¿Qué hace la FAO? :: Recalentamiento mundial :: Las Naciones Unidas y el recalentamiento mundial

El recalentamiento del planeta es un problema mundial. Para entenderlo, afrontarlo y tratar de impedir que se agrave, es necesaria la colaboración de todos los países.

Y cuando los países necesitan unirse, recurren a las Naciones Unidas.

Las Naciones Unidas desempeñan una función central en la síntesis de los conocimientos sobre el recalentamiento mundial y en la preparación de un plan de acción mundial para afrontarlo. Como las organizaciones de las Naciones Unidas, como la FAO, son neutrales, sus informes científicos y técnicos son fiables y estas organizaciones pueden negociar acuerdos entre países que tienen posiciones políticas e intereses económicos diferentes.

El recalentamiento mundial se inició hace más de un siglo. Nuestra respuesta acaba de comenzar. A continuación se presenta una cronología de los principales acontecimientos de las actividades de las Naciones Unidas destinadas a ayudar a los países del mundo a afrontar el recalentamiento mundial.

1988 - Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)

Dos organizaciones de las Naciones Unidas −la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)− establecen el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Este grupo no hace investigación, su tarea consiste en dar claridad sobre el debate muy politizado y polémico sobre el recalentamiento mundial y sus causas.

El grupo prepara evaluaciones exhaustivas, objetivas y transparentes sobre el estado de la investigación internacional sobre el cambio climático, sus causas y consecuencias.

1990 – La primera evaluación del IPCC

La primera evaluación del IPCC confirma que el recalentamiento mundial es real y que obedece a la acumulación de gases que producen el efecto invernadero, que algunas actividades del hombre emiten a la atmósfera.

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A partir de esta evaluación, la Asamblea General de las Naciones Unidas pide a los países que negocien un acuerdo internacional para afrontar el recalentamiento mundial.

1992 – Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

Los países que pertenecen a las Naciones Unidas ratifican el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. A través de este acuerdo voluntario, los países convienen en difundir información y establecer planes de acción nacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Los países industrializados también aceptan ayudar a los países en desarrollo con tecnologías para generar electricidad mediante energía renovable, y ayudarlos a adaptarse a los cambios ambientales previstos.

1995 – La segunda evaluación del IPCC

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático presenta su segunda evaluación. Los dirigentes mundiales reconocen que el Convenio Marco no tiene suficiente fuerza para combatir seriamente el recalentamiento mundial. Se inician las negociaciones para establecer un acuerdo jurídicamente vinculante para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

1997 – El Protocolo de Kyoto

Los países miembros del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático negocian el Protocolo de Kyoto. A través de este instrumento, todos los países se comprometen a cumplir un objetivo nacional de reducción. Se prevé que el esfuerzo conjunto de todos los países reduzca el total de las emisiones de gases de efecto invernadero por lo menos un 5 por ciento respecto al volumen de 1990, para los años 2008-2012.

El Protocolo de Kyoto contiene un elemento llamado "mecanismo para un desarrollo limpio", que permite a los países industrializados obtener "créditos" por la reducción de emisiones mediante el patrocinio de proyectos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los países en desarrollo. Este proyecto ayuda a los países a generar electricidad mediante recursos renovables o incrementar su capacidad de absorber gases de efecto invernadero, principalmente a través de la ampliación de su cubierta forestal.

La negociación de este acuerdo sólo fue el principio. Antes de que adquiera carácter vinculante lo tienen que ratificar por lo menos 55 países, incluidos suficientes países industrializados para comprender el 55 por ciento de los gases de efecto invernadero que se emiten en todo el mundo.

2001 – Los Estados Unidos retiran su apoyo al Protocolo de Kyoto

Los Estados Unidos retiran su apoyo al Protocolo porque consideran que los costos económicos son demasiado grandes en comparación con los beneficios. También sostienen que los países en desarrollo grandes, como China y la India, también deberían tener la obligación de reducir sus emisiones.

Debido a que los Estados Unidos emiten en torno a una cuarta parte de los gases de efecto invernadero de todo el mundo, muchas personas se preocupan de que sin la participación de los Estados Unidos el Protocolo de Kyoto produzca pocos efectos en cuanto a la reducción de las emisiones.

Australia retiró su apoyo el año siguiente.

2005 – El Protocolo de Kyoto entra en vigor

El Protocolo de Kyoto entra en vigor en febrero, 90 días después de que lo suscribiera Rusia.

Italia es uno de los primeros países que recibió "créditos por el control de las emisiones" a través del mecanismo de desarrollo limpio del Protocolo, gracias a su participación en un proyecto hidroeléctrico en Honduras.

¿El futuro?

El Protocolo de Kyoto nunca tuvo como objetivo ser una solución completa para el recalentamiento mundial, pero da un importante paso adelante en un proceso en curso para afrontar este gran problema ambiental.

El Protocolo de Kyoto expira en 2012.

© FAO, 2009