Al comer una sabrosa hamburguesa, un rico filete de pescado o incluso comida de lata, no quieres preocuparte de que te haga daño.
Además ¿sabes qué? Tu país tampoco quiere que te enfermes. Tanto en el mundo desarrollado como en el mundo en desarrollo, los países hacen todo lo que pueden para proteger a los consumidores de alimentos que no sean saludables. Las normas alimentarias reglamentan la producción, el almacenamiento, la elaboración, el envasado, la comercialización y la distribución de los alimentos a los consumidores.
Todas estas medidas constituyen lo que la FAO denomina "cadena de abastecimiento y distribución de los alimentos". Muchos países en desarrollo no tienen los recursos técnicos adecuados ni sistemas de reglamentación vigentes para garantizar la inocuidad y la calidad de los alimentos a lo largo de esta cadena. Para muchas personas, sobre todo para los pobres que viven en las ciudades, esto representa enfermedades de origen alimentario y hambre, que pueden ser un verdadero peligro.
En todo el mundo, las ciudades crecen cada vez más. Una gran parte de la lucha para eliminar el hambre requerirá establecer conexiones seguras y sanas entre los agricultores del campo y los consumidores de la ciudad. La FAO trabaja con los países en desarrollo para lograr que sus productores y comerciantes puedan proporcionar productos limpios, bien envasados y transportados adecuadamente a los consumidores urbanos.
Infórmate sobre las actividades de la FAO de ayuda a los países para que proporcionen
alimentos sanos para las ciudades.
Probablemente sabes que muchos de los alimentos que consumes no se producen en tu país. La globalización repercute en nuestra vida en muchas formas. Y, como tantas otras cosas, los alimentos se han globalizado. ¿Quieres saber más? Visita nuestra página sobre la globalización.
El comercio internacional de alimentos crudos y elaborados es un negocio de 400 000 millones de dólares EE.UU. al año. Pero este enorme volumen comercial sólo es posible gracias a las normas internacionales reconocidas que cuidan la inocuidad de los alimentos.
¿Quién establece esas normas? En eso interviene la FAO.
Que no te asuste el nombre, la Comisión del Codex Alimentarius es positiva, trabaja para garantizar que tus alimentos sean inocuos.
La FAO y la Organización Mundial de la Salud coordinan las actividades de la Comisión del Codex Alimentarius, en la cual participan 171 países miembros, además de la Comunidad Europea. Los gobiernos miembros invierten tiempo, trabajo y recursos para negociar normas aceptadas en todo el mundo para la inocuidad y la calidad de los alimentos.
Es esencial que la Comisión sea neutral, porque su labor toca muchas cuestiones delicadas. Por ejemplo, la Comisión establece las normas y directrices relacionadas con los alimentos producidos con medios biotecnológicos. ¿Quieres saber más? Consulta nuestra página sobre
biotecnología.
La Comisión del Codex Alimentarius también establece normas para el etiquetado de los alimentos. Por ejemplo, determina cuándo un pescado puede denominarse sardina en la etiqueta, o cuánta manteca de cacao tiene que haber en el chocolate para que sea chocolate "de verdad". Estas decisiones podrían parecer triviales, pero pueden repercutir mucho en las ventas de los productores y los comerciantes.
La Comisión se ocupa de todos los tipos de alimentos y de numerosas cuestiones que repercuten en nuestros alimentos. Para que te hagas una idea, aquí tienes una lista parcial:
Desafortunadamente muchos países en desarrollo no pueden producir alimentos que satisfagan las normas de inocuidad y calidad de los alimentos que establece el Codex, lo que repercute con mucha fuerza en el hambre y el desarrollo rural.
Cuando los países en desarrollo no pueden participar en el mercado mundial, sus productores de alimentos tienen menos oportunidades de ganar dinero para alimentar a sus familias. Y los gobiernos tienen menos fondos para invertir en el desarrollo.
La FAO y la Organización Mundial de la Salud ayudan a los posibles exportadores de alimentos de los países en desarrollo a cumplir las normas internacionales para la inocuidad de los alimentos. También colaboran para ayudar a los importadores a mejorar su capacidad de verificación de la inocuidad de los alimentos importados.
