![]() | Nombre Aziz Arya Edad 38 Lugar de nacimiento Afganistán Idiomas Inglés, italiano, persa, pashtu, hindú/urdu, un poco de español |
"Trabajo en el Sistema mundial de información y alerta sobre la alimentación y la agricultura de la FAO. Nuestra tarea es estar pendientes de toda posible crisis y dar la alarma cuando nos damos cuenta de que una se acerca. Yo vigilo la situación alimentaria de los países que antes eran de la Unión Soviética, los Balcanes y Afganistán.
¿Cómo se puede prever una crisis de alimentos?
Primero se calculan las necesidades de alimentos de cada país a partir de su población. Enseguida se mide la capacidad del país de satisfacer esas necesidades.
Esto significa que es necesario seguirle la pista a diversos elementos. ¿Ha llovido suficiente para la agricultura? ¿Ha llovido demasiado? ¿Están inundadas las tierras agrícolas? ¿En qué estado están los embalses? ¿Ha habido infestaciones serias de langostas u otros brotes de plagas?
La economía tiene igual importancia. Si caen los precios de los cultivos, los agricultores pueden afrontar la pobreza. ¿Podrán obtener los suministros necesarios para los cultivos del año siguiente? ¿Podrán comprar alimentos? También observamos los tipos de cambio y los niveles de los ingresos. Si la moneda de un país se devalúa, las importaciones se hacen más caras. ¿Podrá la población comprar los alimentos importados?
Utilizamos esta información muy detallada para elaborar el balance alimentario de los países. Si nuestras previsiones revelan que un país se dirige a una crisis, colaboramos con el Programa Mundial de Alimentos para organizar una misión que vaya a informarse de la situación sobre el terreno.
Las personas tienen sistemas para afrontar los momentos de dificultad. Por lo general encuentran la forma de subsistir hasta que mejora la situación. Pero cuando un país ha sufrido años de sequía o de conflicto y es en extremo pobre, no se necesita mucho para que se produzca una situación en la que la inanición en masa es una posibilidad real.
Cuando percibimos que se aproxima una situación de emergencia, advertimos a los gobiernos y los donantes. Si damos la alarma con uno o dos meses de anticipación, es demasiado tarde. Nuestro objetivo es avisar seis meses antes.
Es un trabajo importante. Si no lo hacemos, estoy convencido de que habría hambrunas silenciosas. Los gobiernos tendrían miedo de dar la alarma por vergüenza o por temor de parecer incompetentes. Morirían mucha personas."