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Plataforma de Territorios Inteligentes

"Vincular sistemas de protección social con estrategias de inclusión productiva es un desafío urgente para garantizar resultados duraderos y sostenibles"

Hablamos con Luiz Carlos Beduschi, Oficial de Políticas en Desarrollo Territorial y Coordinador de la Iniciativa Regional Agricultura familiar y sistemas alimentarios inclusivos para el desarrollo rural sostenible de la FAO.

:09/02/2017

La FAO elaboró la Iniciativa Regional 2 (IR2) para América Latina y el Caribe “Agricultura familiar y sistemas alimentarios inclusivos para el desarrollo rural sostenible”, que Ud. coordina. ¿Cómo vincula la FAO los programas productivos con políticas integrales y de protección social, emprendimiento, y empleo decente?

La principal propuesta de la FAO al desafío de reducir la pobreza rural en América Latina y el Caribe está plasmada en la Iniciativa Regional 2. Por medio de ella buscamos estimular a los gobiernos, movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil y actores privados a construir coaliciones que creen condiciones para que cada una de las personas en sus territorios puedan expandir sus posibilidades de tener una vida mejor, más sana y con perspectivas a futuro. Hay una profusión de programas de protección social en la región con muy buenos resultados.

Sin embargo, es cada vez más claro que los programas sociales de forma aislada son insuficientes para sacar la gente de la pobreza. Por ende la vinculación de los sistemas de protección social con estrategias de inclusión productiva es un desafío urgente para garantizar resultados más duraderos y sostenibles. La inserción de los hogares rurales pobres y extremamente pobres en un sistema de protección social estable, previsible y con montos adecuados estimula que tomen más riesgos y busquen alternativas más prometedoras en términos de empleo y/o de inversiones en actividades agrícolas y/o no agrícolas. Por otro lado, también los programas de apoyo a la producción y a la mejora de la productividad agrícola no logran llegar a los más pobres, que en general quedan afuera.

Así que no se trata solamente de buscar “puertas de salida” de los programas de transferencia de ingresos, sino de encontrar y estimular convergencias entre múltiples intervenciones de políticas públicas. La articulación multisectorial entonces pasa a ser muy importante, especialmente porque el mundo rural se debe mirar desde una perspectiva más compleja, mucho más allá de la agricultura.

"Es posible y necesario que los sistemas agroalimentarios funcionen de forma mejor y más intensa en pro de los pobres, en pro de una mejor nutrición y con un mejor uso de los recursos naturales"

¿Podría describir el enfoque de desarrollo territorial rural en América Latina y el Caribe?

Al mundo rural hay que mirarlo cada vez más desde una perspectiva multisectorial. La agricultura sigue siendo parte importante de las economías rurales y de la identidad de los territorios rurales. Sin embargo, ya no es la única actividad a que se dedican los hogares rurales. La pluriactividad, los vínculos con un mundo urbano en expansión, la ampliación de la oferta de servicios y la creciente racionalización del mundo rural son algunas de las características que hay que tomar en cuenta cuando se piensa en los territorios rurales.

Ello justifica la perspectiva conceptual y metodológica con la cual estamos trabajando en América Latina y el Caribe. Al asumir que los mercados y los sistemas agroalimentarios son el resultado de un proceso de construcción social, permeables por lo tanto a la influencia de las fuerzas sociales, es posible moldearlos a partir de políticas públicas y de la acción colectiva. Asumimos como hipótesis que es posible y necesario que los sistemas agroalimentarios funcionen de forma mejor y más intensa en pro de los pobres, en pro de una mejor nutrición y con un mejor uso de los recursos naturales. Para ello, estimulamos instrumentos de política como compras públicas de la agricultura familiar, los circuitos cortos de producción y consumo, los sellos y denominaciones de origen, las ferias locales, entre otros.

Hay un conjunto de oportunidades para ello en la región. Si tomamos algunos países del Caribe, que son importadores netos de alimentos, hay un espacio amplio para que circuitos cortos de producción y consumo se desarrollen, aprovechando por ejemplo las oportunidades que el turismo ofrece.

La agroecología como una alternativa de sistema productivo, cada vez más valorizada entre parcela significativa de consumidores urbanos, también abre oportunidades enormes. De hecho, los vínculos entre lo rural y lo urbano, cada vez más intensos, estimulan dinámicas de innovación en productos y servicios que pueden ser utilizados en favor de los pobres y de la mejoría de la calidad de vida de las poblaciones.

 

La FAO fomenta la gobernanza responsiva, transparente y complementaria a todos los niveles, y la coordinación entre agencias, instituciones y actores para implementar iniciativas. ¿Cómo se percibe este esfuerzo en los proyectos?

Existe una voluntad creciente de más y mejor coordinación. Todos somos ahora conscientes de la necesidad de superar la fragmentación y la desarticulación, sea entre distintos niveles de gobierno, sea entre distintas instancias gubernamentales y también entre los actores gubernamentales y no gubernamentales. FAO viene estimulando la articulación de actores y la conformación de coaliciones en estos distintos niveles.

En Honduras, por ejemplo, en conjunto con el Banco Mundial, estamos apoyando la elaboración de una Estrategia Nacional de Inclusión Productiva. En Paraguay y en Bolivia apoyamos la vinculación de los programas de transferencia de ingresos con programas de inserción productiva. El abordaje de FAO en el apoyo a la construcción de la paz en Colombia también va en este sentido de facilitar, estimular y acompañar los procesos de construcción de políticas públicas más coherentes y con vinculación con la realidad de los territorios. Creo que la FAO cuenta hoy con los instrumentos necesarios para ir en esta dirección, apoyando a los países a mejorar sus políticas y lograr mejores resultados.

"Es importante que se disminuyan las asimetrías en los espacios de discusión y toma de decisión, de modo a garantizar que efectivamente las contribuciones del conjunto de actores sean llevadas en consideración"

Cuando se habla de inclusión social, se habla de garantizar la participación  de los pequeños productores, jóvenes, mujeres y grupos más vulnerables en la discusión, en el proceso de toma de decisiones y en las inversiones. ¿Cómo lograr esa inclusión, y cómo garantizar que todas las voces sean escuchadas? ¿Cómo se puede mejorar, o abordar mejor las dificultades que se nos presentan?

Es fundamental reconocer que los agricultores familiares, los jóvenes, las mujeres, los indígenas, los pobres urbanos, entre otros grupos más vulnerables, siempre tienen algo que aportar a los procesos de desarrollo. En este sentido es que reconocemos la necesidad de pasar de un abordaje que mira a los pobres como “paciente” a un abordaje que los reconoce como “agente”, como sugiere Amartya Sen.

Reconociendo que tiene un aporte relevante a hacer, es importante que se disminuyan las asimetrías en los espacios de discusión y toma de decisión, de modo a garantizar que efectivamente las contribuciones del conjunto de actores sean llevadas en consideración. 

Un punto inicial para que ello ocurra está relacionado al diseño institucional de los espacios de dialogo multiactores: ¿Quienes participan? ¿Cuáles son las reglas para definir participación? ¿Quiénes no participan? ¿Cuál es la proporción de participación entre los diferentes tipos de participantes?

Un segundo punto está relacionado a la ampliación de las capacidades de participación calificada de los actores: las asimetrías de poder, materiales y simbólicas, pueden ser disminuidas con capacitación de las organizaciones, asesoría técnica y formación para que puedan sentarse en la mesa de negociación con más capacidad de incidencia.

La REAF (Reunión Especializada de Agricultura Familiar del Mercosur) es un buen ejemplo de diseño institucional que vincula distintos actores y valoriza la contribución de cada uno de ellos en el diseño, seguimiento y evaluación de políticas públicas para la agricultura familiar.

 

La Plataforma de Territorios Inteligentes es una iniciativa que busca aportar ideas, metodologías, buenas prácticas y soluciones en el desarrollo del territorio. ¿Qué puede hacerse para lograr salir de lo puramente textual, del marco teórico, para lograr un mayor impacto en lo práctico?

La construcción colectiva de un repertorio que permita identificar buenas prácticas, caracterizar los principales desafíos y las opciones de política para la promoción del desarrollo rural sostenible es fundamental. Una plataforma que pone a disposición estos conocimientos y estimula los intercambios entre actores gubernamentales y no gubernamentales es una contribución importante de la FAO a los procesos que están en marcha.

 

 

Luiz Carlos Beduschi es Oficial de Políticas en Desarrollo Territorial y Coordinador de la Iniciativa Regional Agricultura familiar y sistemas alimentarios inclusivos para el desarrollo rural sostenible. El equipo de la Plataforma de Territorios Inteligentes desea agradecerle a su participación en esta entrevista.

 

 

Entrevista realizada por el Equipo Agronoticias / Plataforma de Territorios Inteligentes

Centro de Inversiones de la FAO, Servicio de Europa, Asia Central, Oriente Próximo, África del Norte, América Latina y el Caribe (TCIC)

Fotografía inicial Ⓒ Luiz Beduschi
Fotografía 1 de Cresponsable via Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
Fotografía 2 de RIGOYRBK via Pixabay (CC0 1.0)
Fotografía 3 por Eneas de Troya vía Flickr (CC BY 2.0)

 

Author: Equipo Agronoticias / Plataforma de Territorios Inteligentes

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