Antecedentes
Burkina Faso es uno de los países más pobres del mundo, el 45% de su población vive con menos de un dólar al día. La mayoría de la población vive en las zonas rurales, son agricultores de subsistencia que explotan pequeñas parcelas familiares.
El maíz, el sorgo y el mijo componen del 85% al 90% de la alimentación básica en Burkina Faso, y en las zonas rurales estos cereales constituyen casi el 100% del consumo y se comercializan en cantidades mínimas.
Producción escasa aunada a precios elevados de los alimentos
A través de los años, el arroz se ha convertido en el alimento favorito de muchas personas, sobre todo en las ciudades. Sin embargo, la producción nacional sólo satisface alrededor del 30% de la demanda.
Es más, las cosechas han sufrido un clima catastrófico en los últimos años. Debido a la escasez de las cosechas muchas familias han consumido sus reservas de semillas, por lo cual les queda poco para sembrar en la temporada siguiente.
Los precios de todos los cereales se dispararon en 2008, el del arroz se duplicó con creces en Ougadougou en mayo de ese año, respecto al mismo mes de 2007. Los precios siguen estando altos, los del arroz fueron un 60% más elevados en febrero de 2009 que en el mismo período del año anterior.
Respuesta de la FAO
Mecanismo alimentario de la UE
Con cerca de 18 millones de euros de la Unión Europea, en junio de 2009 la FAO puso en marcha un proyecto de dos años para ayudar a fortalecer la seguridad alimentaria de 861 150 familias rurales (más de seis millones de personas) en Burkina Faso, cuya vulnerabilidad acentuó el alza de los precios de los alimentos.
El objetivo principal del proyecto del Mecanismo alimentario de la UE es incrementar la producción de alimentos mediante la disponibilidad de semillas mejoradas (arroz, maíz, sorgo, caupí y mijo) en los mercados rurales y promover un sistema sostenible de multiplicación y certificación de semillas.
Este proyecto se ajusta a las recomendaciones señaladas en el plan de acción del gobierno sobre seguridad alimentaria, que destaca la importancia de una cadena fortalecida de suministro de semillas para incrementar la producción.
La FAO se enfocará al aumento de capacidad de todos los participantes de la cadena de semillas, mediante apoyo institucional y técnico a los servicios públicos nacionales, incluido el Instituto de Investigación Ambiental y Agrícola (INERA), el servicio nacional de semillas y otras estructuras del Ministerio de Agricultura.
La FAO dará apoyo a unos 900 productores de semillas, cuya mayoría está organizada en grupos, mediante actividades como capacitación y distribución de semillas básicas y equipo.
Además, la FAO fortalecerá la infraestructura local para permitir que se sequen y almacenen adecuadamente las semillas, y trabajará para incrementar el acceso de los productores de semillas a los mercados y el crédito.
Otras actividades de la FAO
En junio de 2008 se distribuyeron semillas de mijo, sorgo y caupí, así como fertilizantes, en las zonas septentrional y central del país. Apoyaron igualmente estas intervenciones un proyecto del Programa de Cooperación Técnica de la FAO y fondos del Gobierno español, por un total de casi un millón de USD.
España también está dando apoyo en asistencia para las políticas y elaboración de estrategias en Burkina Faso.
Además, la Comisión Europea aportó 2,2 millones de USD a un proyecto para sectores de la población del país en extremo vulnerables, que incluye a mujeres malnutridas, niños y hogares a cargo de mujeres o de personas discapacitadas.
Se beneficiarán unas 270 000 personas, muchas de las cuales reciben tratamiento para la malnutrición a través de otras organizaciones de las Naciones Unidas. Recibirán semillas de hortalizas para incrementar sus cosechas en la siguiente temporada y obtener semillas para el futuro. Además de diversificar la alimentación, las familias obtendrán un ingreso de la venta del excedente de su producción.
En las zonas donde la cría de ganado es la principal actividad agrícola se suministrarán animales pequeños para restablecer la seguridad alimentaria. Debido a la escasez de alimentos y a los precios altos, muchas familias han vendido sus animales.
A plazo más largo, la instalación de infraestructura de irrigación también podría permitir a los agricultores incrementar la producción de arroz, lo que reduciría la necesidad de importar este cereal a precios elevados y les beneficiaría.