Iniciativa sobre la subida de los precios de los alimentos
 

Antecedentes

La crisis de los precios de los alimentos: ¿qué sucedió y por qué?

Entre 2006 y 2008 los precios internacionales de los productos alimentarios básicos se dispararon un 60 por ciento mientras los precios de los cereales se duplicaron. A mediados de 2008 el precio de los alimentos en los mercados internacionales había alcanzado su nivel más alto en casi 30 años.

Este aumento vertiginoso fue especialmente difícil para los países de bajos ingresos muy dependientes de las importaciones de alimentos básicos. En África, a pesar de su considerable potencial agrícola, la mayoría de los países son importadores netos de cereales. En 2008, el costo de las importaciones de alimentos para los países de bajos ingresos con déficit de alimentos había aumentado alrededor de un 35 por ciento con respecto a 2006.

Las causas principales atribuidas a la subida de los precios de los alimentos alcanzado en 2008 incluyen:
• malas cosechas en los principales países productores debidas a fenómenos meteorológicos extremos;
• reducción de las reservas de alimentos (las reservas mundiales tocaron su punto más bajo desde los años 70);
• aumento del costo de los insumos, la irrigación y el transporte debido a los altos precios del petróleo y la energía;
• falta de inversiones en el sector agrícola;
• producción subvencionada de biocombustibles que reemplaza a la producción de alimentos;
• transacciones especulativas, incluidas las de los grandes negociadores comerciantes mediante  inversiones en mercados de futuros y los pequeños comerciantes mediante acumulación de existencias;
• restricciones a las exportaciones dando lugar a la retención de productos por una parte y a su compra de pánico por otra.

Ascenso y volatilidad de los precios internacionales

Los precios de los alimentos están volviendo a subir y la volatilidad de los precios sigue siendo motivo de preocupación. De julio a septiembre de 2010 se produjo un fuerte aumento de los precios de los cereales, sobre todo del trigo.

En diciembre de 2010 el índice de la FAO para los precios de los alimentos alcanzó su pico máximo de 2008, con el azúcar, los aceites y las grasas experimentando el aumento más marcado.

En marzo del 2011, el índice ha bajado por vez primera tras ocho meses seguidos de incrementos. El índice descendió en octubre del 2011 a su nivel más bajo en los últimos once meses. Sin embargo, los precios permanecen muy volátiles.

Precios nacionales elevados y ralentización económica

La recesión de la economía mundial ha provocado que los pobres tengan menos acceso a los alimentos. La reducción de los ingresos y del dinero que envían a sus países de origen los familiares que trabajan en el extranjero ha mermado la seguridad alimentaria de las unidades familiares, sobre todo debido a que los precios de los alimentos siguen siendo elevados en muchos países en desarrollo.

Las familias más pobres normalmente dedican dos tercios, o más, de sus ingresos a la alimentación, con la consiguiente reducción del gasto en atención sanitaria y educación. Durante los periodos difíciles de la economía, las personas consumen menos alimentos al día u optan por alimentos más baratos y menos nutritivos, con lo que aumenta el riesgo de malnutrición.

En 2009, el número de personas que padecían hambre superó los mil millones, es decir, afectó a una de cada seis personas. Desde entonces la cifra ha descendido en unos 98 millones de personas, sin embargo, la volatilidad de los precios de los alimentos podría poner mucho más difícil la consecución del primer objetivo de desarrollo del Milenio que se propone reducir a la mitad la pobreza mundial y el hambre para el año 2015.

Además existen una serie de factores que podrían mantener la presión ejercida sobre los precios de los alimentos en los próximos años, como el crecimiento económico y demográfico en los países en desarrollo, la repercusión negativa del cambio climático en la producción alimentaria, los desastres naturales, el uso ineficiente de los recursos hídricos y de tierras, la falta de información sobre la demanda y la oferta de cultivos y la escasa transparencia de los mercados.

Conseguir que la agricultura pueda luchar contra la pobreza

En muchos lugares del mundo los pequeños agricultores, que constituyen un tercio de la población mundial, se esfuerzan por conseguir semillas y fertilizantes de calidad, instalaciones adecuadas para el almacenamiento, buenos transportes, tecnología moderna y sistemas de crédito y comercialización convenientes.  

La falta de riego supone otro obstáculo, sobre todo en el África subsahariana donde sólo el 4 por ciento de la tierra es cultivable.

La diversificación e intensificación de la producción agrícola y el aumento de la resistencia de los  pequeños agricultores ante las adversidades climáticas y las perturbaciones de los mercados son fundamentales para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional a largo plazo.

Para conseguirlo es necesario alcanzar un compromiso que incremente las inversiones en desarrollo agrícola y rural, lo cual se traduce en un aumento de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y de las inversiones privadas, así como una mayor asignación para la agricultura dentro de los presupuestos nacionales de los países en desarrollo.

Uno de los objetivos del Programa general para el desarrollo de la agricultura en África (CAADP), un programa creado y dirigido por africanos y diseñado para impulsar el crecimiento económico a través del desarrollo agrícola, consiste en que los gobiernos amplíen sus asignaciones de fondos públicos al sector hasta el 10 por ciento.

Asimismo, también es crucial concederle un mayor protagonismo a la agricultura dentro de las políticas nacionales e internacionales, incluyendo aquellas políticas que incentivan mayores inversiones en infraestructura agrícola, investigación, desarrollo y prestación de las nuevas tecnologías y gestión sostenible de los recursos hídricos y de los suelos.

Cuando los precios de los alimentos se dispararon en los años 70, muchos gobiernos asiáticos decidieron invertir en investigación agrícola y de regadío, con lo que se sentaron las bases del rápido crecimiento de la producción que salvó a millones de personas del hambre y de la pobreza.

 

Una mujer compra alimentos en el mercado
Una mujer compra alimentos en el mercado