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Plataforma de Territorios Inteligentes

"Si se cumplieran los derechos de las mujeres rurales se podrían producir entre un 20% y un 30% más de alimentos en el mundo"

Entrevistamos a Cecilia Jobe, cabeza de la campaña "Mujeres Rurales, Motores de Desarrollo", que ha emprendido FAO Argentina. En apenas unas semanas, esta campaña ha logrado la adhesión de altos cargos del ejecutivo argentino, organizaciones locales y representantes de FAO en América Latina y el Caribe, así como dentro del país. ¿Su objetivo? Visibilizar las dificultades de las mujeres rurales argentinas y reconocer su trabajo y la labor que realizan en el agro.

:21/09/2016

La campaña "Mujeres Rurales, Motores de Desarrollo" busca una visibilización de las mujeres y su problemática en los entornos rurales de Argentina. ¿Hasta qué punto se acusan las desigualdades de género en este contexto? ¿Cómo se mide el éxito en una campaña así?

Es importante aclarar que la campaña no busca “visibilizar la problemática de las mujeres en entornos rurales”, sino la problemática de las mujeres rurales. El concepto de mujer “rural” se construye teniendo en cuenta el elemento geográfico y de exclusión de oportunidades y servicios que comprende a las mujeres de distintas razas y etnias.

El concepto de “mujer rural” es un concepto “vivo”, el Comité de la Convención contra la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) no brinda otro elemento definitorio, con lo cual consideramos que el elemento de exclusión de oportunidades y servicios comprende tanto a las mujeres que se dedican a trabajos agrícolas como aquellas que se ven obligadas a migrar a zonas rurales y a dedicar sus vidas a empleos rurales no agrícolas.

Actualmente, vivir en áreas rurales aumenta las desventajas socio-económicas debido a la falta de acceso a servicios incluyendo salud, educación, agua, condiciones de salubridad y transporte. Su vulnerabilidad a la pobreza es exacerbada aún más por las políticas legales y sociales que las excluyen de la posesión de tierras y les deniegan el derecho a expresar sus opiniones en el planeamiento del desarrollo y en los gobiernos locales.

"Queremos que la sociedad, y las mismas mujeres rurales, dejen de definirse como que “ayudan” a sus maridos en el campo, porque esto no es así".

Es muy difícil hablar de “medir el éxito” en una campaña como esta ya que tiene varios objetivos. El principal objetivo es poner en la agenda pública la problemática específica y diferenciada de las mujeres rurales. Esto podría medirse a con las entrevistas de prensa, radio, televisión y el tráfico generado en las redes sociales. Otro objetivo es que sea la primera voz de las mujeres rurales, con sus nombres propios y su cara las que lleguen a los medios. Otro objetivo es lograr el compromiso político por parte de los funcionarios involucrados, que en una primera medida lo hemos logrado ya que han firmado la adhesión al compromiso de visibilizar a las mujeres rurales la Vicepresidenta de la Nación y los principales ministros nacionales así como gobernadores y funcionarios provinciales. Haremos seguimiento al año siguiente de esta campaña para ver, en qué medida se ha avanzado en materia de políticas pública, programas y legislación específica para mejorar la realidad de las mujeres rurales. Y también queremos que la sociedad, y las mismas mujeres rurales, dejen de definirse como que “ayudan” a sus maridos en el campo, porque esto no es así. Ellas son junto a ellos los motores de desarrollo de nuestro país, que es mayoritariamente agroindustrial.

La FAO asegura que combatir la brecha de género tiene un impacto efectivo sobre la reducción del hambre. ¿En qué medida y por qué vías puede lograrse eso?

Cuando hablamos de “Cerrar la brecha de género en agricultura” nos referimos a la existencia de igualdad de acceso a la tierra, a la educación, a la formación agrícola, a las semillas, al agua, a los medios de producción, a los créditos, a la tecnología, a la toma de decisiones, al acceso a los mercados y a muchos otros derechos a los que hoy en día más de 1.100 millones de mujeres agricultoras de todo el mundo no ven reconocidos.

Las mujeres rurales representan un cuarto de la población mundial, son responsables por más de la mitad de la producción de alimentos a nivel mundial. Si hoy se cumplieran los  derechos de las mujeres rurales se podrían producir entre un 20% y un 30% más de alimentos en el mundo. Lo que significaría 150 millones de personas menos con hambre en el planeta (equivaldría casi a 4 veces la población de la Argentina).

El empoderamiento es un concepto que ha pasado a ser parte de la agenda política a nivel global. ¿Qué es el empoderamiento femenino en el contexto específico de la Argentina rural y qué consecuencias puede tener para el desarrollo de sus sociedades?

Es importante desde FAOAR con esta campaña poder hacer frente a los distintos desafíos que presenta el diseño y la implementación de políticas públicas en todas sus dimensiones, pero sobre toda en la dimensión cultural.

En Argentina entre las dificultades estructurales para cerrar la brecha de género en la agricultura, la primera es la limitada presencia del Estado en las grandes extensiones de los territorios nacionales.

Las zonas rurales y las comunidades de pocos habitantes no siempre cuentan con instituciones públicas de salud, justicia o seguridad con los recursos técnicos y humanos suficientes o adecuados. Así, combatir la desigualdad entre mujeres y hombres en entornos rurales podría tener un impacto transversal notable en ámbitos tan dispares como la sanidad, la educación, las políticas sociales.  Algunos de estos ámbitos son precisamente los que históricamente han limitado el acceso y participación activa de las mujeres.

"Es imperioso asegurar la igualdad entre hombres y mujeres en la participación de los procesos políticos y de toma de decisiones."

¿Perciben voluntad por parte de todos los actores implicados? ¿Están los líderes de organismos públicos y privados, por ejemplo, dispuestos a sacrificar su hegemonía?

Para esta campaña nos comunicamos con funcionarios de altos cargos ejecutivos con importante incidencia sobre las problemáticas rurales y hemos tenido un apoyo inmediato. Nos comunicamos también con los presidentes de las principales organizaciones rurales de la Argentina y también ellos reconocieron como fundamental el rol de las mujeres y firmaron muy conformes.

Si bien es importante reducir la brecha entre hombres y mujeres rurales mediante un igual acceso a los recursos y servicios productivos, y al ejercicio de los derechos, es imperioso también asegurar la igualdad entre hombres y mujeres en la participación de los procesos políticos y de toma de decisiones.

Las disparidades existentes entre mujeres y hombres en cuanto al acceso a los recursos económicos - crédito y tierra incluidos - y al ejercicio del poder y a la participación en las instancias ejecutivas limitan las posibilidades de autonomía económica de la mujer, impidiéndole de esta forma, asegurar un mejor nivel de vida para sí misma y quienes de ella dependen.

Sin embargo la existencia de estereotipos y prejuicios sociales y culturales sigue siendo el principal obstáculo que ellas enfrentan para acceder a los altos cargos del poder político y económico.

En Argentina las mujeres participan de la labor agrícola a la par de los hombres,  participan en las organizaciones rurales, en las cooperativas y asociaciones de productores y vecinos en igual medida que los hombres también (demostrando en muchas organizaciones un amplio alcance territorial); sin embargo en el acceso a cargos ejecutivos nacionales, esa participación muchas veces es nula o representa menos de un 10% del total.

En el marco de la campaña estamos haciendo un breve relevamiento de cuál es el acceso a cargos ejecutivos de las mujeres en las organizaciones rurales, y las cifras reflejan fuertemente esta disparidad a la que frecuentemente se hace mención. En todos los caos ni una sola organización está presidida por una mujer o lo fue alguna vez en la historia.

"Las mujeres más jóvenes comenzaron a acercarse a las escuelas campesinas de artesanías atraídas por la posibilidad de trabajo y la novedad de los productos que veían hacer a sus madres y abuelas."

¿Existe ya algún proyecto de desarrollo rural con perspectiva de género que haya sido exitoso?

En el marco de la campaña un aporte fundamental que tuvimos son las entrevistas a las especialistas técnicas de distintos ministerios, organismos y programas que desde hace muchos años, incluso muchas de ellas varias décadas, vienen trabajando con comunidades de mujeres rurales de todo el país. Nos importa mucho su experiencia porque tienen perfectamente relevadas e identificadas cuáles son las principales necesidades de las mujeres rurales, cuáles los son los programas, proyectos y legislación implementada hasta la fecha y qué es lo que falta.

Un caso de éxito que nos gustó mucho es la capacitación que brinda el equipo técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) conformado por una diseñadora, Marcela Duhalde, que brinda capacitaciones a tejedoras para que sus artesanías puedan tener un mayor valor agregado y puedan comercializarlas a un mayor precio.

Las mujeres de las comunidades campesinas no percibían ingresos económicos por las tareas que realizaban. Sus artesanías, principalmente el hilado de oveja, eran intercambiadas por mercadería de primera necesidad a intermediarios locales con un precio frente al cual no tenían ningún poder de negociación.

El desarrollo de nuevas artesanías como el tejido con dos agujas, permitió que el proceso de transformación de la fibra quedara íntegramente entre las mujeres, en muchos casos en una sola, lo que generaba un ingreso muy superior a cualquier otra actividad.

La incorporación de diseño a los productos les permitió acceder al mercado urbano y mejorar exponencialmente los precios, así, esta línea de trabajo fue haciendo que las artesanas adquieran un rol más activo en la toma de decisiones en el seno de sus familias, de sus comunidades, y finalmente de la organización intercomunitaria.

Las mujeres más jóvenes, que habían perdido la continuidad en el proceso de aprendizaje generacional, comenzaron a acercarse a las escuelas campesinas de artesanías atraídas por la posibilidad de trabajo y la novedad de los productos que veían hacer a sus madres y abuelas. Dicha continuidad se encontraba enrarecido por la baja remuneración del trabajo artesanal, que se reflejaba en la escasa valoración simbólica de la producción textil entre las propias comunidades.

En la actualidad la marca colectiva CUM (Organización de segundo grado que nuclea a 16 comunidades campesinas y de pueblos originarios en el Valle Calchaquí de la provincia de Salta) comercializa sus productos a través de intermediarios en las ciudades de Salta y Buenos Aires y las comunidades se preparan para la apertura de su propio local en la ciudad capital de su provincia para acceder al turismo que la visita de manera directa superando la estacionalidad de las ferias en las que venden la mayor parte de su producción.

En la agenda de América Latina las comunidades indígenas han ganado importancia en los últimos años. Imagino que hablando de mujeres rurales, este es un factor a tener en cuenta...

En general en toda América Latina existen vacíos en la disponibilidad de datos sobre las mujeres indígenas, que ponen en evidencia que la información constituye una herramienta fundamental para el diseño y el seguimiento de políticas de igualdad y para la promoción de los derechos humanos.

En la Argentina existe una falta de políticas públicas que invisibiliza a las problemáticas de las mujeres indígenas, por lo cual la temática de mujer indígena no está incorporada como agenda prioritaria. Los pueblos indígenas tienen por lo general un desconocimiento de sus derechos individuales y colectivos.

Las barreras geográficas y la falta de recursos económicos generan dificultad de acceso a la educación y a la salud, debido a las grandes distancias que median sus comunidades con los centros de atención.

Otras problemáticas que sufren las mujeres indígenas son la naturalización de la violencia y el gran número de madres adolescentes.

Las desigualdades de género son un problema que afecta en gran medida a muchos de los territorios de América Latina y Caribe. ¿Creen que esta campaña podría aplicarse a otros territorios en el futuro? ¿Se le ocurre alguno a corto plazo?

La idea es que esta campaña pueda replicarse a través de las representaciones de FAO en toda América Latina y el Caribe. Generar un formato que pueda ser adaptado en todos los países con su problemática específica en una campaña con la lógica que tiene ésta que es: problemática+solución+resultados.

Nuestro objetivo principal es poder darle voz a las mujeres rurales, ponerlas en el centro, articulando al mismo tiempo con líderes de las organizaciones, funcionarios del poder ejecutivo, periodistas especializados, técnicos y especialistas para poder generar espacios de dialogo y de coordinación de políticas desde la FAO. 

 

 

Agradecemos a Cecilia Jobe y Elisabet Golerons su colaboración.

Haga click aquí para saber más sobre esta campaña. "Mujeres Rurales, Motores de Desarrollo" está también en Twitter y Flickr.

 

Fotografías de Sofía Nicolini.

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