Iniciativa sobre la subida de los precios de los alimentos
 

Burkina Faso

Burkina Faso

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Los aldeanos de Tougo construyen viviendas de adobe, fabricados a mano y secados al sol. Es el material de construcción de las personas más pobres del país, pero cuando llueve mucho, la lluvia se lleva las casas.

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Daouda Belem Sabilo recibió semillas de emergencia y fertilizantes de la FAO para la siembra de julio.
"Por lo general recogemos una cosecha al año, pero nunca es suficiente porque las tierras están tan degradadas." Los productores venden los costales de semillas a menos de 2 USD cada uno –explica–, mientras que el fertilizante cuesta más que nunca: 3,50 USD por costal.

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Savadogo Oumarou tiene una familia formada por dos esposas y siete hijos. "El año pasado, la sequía y las inundaciones destruyeron la cosecha y nuestras reservas de semillas –recuerda–. Normalmente utilizamos fertilizantes, pero desde el año pasado nuestra principal preocupación es obtener los alimentos necesarios para nuestro consumo. No tenemos suficientes alimentos, todos nuestros ingresos se destinan a alimentar a la familia."

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Jean-Pierre Renson, Coordinador de emergencias de la FAO en Burkina Faso, explica una difícil realidad: "Muchas veces coordinamos nuestros programas de distribución de semillas con el Programa Mundial de Alimentos, éste proporciona raciones de alimentos durante dos semanas después de la distribución de semillas. Cuando duele el estómago de hambre, es una gran tentación consumir de inmediato las semillas, en vez de esperar tres meses hasta la cosecha."

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Poème Belem es propietario de una fonda en la aldea de Tougo. "Compro el trigo y el arroz en la ciudad –explica–. Antes, un costal de arroz me costaba unos 30 USD, pero ahora cuesta 50 USD, y la pasta ha subido de poco menos de 10 USD a 15 USD". Ha sido necesario aumentar los precios de 100 CFA (25 centésimos de USD) a 150 CFA (36 centésimos de USD). Esto no ha sido positivo comercialmente, así que también ha habido que reducir las porciones."

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Maurice Ouedraogo Koutou en su puesto del mercado de Ouagadougou. Todo lo que vende ha subido de precio."Este arroz viene de Tailandia, y ha subido por porción de 300 CFA a 400 CFA", un aumento del 75%. El aceite vegetal que vende ha subido a una tasa todavía más alarmante. "Antes costaba 750 CFA el litro, hoy cuesta 1800 CFA la misma cantidad", es un incremento del 240%. La mayoría de los clientes compran porciones minúsculas a la vez, en pequeñas bolsas de plástico en las que caben apenas una cereza o dos.

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N’Boukaré Ilboudo, de 60 años de edad, vive en el distrito de Kaar Paala, en Ouagadougou, que es un barrio marginal. "No percibo los efectos del aumento de los precios de los alimentos o la vie chère porque dependo por completo de lo que me dan mis vecinos –relata–. Me traen agua y me preparan los alimentos, y no he notado que me traigan menos." La FAO está terminando una evaluación de la vulnerabilidad que lleva a cabo con el PMA, Save the Children y UNICEF, lo que permitirá a N’Boukaré recibir asistencia social.

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Zoundi Y. Dramane es un mayorista de cereales en el mercado de Sakayaaré, en Ouagadougou. "Si tuviera el dinero y la posibilidad, invertiría en mecanizar la producción agrícola en el campo. Y tendría una red de mi propia flotilla de camiones para transportar la cosecha desde las aldeas a las ciudades, y pagaría a los agricultores para que produjeran para mí", explica. Las dos mujeres acaban de regresar de Togo, adonde van regularmente a comprar harina de mandioca.

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Los camioneros preparan un platillo de tô, especialidad local de harina de maíz. Los viajeros llevan de todo. Vienen de Togo y fue necesario desviar la ruta por un acontecimiento común: no era transitable el puente, se había desplomado parcialmente. "Estamos aquí desde hace una semana y simplemente habrá que esperar", dice uno de ellos. La fila de camiones se pierde en el horizonte. Afortunadamente transportan bienes no perecederos: galletas dulces y saladas, o "bombones", como les dicen.

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En el pueblo de Bagré hay una enorme presa que alimenta los canales de riego de los arrozales situados en los llanos del río Nakambé. "Si tuviéramos máquinas trabajaríamos mucho mejor", explica un agricultor. Desde la cosecha hasta la trilla y la obtención de la semilla final de arroz, todo se hace con energía humana, de hombres y mujeres, muchas madres con sus bebés sujetos a la espalda, dormidos.

Antecedentes

Burkina Faso es uno de los países más pobres del mundo, el 45% de su población vive con menos de un dólar al día. La mayoría de la población vive en las zonas rurales, son agricultores de subsistencia que explotan pequeñas parcelas familiares.

El maíz, el sorgo y el mijo componen del 85% al 90% de la alimentación básica en Burkina Faso, y en las zonas rurales estos cereales constituyen casi el 100% del consumo y se comercializan en cantidades mínimas.

Producción escasa aunada a precios elevados de los alimentos 

A través de los años, el arroz se ha convertido en el alimento favorito de muchas personas, sobre todo en las ciudades. Sin embargo, la producción nacional sólo satisface alrededor del 30% de la demanda.

Es más, las cosechas han sufrido un clima catastrófico en los últimos años. Debido a la escasez de las cosechas muchas familias han consumido sus reservas de semillas, por lo cual les queda poco para sembrar en la temporada siguiente.

Los precios de todos los cereales se dispararon en 2008, el del arroz se duplicó con creces en Ougadougou en mayo de ese año, respecto al mismo mes de 2007. Los precios siguen estando altos, los del arroz fueron un 60% más elevados en febrero de 2009 que en el mismo período del año anterior.

Respuesta de la FAO

Mecanismo alimentario de la UE

Con cerca de 18 millones de euros de la Unión Europea, en junio de 2009 la FAO puso en marcha un proyecto de dos años para ayudar a fortalecer la seguridad alimentaria de 861 150 familias rurales (más de seis millones de personas) en Burkina Faso, cuya vulnerabilidad acentuó el alza de los precios de los alimentos.

El objetivo principal del proyecto del Mecanismo alimentario de la UE es incrementar la producción de alimentos mediante la disponibilidad de semillas mejoradas (arroz, maíz, sorgo, caupí y mijo) en los mercados rurales y promover un sistema sostenible de multiplicación y certificación de semillas.

Este proyecto se ajusta a las recomendaciones señaladas en el plan de acción del gobierno sobre seguridad alimentaria, que destaca la importancia de una cadena fortalecida de suministro de semillas para incrementar la producción.

La FAO se enfocará al aumento de capacidad de todos los participantes de la cadena de semillas, mediante apoyo institucional y técnico a los servicios públicos nacionales, incluido el Instituto de Investigación Ambiental y Agrícola (INERA), el servicio nacional de semillas y otras estructuras del Ministerio de Agricultura.

La FAO dará apoyo a unos 900 productores de semillas, cuya mayoría está organizada en grupos, mediante actividades como capacitación y distribución de semillas básicas y equipo.

Además, la FAO fortalecerá la infraestructura local para permitir que se sequen y almacenen adecuadamente las semillas, y trabajará para incrementar el acceso de los productores de semillas a los mercados y el crédito.

Otras actividades de la FAO

En junio de 2008 se distribuyeron semillas de mijo, sorgo y caupí, así como fertilizantes, en las zonas septentrional y central del país. Apoyaron igualmente estas intervenciones un proyecto del Programa de Cooperación Técnica de la FAO y fondos del Gobierno español, por un total de casi un millón de USD.

España también está dando apoyo en asistencia para las políticas y elaboración de estrategias en Burkina Faso.

Además, la Comisión Europea aportó 2,2 millones de USD a un proyecto para sectores de la población del país en extremo vulnerables, que incluye a mujeres malnutridas, niños y hogares a cargo de mujeres o de personas discapacitadas.

Se beneficiarán unas 270 000 personas, muchas de las cuales reciben tratamiento para la malnutrición a través de otras organizaciones de las Naciones Unidas. Recibirán semillas de hortalizas para incrementar sus cosechas en la siguiente temporada y obtener semillas para el futuro. Además de diversificar la alimentación, las familias obtendrán un ingreso de la venta del excedente de su producción.

En las zonas donde la cría de ganado es la principal actividad agrícola se suministrarán animales pequeños para restablecer la seguridad alimentaria. Debido a la escasez de alimentos y a los precios altos, muchas familias han vendido sus animales.

A plazo más largo, la instalación de infraestructura de irrigación también podría permitir a los agricultores incrementar la producción de arroz, lo que reduciría la necesidad de importar este cereal a precios elevados y les beneficiaría.

 

Semillas de frijol chino que la FAO ha distribuido esta temporada
Semillas de frijol chino que la FAO ha distribuido esta temporada
Niños que comen arroz, en el pueblo de Tougo, Burkina Faso
Niños que comen arroz, en el pueblo de Tougo, Burkina Faso