El problema del hambre no se puede resolver de la noche a la mañana. Es necesario establecer objetivos y plazos claros y realistas. Eso es lo que ha hecho la FAO.
En 1996 la FAO reunió a casi 200 líderes mundiales en la sede de la Organización en Roma, para celebrar la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Estos dirigentes se comprometieron a reducir a la mitad el número de personas subnutridas que hay en el mundo para el año 2015.
Entonces había entre 830 y 840 millones de personas que pasaban hambre, por lo cual el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación era de reducir esa cifra a alrededor de 400 millones para el año 2015.
En 2000, en la Cumbre del Milenio, celebrada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, los dirigentes mundiales confirmaron su compromiso con este objetivo, pero lo expresaron en forma un poco diferente. Prometieron colaborar para reducir a la mitad la proporción de las personas que pasan hambre. Este objetivo es un poco más fácil de alcanzar.
En la Cumbre del Milenio se establecieron ocho objetivos, denominados
Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Nos gustaría decir que estamos cumpliendo el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, pero no es así.
Algunos países han logrado reducir el número de personas que pasan hambre. En los primeros cinco años después de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, el número de personas que pasan hambre en los países en desarrollo disminuyó ligeramente, a menos de 800 millones. Pero desde 2000, las cifras han subido de nuevo.
Es necesario hacer más. Para cumplir sus promesas, los gobiernos del mundo tienen que esforzarse más por reducir el hambre.
Y tú puedes ayudar. Infórmate de
cómo participar.