Tal vez no siempre te parezca así, pero si vas a la escuela, eres afortunado. La escuela a veces te parecerá una lata, pero en realidad es una enorme oportunidad. En realidad, es un derecho que tienes.
"Toda persona tiene derecho a la educación".
Es muy claro ¿no? Esa frase es de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948 por todos los países miembros de las Naciones Unidas.
Y ¿sabes qué? No hay que dar por seguro el derecho a la educación. Muchos jóvenes de los países en desarrollo no pueden ejercer ese derecho. Unos 115 millones de niños no van a la escuela. Cerca del 80 por ciento de estos niños vive en el África subsahariana o en el sur de Asia. Son más las niñas que los niños que no van a la escuela.
Las Naciones Unidas tienen como objetivo garantizar que para el año 2015 todos los niños y niñas reciban educación primaria. Es el segundo de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Bien, estarás diciendo: "Qué injusto ¿pero qué tiene que ver con una organización dedicada a la agricultura y la alimentación?" Buena pregunta. Aquí va la respuesta. Casi todos los niños que no van a la escuela viven en las zonas rurales del mundo en desarrollo. Pasan hambre y son pobres.
Las familias de muchos de estos niños viven de la agricultura, así se alimentan y se ganan la vida. Y no hace falta una gran imaginación para comprender que la falta de educación básica limita las posibilidades de los campesinos de salir de la pobreza. Si no sabes leer, escribir ni aritmética ¿cómo vas a entender las instrucciones para usar, por ejemplo, los suministros agrícolas o los medicamentos? ¿Cómo se hace para llenar un sencillo formulario para solicitar un préstamo en el banco? ¿Cómo se puede pensar en iniciar una pequeña empresa? Estás atrapado.
Entonces, garantizar que los niños del medio rural obtengan una educación adecuada es más que una cuestión de derechos humanos, es una de las formas más eficaces de prevenir el hambre y la malnutrición. ¿Esto responde tu pregunta?
La FAO ayuda a los países a tomar medidas para aumentar la asistencia a clases en las zonas rurales, y garantizar que las niñas tengan las mismas oportunidades que los niños.
Pero ya sabes que los niños necesitan saber más cosas que sólo leer y escribir. Deben aprender a cuidarse. Y una de las cosas más importantes que se pueden aprender es a mantener la salud a través de una buena alimentación.
La FAO ayuda a los países a impartir educación sobre nutrición en todas sus escuelas. Y no sólo los niños de los países en desarrollo necesitan aprender sobre nutrición. Todos los alumnos deberían informarse sobre el hambre y la nutrición. Por eso la FAO preparó un sitio Web para ayudar a los maestros de todo el mundo a informar a sus alumnos sobre el hambre y la malnutrición. ¿Por qué no te asomas a
Alimentar la mente para combatir el hambre.
Además, la educación no necesita impartirse en la escuela. Algunos países no pueden ofrecer servicios adecuados de educación pública o escuelas a muchas comunidades. La FAO ayuda a estos países a encontrar otras formas de impartir educación a su población. En el Chad, por ejemplo, la FAO ayudó a establecer "escuelas comunitarias" para informar a las personas sobre el medio ambiente y la gestión sostenible de los recursos naturales, como la tierra y el agua. Estas escuelas organizadas localmente son establecidas por los jefes de las comunidades o de las aldeas para que respondan a las necesidades del lugar. Las clases se imparten en la lengua local y tratan temas importantes para la comunidad.
La educación no sólo es para niños. Con el fin de ayudar a los agricultores a conocer nuevos y mejores métodos agrícolas, muchos gobiernos ofrecen algún tipo de capacitación agrícola. Pero una buena educación en el campo significa tener ahí buenos maestros. La FAO trabaja con los países para garantizar que las instituciones de educación superior de agronomía preparen a los estudiantes para el mundo real. Gran parte de esto consiste en preparar a los alumnos no sólo sobre las novedades agrícolas, sino también para que respeten, escuchen y aprenden de los propios agricultores, incluidas las mujeres.
La FAO también sabe que cuando los agricultores colaboran unidos y se comunican sus ideas, pueden aprender muchas cosas los unos de los otros. Esta es la base de las
Escuelas de campo para agricultores.
Las escuelas de campo para agricultores han tenido mucho éxito en países de todo el mundo. La FAO adaptó esta idea para ayudar a los jóvenes de comunidades que tienen el problema del SIDA. En las escuelas de campo para agricultores jóvenes, los niños adquieren una importante formación vocacional y reciben información sobre el VIH y el SIDA.
Una de las formas en que la FAO fomenta la asistencia a clases y promueve una mejor nutrición es ayudando a los países a establecer huertos escolares y programas de alimentación escolar. Desde 1997, el programa TeleFood de la FAO ha realizado microproyectos para establecer más de 150 huertos escolares en más de 40 países.