Plataforma de Territorios Inteligentes

Resiliencia al cambio climático

 

Estimulamos inversiones que fortalecen la capacidad del territorio para que puedan proteger a sus habitantes y a sus ecosistemas naturales de las distintas amenazas en relación con los efectos adversos del cambio climático.

Marco conceptual

El cambio climático constituye un gran riesgo para las comunidades rurales pobres que dependen directamente de la agricultura y de los sistemas naturales como medios de subsistencia. Este riesgo junto con una gestión de ecosistemas no suficientemente sostenible e integral puede generar problemas de degradación de los recursos, y poner en peligro la seguridad alimentaria.

El cambio climático presenta un doble desafío: (i) reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y (ii) adaptarse a los cambios climáticos del futuro, fortaleciendo la resiliencia ante estos cambios y el calentamiento global.


La Cumbre del Clima en París de diciembre de 2015 logró el primer acuerdo global para frenar las emisiones de GEI. Los Informes más recientes del IPCC abogan por soluciones basadas en los territorios locales, en los saberes de las poblaciones locales, y la comprensión de las interacciones entre recursos y habitantes.


La FAO promueve los siguientes enfoques integrados para ayudar a los países en la adaptación y mitigación del CC, aumentando la resistencia y la resiliencia de los territorios:


Agricultura climáticamente inteligente incrementa de manera sostenible la productividad, la resiliencia (adaptación), reduce/elimina GEI y fortalece los logros de metas nacionales de desarrollo y de seguridad alimentaria” . Ver Manual sobre Agricultura Climáticamente Inteligente (FAO, 2013)

Enfoque basado en el paisaje ofrece protección no sólo a los seres humanos sino también a sus ecosistemas. Ver Landscape for Life (FAO, 2017)

Desarrollo Territorial Negociado Verde (GreeNTD) es un enfoque para mejorar la equidad acceso y gestión sostenible de los territorios. Ver Green NTD (FAO, 2016)

Para una gestión adecuada de los recursos naturales es imprescindible (a) reforzar el marco institucional para garantizar la coherencia entre el enfoque ambientalmente responsable y la gestión del desarrollo; (b) contar con presupuesto y recursos monetarios para implementar todas las medidas de adaptación/mitigación al cambio climático; y (c) impulsar incentivos que recompensan la preservación del medio ambiente.


La adaptación al cambio climático, la mitigación y la reducción de riesgos de desastres deben ser una dimensión transversal de la planificación y gestión territorial, que incluya inversiones en capacitación de los actores sociales, institucionales y de infraestructura.  

Medidas frente al cambio climático: 

Adaptación al cambio climático

Adaptación al cambio climático

Es el fortalecimiento de la capacidad de los territorios (y de sus pobladores, sistemas productivos y ecosistemas) para resistir sin traumatismos los efectos del cambio climático. Adopción de una variedad de técnicas de recolección de agua, tales como métodos de recarga de aguas subterráneas de bajo costo, sistemas de riego efi cientes y métodos colectivos de recolección de agua de lluvia; o la Mejora de la gestión de inundaciones mediante la utilización de pequeñas presas y diques para controlar las cuencas hidrográfi cas y reducir las crecidas.

Mitigación

Mitigación

Conjunto de estrategias tendientes a reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) responsables de cambio climático. Tanto las emisiones de metano (CH4), procedentes del proceso de digestión de los rumiantes, como las de óxido nítrico (N2O), derivadas de la transformación microbiana de los fertilizantes nitrogenados en el suelo, surgen del almacenamiento y del esparciamiento de estiércol animal.

Gestión del Riesgo - Reducción del Riesgo de Desastre

Gestión del Riesgo - Reducción del Riesgo de Desastre

Conjunto de medidas que toman la sociedad, sus instituciones y sus autoridades, para intervenir sobre los factores que generan riesgo en un territorio determinado, con el fin de controlarlos, reducirlos y en lo posible eliminarlos, y evitar que se conviertan en desastres. Incluye también la preparación de las instituciones y demás actores sociales para responder adecuada y oportunamente cuando ocurra una emergencia o un desastre y para recuperar los efectos negativos.

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