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Reconstruir los medios de vida agrícolas en las áreas tribales de Pakistán

La FAO apoya a agricultores para reconstruir sus medios de subsistencia

Datos clave

Las Áreas Tribales bajo Administración Federal de Pakistán (FATA, por sus siglas en inglés) se han visto severamente afectadas por disturbios y operaciones militares durante la última década. Unas 260 000 familias han sido desplazadas de sus hogares. En respuesta, la Secretaría de las FATA ha implementado una “Estrategia de retorno sostenible y rehabilitación” para apoyar el retorno de las familias desplazadas. Para respaldar esta iniciativa, la FAO y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA, por sus siglas en inglés) lanzaron el proyecto de recuperación y desarrollo de la economía agrícola en las áreas tribales. El objetivo de este proyecto es estabilizar el área mediante la reactivación de los medios de subsistencia, la reducción de la pobreza y la disminución de las desigualdades económicas. Esto se logra mediante la restauración de los activos productivos (incluida la recuperación de la tierra), el mejoramiento de la producción agrícola y la capacitación de los agricultores locales, especialmente las mujeres. Hasta la fecha, el proyecto ha beneficiado a aproximadamente 46 452 hogares en las agencias de Khyber y Kurram.

Gul Baro Bibi mira su cosecha de verduras con alivio. Su rostro brilla intensamente con un sentido de orgullo por la misión cumplida, mientras ve con detenimiento sus okras y sus calabazas de peregrino ya listas para ser recogidas. Los vegetales pueden parecer una cosa común para cualquier otra persona, pero para Gul Baro Bibi, su pequeño huerto es especial porque en sí mismo cuenta su historia.

El conflicto y la militancia en Bara, en la agencia Khyber de Las Áreas Tribales bajo Administración Federal de Pakistán, dejaron a Gul Baro Bibi y a su familia sin otra opción que huir de su hogar. Muchos otros sufrieron el mismo destino.

También Ahmed Baz, un agricultor de 32 años que vivía feliz con su familia en la aldea de Khairabad de Bara. Vivía la vida de un agricultor normal que dependía de su tierra para llegar al fin de mes.

Cuando el conflicto golpeó la zona, Ahmed, Gul Baro Bibi y tantos otros, se quedaron sin otra opción que abandonar sus aldeas y trasladarse a zonas más seguras. Para Ahmed, significaba trasladarse a Polosai, zona de Peshawar, dejando atrás su hogar y su vida.

Dejarlo todo significaba ganar seguridad, pero también significaba perder las casas, las aves de corral, el ganado y los cultivos en pie, y además con la escasa esperanza de recuperar estos activos, que son el medio de subsistencia y la vida misma de estas comunidades.

Volviendo a nuestras tierras en Bara
En 2015, cuando muchas familias regresaron a Bara, se enfrentaron a la desalentadora realidad de reiniciar sus medios de subsistencia desde cero. Ahmed, luego de su regreso a casa se sintió impotente al no saber cómo empezar de nuevo.

Con pena, Ahmed habla de cómo la situación le afectó: "Mi tierra permaneció estéril durante años y no pude preparar la tierra para la agricultura. No tenía dinero para comprar semillas para verduras y otros cultivos".

La FAO y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) pusieron en marcha un proyecto en julio de 2015 para la recuperación y el desarrollo de la economía agrícola en la zona de las FATA.

La estabilización de las zonas fronterizas Pakistán-Afganistán es una de las prioridades de Japón y la JICA. Hiroshi Inomata, embajador de Japón en Pakistán, señala: "La estabilidad de las FATA es esencial para la estabilidad de todo Pakistán".

La situación dio un giro con este proyecto. Después de identificar y seleccionar a agricultores, entre ellos Ahmed, la FAO les ofreció un pedazo de tierra y un equipo de herramientas para trabajar. El proyecto también les proporcionó a los agricultores aves de corral, ganado e insumos agrícolas para las estaciones de Rabi (invierno) y Kharif (monzón).

Empoderando a las mujeres en Bara
Para Gul Baro Bibi, el conflicto también ha mostrado un lado positivo. La agricultura, que siempre ha sido popular entre las mujeres en Bara, presentó una gran oportunidad para que Gul Baro Bibi y su familia iniciaran su recuperación.

Más de dos tercios de mujeres agricultoras ayudan a cultivar en la zona, pero a menudo no obtienen su merecida parte de los ingresos de la cosecha.

A través de este proyecto, la FAO ha capacitado a más de 400 mujeres agricultoras. Unas 15 Escuelas Abiertas de Mujeres (WOS, por sus siglas en inglés), dirigidas por facilitadoras femeninas, están proporcionando capacitación a las mujeres en los diferentes pueblos de Bara, agencia de Khyber.

Gul Baro Bibi habla con aprecio de la Escuela Abierta Femenina a la que pudo asistir.

"Yo no tenía los conocimientos de las técnicas agrícolas adecuadas para cultivar verduras. Cultivar una parcela pequeña es fácil y muy interesante, ahora que lo aprendí", dice Gul Baro Bibi mientras mira feliz su huerto.

El huerto de Gul Baro Bibi produjo una buena cosecha porque ella, junto con otras mujeres como ella, aprendieron las técnicas y conocimientos necesarios para cultivar hortalizas. En estos espacios de formación también enseñaron a las mujeres sobre los beneficios de mejorar la nutrición a través de la producción de vegetales y huertos caseros.

Gul Baro Bibi ahora se siente empoderada: "A través de WOS ahora soy capaz de cultivar y vender verduras de manera más eficiente. A lo largo de la temporada, mi familia y yo consumimos verduras frescas sin químicos".

Además de estos talleres de fortalecimiento de las capacidades, la FAO está desempeñando un papel importante en el desarrollo de la agricultura de las FATA, proporcionando insumos agrícolas esenciales tales como semillas de calidad, herramientas agrícolas y mejor infraestructura de riego.

Medios de vida renovados
Empleando prácticas agrícolas eficaces, Gul Baro Bibi a menudo goza de ganancias. Los kilos adicionales de okra y calabaza de peregrino traen a casa entre 1 000 y 1 500 rupias pakistaníes (entre 9 y 14 USD) por semana, lo que le ha permitido proporcionar una dieta más nutritiva para su familia y enviar a sus hijos a la escuela.

Para Ahmad, los resultados también fueron positivos: "Estoy muy feliz y agradecido a la FAO por darme semillas de verduras y el equipo de herramientas. Con la ayuda de la FAO para recuperar mi tierra, sembré okra y otras semillas de hortalizas en unos 2 mil metros cuadrados de tierra".

El rendimiento significa más ingresos para Ahmed: "Esto me ha permitido cosechar hasta 150 kg de producción, lo que son unas 800 rupias pakistaníes (unos 7 USD) al día en el mercado local".

La FAO ha ayudado a reavivar y mejorar la producción agrícola (cultivos, ganado, aves y pesca) de las personas que han regresado a las FATA. Gracias a este proyecto, los agricultores han recuperado los activos necesarios para su sustento.

Ahmed, Gul Baro Bibi y los agricultores de Bara están más esperanzados para el futuro ahora que pueden ahorrar algo de dinero, comprar semillas de vegetales de buena calidad y alimentar a sus familias con alimentos nutritivos. Estos nuevos conocimientos sobre agricultura y sus medios de vida recuperados están ayudando a la gente de las FATA a recuperar su autosuficiencia.

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