Casi todas las personas subestiman la cantidad de trabajo que desempeñan las mujeres para alimentar al mundo.
Si todavía no has visitado esta página, infórmate sobre
las mujeres y la agricultura.
La epidemia de SIDA que hay en el sur de África ha obligado a las mujeres a encargarse de una mayor cantidad de trabajo. Peor todavía, el SIDA está matando a millones de campesinas.
¿Qué sucede cuando el SIDA ataca en la granja? Cuando se enferman los hombres, sus esposas tienen que desempeñar las labores del campo. Las herramientas que usan los hombres son pesadas y difíciles de usar para las mujeres. A veces no se hacen las labores, sencillamente. Se producen menos alimentos y se obtienen menos ingresos.
No sólo eso, sino que en las zonas rurales de los países en desarrollo, las personas que tienen VIH y SIDA por lo general reciben atención en su casa, las atienden las mujeres. Así que cuando el SIDA ataca a una familia, las mujeres tienen que hacer el trabajo del campo y todas las tareas necesarias para cuidar a los enfermos. Las familias se hacen más pobres y padecen más hambre.
Cuando el esposo se enferma de SIDA, por lo general la esposa también se infecta. Cuando una campesina muere de SIDA, sobre todo si no hay más adultos que cuiden a la familia, ésta se desintegra. Los niños y los adolescentes quedan solos y tienen que ver por sí mismos, y esto los expone al abuso, la explotación sexual y la infección de VIH.
Entérate sobre
la FAO y la epidemia de SIDA.
En todo el mundo, están aumentando las tasas de infección de VIH en las mujeres, y no sólo en los países en desarrollo. En 1997, el 25 por ciento de las personas que se infectaron de VIH en Europa occidental son mujeres. Para 2004, la tasa había aumentado a 38 por ciento. Pero la región donde las mujeres, en especial las jóvenes, sufren más a causa del SIDA, es el sur de África. Tres cuartas partes de todas las mujeres infectadas de VIH viven en países del sur de África. Por cada 10 hombres infectados de VIH, hay 13 mujeres infectadas. La diferencia entre los adolescentes y los jóvenes es todavía mayor. Las tasas de infección de mujeres de 15 a 24 años de edad son tres veces más altas que las de los hombres de la misma edad. ¿Por qué? En parte porque las mujeres corren mayor riesgo de infectarse que los hombres al tener relaciones sexuales sin protección. Pero sobre todo, la diferencia de las tasas de infección refleja la desigualdad de las condiciones sociales. Debido a que en la sociedad no tienen la misma condición que los muchachos y los hombres, las niñas y las mujeres a menudo no van a la escuela. En consecuencia, no aprenden lo necesario sobre el VIH y el SIDA y sobre la forma de protegerse de la infección. Aunque las muchachas y las mujeres estén informadas de la enfermedad, a veces no pueden evitar correr riesgos para su salud. La tradición y la presión social son muy fuertes. Puede ser casi imposible para las mujeres escoger a sus parejas y exigir que las relaciones sexuales sean con protección. Como ves, la lucha por la igualdad de la mujer no sólo es una cuestión de justicia social, sino que es un asunto de vida o muerte, sobre todo en los países donde campea la epidemia del SIDA. Si se logra mejorar la situación de las mujeres en esos países, no sólo se reducirá la tasa de infección de VIH en las mujeres y las muchachas, sino todas las tasas de infección de este virus. Así es, la justicia y la igualdad de derechos para las mujeres puede contribuir a superar la injusticia más grande del mundo: el hambre. Infórmate de las actividades de la FAO para promover la igualdad de derechos para hombres y mujeres.