Los bosques ayudan mucho a mantener fresco nuestro planeta. Absorben el bióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero, responsable del recalentamiento mundial.
Es más, talar y quemar los bosques libera bióxido de carbono a la atmósfera. Por eso, la protección de los bosques tiene una función doble para afrontar el recalentamiento mundial.
Todos los países de las Naciones Unidas prometieron informar sobre sus emisiones de gases de efecto invernadero y establecer planes para reducirlas. Como los bosques funcionan como enorme "sumidero" del bióxido de carbono, los países tienen que saber exactamente el tamaño de su sumidero al calcular el total de sus emisiones.
El Departamento de Bosques de la FAO los ayuda a realizar el inventario de sus recursos forestales. Esto incluye recopilar datos sobre el carbono que sus bosques pueden absorber de la atmósfera.
Infórmate sobre la labor de la FAO en silvicultura.
Estas son otras actividades del Departamento Forestal de la FAO en respuesta al
recalentamiento mundial:
El Departamento Forestal de la FAO ayuda a los países a proteger sus bosques. Les da la información, el asesoramiento y el apoyo técnico que necesitan para administrar sus bosques con responsabilidad.
Una prioridad importante es ayudar a las comunidades de los bosques a ganar más dinero y salir de la pobreza y el hambre, en formas ambientalmente sostenibles. Es fácil entender que esta actividad forma parte de la lucha contra el recalentamiento mundial.
La FAO no sólo ayuda a los países a proteger sus bosques, los ayuda también a promover sus productos forestales. Utilizar más productos de madera puede dar beneficios económicos a las comunidades forestales pobres, pero también puede contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
¿Cómo es posible?
Aquí tienes una información básica. Los árboles utilizan la luz del sol, el aire, el agua y los nutrientes del suelo para crecer. No se necesitan combustibles para producir madera. Por otra parte, para hacer materiales como los ladrillos, el acero y el plástico se necesitan muchos combustibles. Entonces, si se utiliza madera en vez de materiales cuya producción consume tanta energía, es posible reducir la cantidad de gases de efecto invernadero que llega a la atmósfera.
Para reducir el recalentamiento del planeta, el mundo necesita encontrar otros combustibles distintos del carbón, el gas natural y el petróleo. La combustión de estos combustibles arroja miles de millones de toneladas de bióxido de carbono a la atmósfera todos los años.
Una de las fuentes más importantes de energía renovable es la madera. Fíjate, la energía de madera es la fuente principal de energía para más de 2 000 millones de personas, sobre todo en los países en desarrollo.
Por supuesto, quemar madera también libera bióxido de carbono. Pero cuando se siembran árboles para reemplazar la madera utilizada como combustible, estos árboles absorben bióxido de carbono. Esto significa que el carbono circula en la atmósfera sin acumularse, por lo cual el efecto neto en el recalentamiento mundial es igual a cero. La clave está en hacer sostenible la producción de leña. Y esto es lo que el Departamento Forestal de la FAO ayuda a los países a lograr.
Entérate del trabajo de la FAO para promover las fuentes de
energía limpia.