El mundo produce suficientes alimentos para todos. Entonces ¿por qué tantas personas pasan hambre? La respuesta es sencilla: no pueden comprar alimentos. Más de mil millones de personas subsisten con menos de un dólar al día.
Entonces ¿quiere decir que si se reduce la pobreza, el hambre también desaparecerá?
Sí, pero es muy difícil. Para reducir la pobreza es necesario que las políticas de desarrollo rural creen oportunidades de educación y empleo para la población rural pobre. Es difícil, pero no imposible.
Pero hay otro problema, muy grande. Aun cuando se logre dar más oportunidades de empleo y educación en las comunidades rurales, las personas que sufren de hambre desde el nacimiento no podrán aprovecharlas.
Es importante entender en qué forma el hambre y la malnutrición disminuyen la salud de las personas. Los hijos de madres subnutridas a menudo son pequeños y débiles. Como el hambre afecta el sistema inmunológico, los niños subnutridos a menudo contraen graves infecciones o enfermedades como la malaria, la pulmonía, diarrea o sarampión. Como no obtienen suficientes vitaminas y minerales de su alimentación, el desarrollo físico y mental de los niños puede retrasarse y pueden tener dificultades para concentrarse y estudiar cuando están en edad de ir a la escuela.
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hambre.
De esta manera, las familias pobres que pasan hambre están en una situación muy difícil. Pasan hambre porque son pobres, y siguen siendo pobres porque tienen hambre. Están atrapadas en una trampa de hambre y pobreza.
Por eso el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es reducir tanto el hambre como la pobreza extrema para mediados de 2015, y por eso la FAO siempre ha promovido vigorosamente políticas nacionales e internacionales de desarrollo que den igual peso a eliminar la pobreza y el hambre.
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los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.
