La agricultura ha sido durante muchos años fuente de crecimiento económico y bienestar en la región de América Latina y el Caribe. Entre 1990 y 2005 este sector creció un promedio de 3% anual, una tasa más alta que la de la economía en general. Este crecimiento fue estimulado por las industrias rentables de la carne de bovino y la leche, la producción de caña de azúcar y soya, que también abastecen el sector de los biocombustibles, y la producción de fruta tropical.
Precios altos de los alimentos y huracanes
Sin embargo, la región hoy corre peligro por el aumento reciente de los precios de los alimentos básicos. Además, los huracanes y las tormentas tropicales del verano dejaron Haití y la agricultura de otros países insulares en ruinas.
En julio de 2008, Bolivia, Colombia, Haití, Nicaragua, Paraguay, Trinidad y Tobago tenían tasas de inflación superiores al 20%, en comparación con la misma fecha del año anterior. En Venezuela los precios de los alimentos aumentaron casi el 50% en el mismo período.
En Haití el precio del arroz había subido un 89% de julio de 2007 a julio de 2008, y en Bolivia el precio del arroz se duplicó en el mismo período.
Debilidad del dólar
El impacto es particularmente fuerte en los países que satisfacen sus necesidades de consumo con importaciones de alimentos y donde la economía del país depende del dólar de los Estados Unidos. En las economías ligadas al dólar, cuando éste pierde valor frente a otras monedas, disminuye el poder de compra.
Los precios del maíz amarillo, importante alimento básico importado de los Estados Unidos, por ejemplo, se han disparado con repercusiones a lo largo de la cadena comercial: las aves de corral y los huevos también han aumentado con la subida del costo de los piensos.
Apoyo inmediato de la FAO: semillas y fertilizantes
La FAO ha destinado unos 5 millones de USD de sus propios recursos para dar a 16 países semillas, fertilizantes y otros insumos agrícolas para la temporada de siembra en curso (donde se aplica), así como para la siguiente.
La FAO también movilizó unos 15 millones de USD de diversos donantes y la cantidad total asignada a la región de América Latina y el Caribe asciende a unos 20 millones de USD.
Además se enviaron misiones interinstitucionales de evaluación a Haití y Bolivia.
Hacia la producción local de semillas
Dos evaluaciones regionales, una en América Central y la otra en los Andes, también serán la base de propuestas de gran extensión para reanimar y fortalecer los sistemas regionales de semillas, a fin de que todas las semillas necesarias para la agricultura se produzcan en el mercado interno.
Esto aprovecharía el potencial de los cultivos y las variedades locales como solución a los precios altos de los alimentos: las papas, por ejemplo, en los países andinos de América del Sur. Para mayor información sobre la propuesta para incrementar el acceso a semilla de calidad en las comunidades agrícolas andinas pulse [aquí]. Para mayor información sobre la propuesta para incrementar la producción de semillas en las comunidades en Centroamérica pulse [aquí].