito comercial depende de que la cadena de valor sea sólida y los vínculos de los agricultores con los mercados estén afianzados, especialmente en el Caribe, donde los países se centraban antes en uno o dos cultivos de exportación. A medida que reconocían la necesidad de diversificar los cultivos y los mercados, también reconocieron la necesidad de implantar nuevos canales de producción y comercialización. La FAO, en colaboración con la Red de Agricultores del Caribe (CaFAN), alianza regional de organizaciones de agricultores, respaldó la labor de nueve países del Caribe encaminada a ampliar su capacidad en el ámbito de los agronegocios alentando a los agricultores a pensar y planificar antes de plantar las semillas.

En San Vicente y las Granadinas, la FAO prestó apoyo al miembro local de la CaFAN, la Organización del Caribe Oriental para el Desarrollo Comercial y Agrícola (ECTAD). En ese momento, la ECTAD se acababa de crear y tenía poca experiencia en los mercados regionales o de exportación. La FAO ofreció a la ECTAD asesoramiento para que mejorara su profesionalidad y su capacidad de forjar contactos entre sus miembros y aportar información, incluidos detalles sobre los servicios de apoyo. La ayuda de la FAO constó de sesiones de capacitación en tecnologías de producción, mantenimiento de registros, cálculo de los costos de producción, comercialización y actividades posteriores a la cosecha, así como la moderación de reuniones entre productores y compradores que contribuyeron a fomentar la confianza y la transparencia en toda la cadena de valor y permitieron llegar a un acuerdo sobre las medidas necesarias para mejorar la oferta comercial.

A medida que los campesinos locales empezaron a comercializar su malanga por conducto de la ECTAD y su vínculo comercial con el Reino Unido, participaron en sesiones de formación práctica para mejorar la producción y aprender a organizarse y operar mediante grupos de agricultores. Por ejemplo, aprendieron a clasificar y embalar por su cuenta la malanga antes de enviarla a la ECTAD. La suma de todo esto permitió que el rendimiento aumentara más de un 100 %.

Aumento de las exportaciones y mejoras en los precios

Al día de hoy, la ECTAD ha mejorado los servicios que presta a los productores de colocasia de San Vicente y las Granadinas asesorándolos sobre la manera de coordinar y añadir calidad y valor a la producción con el objeto de obtener precios más altos y garantizar un mercado de exportación fiable. Con su ayuda, los agricultores de tres de las principales zonas productoras de colocasia se agruparon y empezaron a celebrar reuniones periódicas para el desarrollo de su cadena de valor.

En el marco del proyecto también se organizaron talleres y cursos de capacitación sobre enseñanzas adquiridas a escala regional y se alentó a los agricultores de la ECTAD a reunirse con otras cooperativas y organizaciones de agricultores con más experiencia para aprender de ellas. De ese modo, además de facilitar material didáctico básico sobre actividades de comercialización y agronegocios, el proyecto apoyó las visitas entre agricultores, lo cual permitió a estos visitar otros países. Gracias a estas visitas, aprendieron nuevas técnicas de producción y métodos empleados por otros agricultores para resolver problemas como la financiación inicial y la manipulación después de la cosecha.

Formación práctica y profesional

La FAO también recabó la participación del Instituto de Investigación y Desarrollo Agrícolas del Caribe y de servicios gubernamentales de extensión, los cuales aportaron conocimientos prácticos y capacitación en temas que iban del aumento del rendimiento al espaciado de las plantas y el uso de cajones protectores en los campos. Los cajones protectores en los campos añadieron valor a los productos alargando su tiempo de conservación, pero también mejoraron la apariencia, con lo cual aumentó el atractivo para el consumidor.

No cabe duda de que las organizaciones de agricultores han mejorado su capacidad de comercialización y su profesionalidad. Con apoyo de la FAO, la CaFAN ha crecido de siete a 15 países, y la afiliación a organizaciones regionales de agricultores ha aumentado un 50 %. En San Vicente y las Granadinas, más de 700 productores están afiliados actualmente a la ECTAD. La ECTAD también ha ampliado su alcance y ahora presta apoyo a agricultores de otras partes de la isla que desean formar grupos de productores.

También se aprecian repercusiones en el ámbito de las políticas. Además de colaborar directamente con participantes sobre el terreno, la FAO ayudó a miembros de la CaFAN a asociarse con organismos gubernamentales nacionales y ministerios, lo cual permite a los agricultores influir en las decisiones adoptadas por los gobiernos. Las organizaciones de agricultores ahora toman parte en foros regionales de orientación con miras a planificar la alimentación y la nutrición en el Caribe.