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Programa de Cooperación Internacional Brasil-FAO

Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025

Del 2010 hasta el 2016, el gobierno de Brasil y la FAO, en el marco del Programa de Cooperación Internacional Brasil-FAO, apoyaron iniciativas de cooperación humanitaria de emergencia y estructurante, a nivel global, regional y nacional.

Fueron ejecutados 15 subproyectos en beneficio de 11 países (Haití, República del Congo, Mozambique, Angola, Guinea-Bissau, Chile, Nicaragua, Paraguay, Bolivia, Honduras y El Salvador), y apoyadas actividades puntuales en Haití, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucia.

Estas iniciativas de cooperación humanitaria se implementaron bajo la coordinación de la CGFOME, coordinación que a la fecha integraba el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (MRE). Tras la extinción de la CGFOME, el programa de cooperación humanitaria establecido con la FAO pasó a ser coordinado por la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC).

Desde 2017, con la firma de una revisión del proyecto, se ha puesto en marcha la nueva fase del proyecto Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025, que trabaja a partir de la perspectiva de contribuir a la Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) y Superación de la Pobreza de la población más vulnerable de los países seleccionados, favoreciendo el restablecimiento de las condiciones frente a desastres o amenazas a su seguridad alimentaria y nutricional,

Asimismo, asistir técnicamente los países, poblaciones y/o comunidades rurales en situaciones de Emergencia o en estados potencialmente vulnerables, a través de la Cooperación Sur-Sur Trilateral, para asegurar la rehabilitación o mantenimiento de los procesos productivos, tomando en cuenta sus formas de vida, costumbres y potencialidades.

Actualmente, están en negociación una serie de proyectos con países de América Latina y también actividades regionales que podrán ser iniciadas hasta fines del 2018.

Las iniciativas de cooperación técnica se enmarcan en dos ámbitos de acción en los países socios.

El primer aborda las políticas nacionales de corto plazo, con el fin de restituir las cadenas y los sistemas de producción agrícolas, que aseguren el acceso a los alimentos en caso de desastres naturales (distribución de semillas, acceso al agua, recuperación de infraestructura).

El segundo ámbito de acción se enfoca en fortalecer medidas nacionales de mediano plazo y de carácter estructural, que consideran cuatro elementos centrales:

a) Revalorización de la agricultura familiar como abastecedor de alimentos para la población, constituyendo, además, un eficaz sistema de protección y amortiguación frente a la volatilidad del precio de los alimentos.

b) La promoción de mercados públicos de alimentos como un espacio nuevo de consumo y dinamizador de economías locales.

c) Actualización de la institucionalidad pública vinculada a la seguridad alimentaria, para una agenda contemporánea.

d) Contribución a lograr que se garantice el acceso a los alimentos a todos los ciudadanos en los países.

La estrategia del Programa de Cooperación Internacional Brasil-FAO propone que iniciativas que articulen estos aspectos, vinculados al rol que juegan hoy los Gobiernos, los Parlamentos nacionales y las organizaciones de la sociedad civil, sean un real avance para la implementación y gestión de los programas y políticas de la seguridad alimentaria de la Región.

De esta manera, la Cooperación Sur-Sur se constituye en una de las herramientas fundamentales en proceso de desarrollo entre los países de la Región, por lo cual será uno de los mecanismos pilares de su accionar.

 

IMPACTO:

Contribuir a la Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) y Superación de la Pobreza de la población más vulnerable de los países socios, favoreciendo el restablecimiento de las condiciones de resiliencia frente a desastres o amenazas a su seguridad alimentaria y nutricional.

RESULTADO:

Asistir técnicamente a los países, poblaciones y/o comunidades rurales en situación de emergencia o en estado potencialmente vulnerable, por medio de la Cooperación Sur-Sur Trilateral, para asegurar la rehabilitación o mantenimiento de los procesos productivos, tomando en cuenta sus formas de vida, costumbres y potencialidades.