Estás acostumbrado a prender la luz, la televisión o el horno con un interruptor o haciendo girar una cuadrante.
Fíjate bien, casi 2 000 millones de personas que viven en las zonas rurales del mundo en desarrollo no tienen electricidad. Es más del doble de la población de la Unión Europea y los Estados Unidos juntos.
¿Te puedes imaginar cómo sería vivir sin electricidad? Es más que no poder disfrutar de tus programas favoritos de televisión.
Para millones de personas significa hambre y pobreza constantes. Como los agricultores de los países en desarrollo no tienen electricidad, a menudo no pueden elaborar sus alimentos o conservarlos adecuadamente. Una gran parte de los alimentos que cultivan se echa a perder. Sus familias pasan hambre, y pierden la oportunidad de vender sus productos para obtener más ingresos.
También significa un exceso de trabajo difícil, sobre todo para las mujeres. En muchas regiones, ellas pasan hasta cinco horas diarias yendo a buscar agua y leña para cocinar, y hasta cuatro horas para preparar los alimentos. En el África subsahariana rural, las mujeres transportan todos los días unos 20 kilogramos de leña a lo largo de cinco kilómetros.
Ampliar el cableado eléctrico desde las ciudades para dar servicio a las zonas rurales es en extremo costoso, y muchos países en desarrollo no lo pueden hacer. La gasolina y otros combustibles por lo general también son demasiado caros.
De esta manera, las comunidades rurales necesitan crear sus propias fuentes de electricidad económica y renovable. Es la clave para mejorar las condiciones de vida de la población rural.
La energía renovable también puede contribuir a reducir el calentamiento del planeta. Los combustibles como el carbón, el gas natural y el petróleo no son renovables (¡se necesitan millones de años para que se produzcan!) y desde luego no son limpios. Su combustión arroja miles de millones de toneladas de bióxido de carbono a la atmósfera todos los años. El bióxido de carbono es uno de los principales gases que producen el "efecto invernadero", responsables del calentamiento del planeta. La FAO estima que con una mayor inversión en energía renovable, sería posible reducir hasta un 20 por ciento las emisiones de bióxido de carbono.
Infórmate sobre el
calentamiento del planeta.
La FAO ayuda a los países en desarrollo a dar electricidad limpia a su población.
Pero la electricidad tiene muchos aspectos. Cada país tiene necesidades distintas y recursos diferentes. Para definir la combinación adecuada de fuentes de energía se necesita información técnica bien fundamentada.
Y llevar energía a las comunidades que la necesitan requiere una planificación cuidadosa y políticas nacionales de energía eficaces. Para encontrar la forma de financiar este servicio es necesario entender no sólo sus costos, sino también sus beneficios, para la economía, el medio ambiente, así como para la salud pública y la nutrición.
La FAO ayuda a los países en todos estos aspectos de la energía y la producción de alimentos.
Entonces ¿qué tipos de energía limpia promueve la FAO?
¿Bioenergía? ¿Qué cosa es?
Es un término técnico para toda la energía producida a base de materia orgánica, por lo general vegetales o abono animal. El término técnico para la materia con que se produce la bioenergía es "biomasa".
Y ¿sabes cuál es la fuente más común de bioenergía? Es algo que conoces perfectamente: la madera.
Para más de 2 000 millones de personas, en particular en las familias de los países en desarrollo, la madera es su principal fuente de energía. El Departamento de Bosques de la FAO trabaja con los países en desarrollo para garantizar que tengan una fuente constantemente reconstituida de energía forestal para satisfacer sus necesidades.
Infórmate sobre las actividades de
silvicultura de la FAO.
Pero también se pueden producir otros cultivos que crecen rápidamente para obtener combustibles. Las tierras deforestadas, degradadas y marginales pueden convertirse en "plantaciones de bioenergía". Así se puede combatir la erosión y la desertificación, y restablecer la fertilidad del suelo. La FAO ayuda a los países a decidir qué tipo de plantas y de tierras son los más adecuadas para proporcionar fuentes sostenibles de bioenergía para las comunidades rurales.
Y para obtener energía no es necesaria la combustión de biomasa. Hay muchas formas de convertirla en una forma útil de energía. Por ejemplo, se puede convertir en gas. ¿Sabes cómo se llama el gas que se produce con biomasa? Sí, adivinaste, se llama "biogas".
Si el abono animal y otros residuos de los cultivos se conservan en tanques herméticos llamados "digestores", se produce metano, un gas que sirve para producir calor, para cocinar y para muchas otras cosas. Esta puede ser una opción muy buena en las zonas donde el estiércol del ganado contamina el medio ambiente. La FAO publica manuales técnicos para la construcción y utilización del equipo de "biogas".
También hay cultivos con los que se pueden producir combustibles líquidos. ¿Sabes cómo se llaman los combustibles de biomasa? ¡Adivinaste de nuevo! Se llaman "biocombustibles".
Fíjate, menos de la mitad de la caña de azúcar que se cultiva en Brasil se usa para producir azúcar. La mayor parte se utiliza para obtener etanol, un combustible para los automóviles. En los Estados Unidos, algunos agricultores están cultivando maíz para producir etanol.
La explotación de la bioenergía puede dar algo más que electricidad a las comunidades rurales, también les puede dar más dinero. Cuando la biomasa se reconozca como fuente valiosa de energía, también se convertirá en una valiosa fuente de ingresos para los agricultores.
El planeta está lleno de energía, sólo hay que saber cómo obtenerla.
El calor del sol se puede utilizar para secar los alimentos, a fin de prolongar su conservación. Como los tomates secos. También sirve para calentar el agua o cocinar los alimentos.
El viento y el agua se usan desde hace miles de año para hacer girar los molinos.
Y ahora, las nuevas tecnologías, como los paneles solares, las pequeñas centrales hidroeléctricas y las turbinas eólicas, pueden convertir directamente la energía de la luz del sol, el agua y el viento en electricidad. Y se puede hacer en muy pequeña escala, para que las comunidades puedan administrar localmente la electricidad que consumen.
La FAO mantiene informados a sus países miembros sobre las últimas innovaciones tecnológicas de la energía. Y cuando se lo solicitan, los ayuda a poner en obra esta tecnología.
En los países en desarrollo, las familias utilizan la mayor parte de la leña que recoleccionan para cocinar. Pero muchas veces sus cocinas no queman con eficacia la leña y producen mucho humo.
Ese humo es un problema serio para la salud, ¿Sabías que la Organización Mundial de la Salud calculó que todos los años, en los países en desarrollo, mueren prematuramente hasta dos millones de personas, la mayoría menores de 5 años de edad, por contaminación del ambiente interior?
La FAO ayuda a los países a introducir cocinas más seguras y eficientes en las comunidades rurales. Ayuda a las familias pobres a economizar tiempo y energía reduciendo la cantidad de leña necesaria para preparar sus alimentos. Y de esta manera también salva vidas.
