Antecedentes: El cambio climático está convirtiéndose en un desafío global trascendental en el siglo XXI. Como se pone de manifiesto en el cuarto Informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), recientemente publicado, el cambio climático está produciendo ya efectos profundos e irreversibles en los sistemas económicos, sociales y ambientales. Ello es cada vez más evidente, en vista de la frecuencia e intensidad de los desequilibrios naturales y los desastres relacionados con el clima que amenazan la salud humana y las infraestructuras, la estabilidad de las comunidades, la producción agrícola y la seguridad alimentaria, la sostenibilidad, el agua, la tierra y otros recursos naturales.
La agricultura, la ganadería y los cambios en la utilización de la tierra como la deforestación contribuyen a las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Pero la agricultura, la ganadería y la silvicultura pueden también contribuir a mitigar el cambio climático, mediante: la conservación de los gases de efecto invernadero (por ejemplo, por medio de sistemas integrados de cultivos y ganado, la producción de pastizales de bajos insumos y gran diversificación, la ordenación pecuaria, la agricultura de conservación y la reducción de la deforestación), la retención de carbono (en suelos, cultivos y árboles) y la sustitución del carbono (sustitución de los combustibles fósiles con biocombustibles), así como la mejora de los cultivos.
Sectores esenciales como la agricultura, la pesca y la silvicultura son muy sensibles al cambio climático. Los cambios de las temperaturas y las precipitaciones repercuten en la distribución y la productividad de los cultivos agrícolas y los árboles. Los insectos y otras plagas transfronterizas, las enfermedades, las especies vegetales invasivas y los incendios afectan a la agricultura, la silvicultura y los medios de vida de la gente. Se está estableciendo una relación entre el cambio climático y la creciente frecuencia de los incendios forestales y de los brotes de plagas y enfermedades forestales, que afectan gravemente a las personas que dependen de los bosques. El aumento del nivel del mar está causando un aumento de la erosión del suelo, la pérdida de tierras productivas, un aumento del riesgo de que se produzcan tormentas repentinas, una reducción de la resistencia de los ecosistemas costeros y los consiguientes costos derivados de la respuesta y la adaptación a estos problemas. Los cambios de las pautas de circulación oceánica, el aumento del nivel del mar y la salinidad marina afectan a las propiedades biológicas y la distribución de las especies marinas, lo cual afecta a quienes dependen de la pesca para lograr su sustento y sus medios de vida. Los pequeños Estados insulares en desarrollo están expuestos a un riesgo especial. Las personas que ya son vulnerables, por ejemplo debido a las desigualdades entre los sexos, las malas condiciones de salud a causa del VIH/SIDA o la carencia de medios de vida, podrían sufrir aun más a causa de las repercusiones del cambio climático.
En respuesta a la creciente preocupación suscitada por el cambio climático, el Consejo de la FAO, el Comité de Agricultura (COAG) y el Comité Forestal (COFO) han pedido que la Organización preste asistencia a los países a fin de hacer frente a las repercusiones del cambio climático y colabore con la Secretaría del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y con el IPCC. Ya en 1988, el Grupo interdepartamental de trabajo sobre el cambio climático inició sus trabajos con miras a mejorar y coordinar las actividades intersectoriales. Desde 2004, la FAO se ocupa también de las dimensiones sociales del cambio climático, en particular mediante el examen de las diferentes repercusiones sobre hombres y mujeres y del modo de incorporar las cuestiones de género en las políticas relativas al cambio climático y la adaptación al mismo. En 2006-07, se creó la nueva División de Medio Ambiente, Cambio Climático y Bioenergía (NRC).
Con objeto de hacer frente a los riesgos derivados del cambio climático, la FAO integrará las cuestiones relativas al cambio climático y las estrategias de respuesta en su labor general y sobre el terreno y promoverá el tema en el programa global de desarrollo en la medida en que está relacionado con su mandato. El trabajo se desarrollará principalmente en el marco de la entidad programática 2KP07 y será apoyado por el Grupo interdepartamental de trabajo sobre el cambio climático.
Objetivos y planes para 2008-09: En términos generales, la FAO prestará asistencia a los países proporcionándoles datos e información, asesoramiento técnico y sobre políticas, instrumentos de gestión (códigos de las mejores prácticas y directrices voluntarias), así como mediante la transferencia de tecnología y la creación de capacidad en relación con los desafíos que se enfrentan la agricultura, la silvicultura y la pesca a consecuencia del cambio climático, con las formas de reducir sus repercusiones (y adaptarse a ellas) en los medios de vida de las personas y con los planteamientos y las oportunidades debatidos en los foros internacionales.
Más concretamente, la FAO:
- ayudará a los países a establecer puntos de referencia sobre la vulnerabilidad y preparar respuestas integradas nuevas, o reforzar las ya existentes;
- prestará apoyo a las plataformas de acción de múltiples partes interesadas en favor de medios de vida adaptados; promoverá el uso de directrices sobre prácticas “suficientemente buenas” con vistas a ensayar metas de adaptación al cambio climático;
- apoyará la creación de capacidad respecto del desarrollo y la utilización de variedades de cultivos más resistentes a los factores de estrés ambiental;
- ayudará a las autoridades nacionales a fin de incluir estrategias de gestión de riesgos respecto del clima en los planes de desarrollo.
Dados los estrechos vínculos existentes entre la seguridad alimentaria, la energía, el clima, el ecosistema, el desarrollo rural y los objetivos en materia de comercio, se intentará establecer una estrecha cooperación con las comunidades internas de expertos en gestión de riesgos de desastres, diversidad biológica y bioenergía. La FAO se basará en la elaboración y el ensayo de un enfoque basado en los medios de vida para promover procesos de adaptación al cambio climático pertinentes para las comunidades rurales de los países menos adelantados, así como directrices para abordar las cuestiones de género en las negociaciones y la adaptación.
En el plano externo, la FAO continuará cooperando estrechamente con el IPCC y el CMNUCC proporcionando datos, información y asesoramiento técnico sobre la agricultura, la silvicultura, la pesca, la tierra y el agua. También colaborará en las actividades relativas a la adaptación al cambio climático en el contexto del Programa de trabajo de Nairobi y a las cuestiones relacionadas con la bioenergía, la forestación y la repoblación forestal, la ordenación de pastizales, la rehabilitación de tierras marginales y degradadas, la reducción de las emisiones causadas por la deforestación, la desertificación y los productos forestales. La FAO ofrecerá asimismo un foro neutral para el debate acerca de modelos, conceptos y definiciones y hospedará programas internacionales como el Sistema mundial de observación terrestre (SMOT) y la Red mundial para la superficie terrestre (GLCN).
Como resultado de lo anterior, se espera que el trabajo de la FAO sobre el cambio climático desemboque paulatinamente en:
- la plena consideración en las políticas, los programas y las actividades institucionales de la FAO de la adaptación al cambio climático y su mitigación;
- el aumento de la asistencia a los países con miras a elaborar estrategias, políticas y planes de acción nacionales sobre la mitigación del cambio y la variabilidad climáticos y la adaptación a los mismos;
- orientación técnica eficaz sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector agropecuario;
- el refuerzo de las asociaciones internacionales sobre métodos e instrumentos, datos e información y políticas y planificación;
- el aumento del apoyo técnico a mecanismos intergubernamentales relacionados con el CMNUCC, el IPCC y los procesos de diálogo y negociación posteriores al Protocolo de Kyoto;
- enfoques integrados de las respuestas nacionales al cambio climático, en lo relativo a las políticas, la ordenación de tierras y gestión del agua, los sistemas de cultivo, y las cuestiones relacionadas con la pesca y los bosques;
- la creación de capacidad y la formación de las principales partes interesadas en las políticas y prácticas relativas a la mitigación del cambio climático y la adaptación a él;
- una asistencia adecuada a los países en relación con las evaluaciones nacionales de las existencias forestales de carbono.
[extracto del PLP 2008-09]