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Luchar contra la fiebre aftosa en Eurasia

La Hoja de ruta de Eurasia sobre la fiebre aftosa es una iniciativa implementada por el Sistema de prevención de emergencia (EMPRES) de Sanidad Animal, Protección Vegetal y Seguridad Alimentaria de la FAO para reducir los brotes de fiebre aftosa en 14 países de Eurasia para 2020.

Datos clave

Se conoce como el camino de los rumiantes, un flujo de animales a lo largo de las carreteras que provienen del Pakistán y el Afganistán y se dirigen al norte hacia Asia central y al oeste hasta llegar a Turquía. Este flujo se mueve a una gran velocidad. Un camión cargado de animales para su venta procedente del Pakistán se detiene en un mercado iraní, después prosigue su marcha y, en 24 horas, el ganado podría estar en Turquía habiendo cruzado ilegalmente varias fronteras internacionales. Este es el mundo del comercio informal, común en las zonas áridas de Eurasia, y también uno de los mayores causantes de la propagación de la fiebre aftosa. Un enfoque innovador de doble vertiente de la FAO hace frente a este problema mediante la colaboración a nivel nacional y regional, con el fin de conseguir un control progresivo de la fiebre en la región para 2020, a través de la Hoja de ruta de Eurasia occidental sobre la fiebre aftosa. 

En sus primeros años de vida, la mitad del ganado, ovejas y cabras de muchas partes de Eurasia contraerán la fiebre aftosa, y muchos animales la padecerán más de una vez. Aunque la enfermedad en sí no es necesariamente mortal, algunos animales nunca se recuperan por completo, lo que supone una pérdida de productividad. Debido a la frecuencia y la velocidad a la que viajan las epidemias de fiebre aftosa y a la ausencia de infraestructura veterinaria en algunas zonas, la FAO trabaja a fin de prestar apoyo a 14 países eurasiáticos para desarrollar un plan común para el control de la fiebre aftosa en la región. Este plan proporciona una cartera de procesos y herramientas con el fin de asistir a los países para que puedan avanzar juntos.

La fiebre aftosa es la enfermedad del ganado más dañina del mundo en términos tanto de número de animales infectados como de impacto en las economías nacionales. No sólo amenaza los medios de vida de los productores del ganado infectados, sino que también afecta a la capacidad de comercio de un país. Los 14 países eurasiáticos que participan en la Hoja de ruta de Eurasia occidental sobre la fiebre aftosa cuentan más de 100 millones de cabezas de ganado y 200 millones de pequeños rumiantes. Dados los niveles actuales de la enfermedad, la magnitud del desafío es enorme.

Los países establecen objetivos comunes

El programa de la FAO, coordinado con la Comisión Europea para la Lucha contra la Fiebre Aftosa, con sede en la FAO, comenzó en 2009 al agrupar a los 14 países más afectados para debatir cómo reducir de manera colectiva los niveles de la enfermedad. Mediante está unión, los países han podido establecer un objetivo común: para el 2020 habrán llegado a la fase en que la fiebre aftosa es poco frecuente y los brotes se pueden contener con rapidez.

Como punto de partida, los participantes utilizaron una herramienta de evaluación innovadora desarrollada por la FAO con el fin de aclarar el nivel de presencia de la enfermedad y determinar la fase de lucha contra la fiebre en cada país. Esta herramienta se conoce como senda progresiva de control para la fiebre aftosa y permite a la FAO ayudar a los países a establecer sus objetivos y determinar las medidas necesarias para cumplir dichos objetivos y mejorar la comunicación y la confianza regional.

Con una enfermedad transfronteriza tan contagiosa como la fiebre aftosa, el programa de control de cada país está expuesto a los riesgos de la situación de los países vecinos y la ausencia de progresos en una zona puede poner en peligro las iniciativas de toda la región de control de la enfermedad. Por tanto, la FAO se reúne anualmente con los funcionarios veterinarios nacionales para que evalúen el progreso, revisen las iniciativas de los países vecinos, y apoyen a aquellos cuyas iniciativas fracasaron y amenazan con mermar el progreso.

La vacunación es la primera línea de control en esta región, aunque la capacidad de los países para apoyar programas de vacunación varía. Afganistán, Pakistán, Irán y Turquía cuentan con los sectores ganaderos más amplios de la región. Mientras que Afganistán y Pakistán solo vacunan entre el cinco y el diez por ciento del ganado, en Turquía se vacuna al 92 por ciento.

Gestionar el progreso

La hoja de ruta ha estimulado a los países a emprender evaluaciones precisas de las situaciones de la fiebre aftosa y a integrar las opciones que utilizan para luchar contra esta enfermedad. Gracias a estas dos iniciativas, hoy en día los países pueden comparar sus actividades y avances con otros países, sus programas de control disponen de resultados cuantificables y cuentan con la confianza de que existe un objetivo y una visión generales comunes en toda la región. La FAO organiza talleres anuales a fin de evaluar el progreso a lo largo de la hoja de ruta regional y determinar si va en la dirección correcta, que también ayuda a los países a formar un vínculo regional más fuerte.

Aunque es demasiado pronto para observar una reducción apreciable de la presencia de la enfermedad, los impactos iniciales de las actividades son prometedores. Las medidas de control ya se han convertido en sistemas de alerta temprana de la nueva epidemia. Igualmente, han estimulado el desarrollo de grupos de trabajo nacionales para el seguimiento interno del progreso con un diálogo y una toma de decisiones mejorados sobre la gestión de las campañas de vacunación y los riesgos del desplazamiento de los animales.

Desde que la FAO introdujo el concepto de la senda progresiva de control a finales de 2008, se convirtió en una herramienta conjunta de la FAO y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), así como las aplicaciones mundiales. Debido al éxito cosechado en la zona occidental de Eurasia, la FAO trabaja con la OIE a fin de elaborar las hojas de ruta subregionales de África y el Asia meridional. El objetivo es conseguir un conjunto general de planes regionales a largo plazo que conjuntamente compondrán los componentes de una Estrategia mundial de control de la fiebre aftosa.

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