<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:trustdotorg="http://trust.org/trustdotorg">
<channel>
 <title>Noticias FAO &gt; Bioenergía y biocombustibles</title>
 <link>http://www.fao.org/news/en/</link>
 <description>Noticias de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación</description>
 <language>es</language>
 <generator>FAO Newsroom RSS Newsfeed Export</generator>
 <docs>
http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss
</docs>
 <copyright>2009 FAO</copyright>
 <managingEditor>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</managingEditor>
 <webMaster>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</webMaster>
<item>
	<title>Los pequeños agricultores pueden verse excluidos de los sistemas de certificación de biocombustibles</title>
	
	<description> La estructura de los sistemas de certificación de biocombustibles dificulta que los pequeños agricultores y muchos países en desarrollo participen en los mercados de exportación, según un nuevo informe de la FAO. El informe, &quot;Los biocombustibles y el reto de la sostenibilidad&quot;, considera que los actuales sistemas de certificación están principalmente diseñados para la agroindustria a gran escala.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<p class="MsoNormal"><strong>26 de febrero de 2012, Roma</strong> - La estructura de los sistemas de certificación de biocombustibles dificulta que los pequeños agricultores y muchos países en desarrollo participen en los mercados de exportación, según un nuevo informe de la FAO.<br /><br />El informe, <a href="http://www.fao.org/docrep/017/i3126e/i3126e.pdf" target="_blank"><em>Los biocombustibles y el reto de la sostenibilidad</em></a>, considera que los actuales sistemas de certificación, voluntarios y en gran parte privados, pueden excluir a los pequeños campesinos al estar principalmente diseñados para la agroindustria a gran escala. Numerosos sistemas de certificación utilizan muchos datos o información y requieren inversiones y capacidades a menudo fuera del alcance de la mayoría de los pequeños productores.<br /><br />"Tal y como están estructurados, estos sistemas tenderían a favorecer a los grandes participantes  y a proporcionar incentivos para aumentar la producción y absorber los costes de certificación", afirma el informe.<br /><br />Sin embargo, la certificación puede tener algunos efectos positivos en las empresas, incluyendo  "una mejor eficiencia en la cadena de suministro ... menor riesgo, mayor transparencia y mayor conciencia de los problemas en la cadena de suministro".<br /><br /><strong>Acceso a los mercados</strong><br /><br />Pero los sistemas, “en la medida en que estén establecidos para controlar las importaciones, pueden dificultar el comercio y el acceso a los mercados, especialmente para los países en desarrollo con ventajas comparativas en la producción comercial, y que ven en este sector una oportunidad real para el desarrollo y la superación de la pobreza rural y el elevado desempleo".<br /><br />"Muchos países en desarrollo están preocupados de que los sistemas de certificación puedan convertirse en barreras comerciales indirectas si no se gestionen adecuadamente", continúa el informe.<br /><br />Por ejemplo, mientras resulta sencillo que los productores en los países industrializados satisfagan la demanda de oportunidades educativas para los agricultores contratados, esto puede ser mucho más difícil para los pequeños productores de los países en desarrollo.<br /><br />Del mismo modo, las grandes empresas habitualmente conservan los registros financieros necesarios para las auditorías, mientras que los pequeños agricultores suelen guardar en la cabeza la información sobre rendimientos, fertilizantes y otros insumos necesarios para las estimaciones de emisiones de gases de efecto invernadero.<br /><br />"Para aumentar la aceptación de la certificación, los gobiernos y las organizaciones internacionales en los países consumidores y productores deben establecer mecanismos complementarios para crear un entorno propicio", sugiere el informe.<br /><br /><strong>Legislación nacional</strong><br /><br />"Estos mecanismos podrían incluir la legislación nacional, las políticas de contratación pública, los incentivos fiscales y la reducción de impuestos y las subvenciones para el inicio de actividad. Las instituciones financieras también tienen un papel importante en lo que respecta al apoyo y habilitación de los sistemas".<br /><br />Una forma de reducir los costes de los pequeños agricultores es promocionar los organismos locales de inspección, añade el informe. "Suponen menores costes para los productores, están mejor capacitados para realizar exámenes espontáneos y generalmente están mejor informados acerca de las características <em>in situ</em>”.<br /><br />"La certificación de los biocombustibles tiene consecuencias positivas, negativas y mixtas”, concluye el informe. "Los efectos ambientales de la certificación pueden ser beneficiosos si facilitan la planificación e inventario forestales, la silvicultura, la protección de la biodiversidad y el control y cumplimiento".<br /><br />"Las consecuencias económicas también pueden ser positivas si la certificación puede generar sobreprecios... para los proveedores, asegurar salarios decentes para los trabajadores y garantizar el acceso a los mercados. Por otro lado, hay consecuencias negativas para los pequeños productores que parece quedan fuera de los sistemas de certificación".</p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/170616/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/170616/icode/</guid>
	<pubDate>Mon, 25 Feb 2013 23:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Comunicado conjunto de la FAO, el FIDA y el PMA sobre los precios internacionales de los alimentos</title>
	
	<description> En una declaración conjunta, la FAO, el FIDA y el PMA han pedido una actuación rápida y coordinada frente al alza de los precios alimentarios. Es necesario actuar de forma urgente frente al aumento de precios, pero también abordar el problema a largo plazo de cómo el mundo debe producir, comerciar y consumir alimentos en una época de crecimiento demográfico y de la demanda y cambio climático</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>4 de septiembre de 2012, Roma </strong>- <em>A continuación, ofrecemos una declaración conjunta sobre los precios internacionales de los alimentos por parte de los tres organismos de la ONU con sede en Roma: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). </em><br /><br /><br /> <p align="left"><strong>Hacer frente a las causas profundas del alza de los precios alimentarios y del hambre</strong><br />por José Graziano da Silva, Kanayo F. Nwanze y Ertharin Cousin *</p><p><br />La situación actual en los mercados mundiales de los alimentos, caracterizada por un fuerte aumento en los precios del maíz, el trigo y la soja, ha hecho aumentar el temor de una repetición de la crisis alimentaria mundial de 2007-2008. Pero una actuación internacional rápida y coordinada puede evitar que eso suceda. Necesitamos actuar con urgencia para asegurarnos de que estos vaivenes de precios no degeneren en una catástrofe que golpee a decenas de millones de personas en los próximos meses.</p><p><br />Existen dos problemas interconectados que deben ser abordados: la cuestión inmediata de los precios elevados de algunos alimentos, que puede afectar en gran medida a los países que dependen de las importaciones alimentarias y a las personas más pobres, y el problema a largo plazo de cómo producir, comerciar y consumir alimentos en una época de crecimiento demográfico y de la demanda y cambio climático.</p><p><br />Para responder a estos desafíos estamos mejor preparados hoy que hace cinco años. Hemos desarrollado nuevas políticas y nuevos instrumentos, como el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y el Sistema de Información del Mercado Agrícola del G-20 (AMIS, por sus siglas en inglés) , que mejora la transparencia en los mercados mundiales. También tenemos el Foro de respuesta rápida de AMIS, creado para facilitar las respuestas políticas coordinadas de los principales productores y comerciantes mundiales de cereales y soja en caso de turbulencias en los mercados.</p><p><br />Hemos aprendido que no todos se ven afectados de la misma manera: los pobres urbanos y rurales y los países que dependen de las importaciones de alimentos son más vulnerables a los aumentos de los precios internacionales de los productos básicos, cuando estos se transmiten a los mercados locales, ya que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos. También hemos aprendido que podemos conseguir que los pequeños campesinos, muchos de los cuales también son pobres y en situación de inseguridad alimentaria, se beneficien del alza de los precios de los alimentos y se conviertan en parte de la solución mediante la reducción de los picos de precios y la mejora de la seguridad alimentaria global. Así, hemos adoptado un enfoque de doble componente que apoya inversiones a largo plazo en la agricultura -en particular la agricultura en pequeña escala-, al tiempo que garantiza que las redes de seguridad están en su lugar para ayudar a los consumidores y productores de alimentos pobres a evitar el hambre, la pérdida de activos y la trampa de la pobreza a corto plazo.</p><p><br />Muchos países cuentan con sistemas de protección social, incluyendo redes de seguridad -tales como la asistencia a los pequeños agricultores, el apoyo nutricional a madres y niños, y las comidas escolares- para asegurar que sus ciudadanos con menos recursos tienen suficiente para comer, y sin embargo, éstos sistemas deben ampliarse de forma significativa en los países más pobres. Redes de seguridad que sean asequibles, predecibles y transparentes son una necesidad imperiosa si queremos protección contra los vaivenes de precios y las crisis recurrentes. Los pequeños productores de alimentos deben estar también mejor equipados para aumentar su productividad, ampliar su acceso a los mercados y reducir su exposición al riesgo. Y, por supuesto, la gente necesita empleos e ingresos dignos para que puedan adquirir los alimentos que necesitan y salir de la pobreza.</p><p><br />En respuesta al alza de los precios alimentarios, las cosas que debemos evitar hacer son tan importantes como las que debemos hacer. En particular, los países deben evitar las compras motivadas por el pánico y abstenerse de imponer restricciones a la exportación que, si bien ayudan temporalmente a algunos consumidores a nivel doméstico, son en general ineficaces y hacen la vida más difícil a los demás.</p><p><br />Por encima de todo, debemos entender sin embargo que los altos precios de los alimentos son un síntoma y no la enfermedad. Así, mientras que la comunidad internacional debe tomar medidas con antelación para evitar las subidas excesivas de precios, debe también actuar sobre las causas profundas detrás de tales aumentos repentinos.</p><p><br />Se han producido tres fuertes subidas de los precios internacionales de alimentos en los últimos cinco años. En todas las ocasiones, la meteorología ha sido una de las causas . Las sequías en algunas zonas del mundo han mermado la producción mundial de cereales prácticamente cada dos años desde 2007. En otros lugares, las inundaciones han causado graves daños a los cultivos. El incremento del desvío de reservas de alimentos para fines no alimentarios y el aumento de la especulación financiera son algunas de las causas de la subida del nivel de los precios y la volatilidad. Hasta que encontremos el camino para blindar nuestro sistema alimentario de frente a los vaivenes de precios y el cambio climático, el peligro persistirá. A corto plazo, esto tiene un coste, no sólo para los directamente afectados, sino también para la comunidad internacional en su conjunto. Por ejemplo, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que cada 10 por ciento de aumento en el precio de la cesta alimentaria significa que tiene que encontrar unos 200 millones de dólares EEUU adicionales al año para ayuda alimentaria.</p><p><br />Somos vulnerables porque incluso en un buen año, la producción mundial de cereales es apenas suficiente para satisfacer la creciente demanda de alimentos, piensos y combustible. Esto, en un mundo donde hay 80 millones de bocas más que alimentar cada año. Estamos en peligro, ya que sólo un puñado de países son grandes productores de alimentos básicos, y cuando se ven afectados, lo mismo les sucede a todos los demás.</p><p><br />El desafío -y la oportunidad- es a la vez reducir y repartir ese riesgo. Y la manera más obvia es promover la producción sostenible de alimentos en los países pobres importadores de alimentos, donde a menudo hay un enorme potencial para mejorar la producción. Eso llevaría a más alimentos disponibles en los mercados locales y proporcionar puestos de trabajo e ingresos, especialmente en las zonas rurales donde vive el 70 por ciento de los pobres del mundo. También hay que abordar el hecho de que, a nivel mundial, un tercio de los alimentos producidos se desperdicia o se pierde por deterioro, daños y otras causas.</p><p><br />La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ayudan a los pobres a comer hoy, mientras que les ofrecen mayor resistencia y la capacidad de alimentarse por sí mismos mañana. Pero aún queda mucho por hacer. Tenemos que invertir mucho más en agricultura y protección social, incluidos los programas que ayudan a los pobres a acceder a los alimentos que han quedado fuera de su alcance en los mercados locales.</p><p><br />Por último, tenemos también que revisar y ajustar donde proceda las políticas existentes en la actualidad que fomenten los usos alternativos de cereales. Por ejemplo, un grupo de organizaciones internacionales entre las que figuran la FAO, el FIDA, el Fondo Monetario Internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el PMA, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) han recomendado ajustar los mandatos sobre los biocombustibles cuando los mercados mundiales se encuentren bajo presión y el suministro de alimentos amenazado. Esa recomendación, formulada a la cumbre del G20 en París 2011, sigue vigente hoy en día.<br /><br />Al actuar para evitar un posible deterioro de la situación, tenemos que permanecer vigilantes y prepararnos para lo peor a corto plazo, mientras se trabaja en soluciones sostenibles a largo plazo. No hacerlo significaría inevitablemente que los más pobres y vulnerables del mundo paguen un precio muy alto. Entender esto nos ayudará a responder al desafío de "Hambre Cero" planteado por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, para erradicar el hambre en el mundo.<br /><br /><em>* Los autores son, respectivamente, el Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Directora Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA).</em></p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/155521/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/155521/icode/</guid>
	<pubDate>Mon, 03 Sep 2012 22:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>El camino hacia Río: mejorar el uso de la energía es clave para los sistemas alimentarios mundiales</title>
	
	<description> La elevada dependencia de la agricultura de los combustibles fósiles está socavando la capacidad del sector para alimentar al planeta, perpetuando la pobreza y minando los esfuerzos para construir una economía mundial más sostenible, afirmó hoy la FAO.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>14 de junio de 2012, Roma</strong> - La elevada dependencia de la agricultura de los combustibles fósiles está socavando la capacidad del sector para alimentar al planeta, perpetuando la pobreza y minando los esfuerzos para construir una economía mundial más sostenible, afirmó hoy la FAO. <br /><br />La advertencia coincide con la presentación por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de <a href="http://www.fao.org/docrep/015/an913e/an913e.pdf" target="_blank">un estudio </a>sobre la producción alimentaria "energéticamente inteligente" en vísperas de la próxima conferencia Río+20 sobre desarrollo sostenible, en la que los desafíos energéticos mundiales ocuparán un lugar destacado en la agenda. <br /><br />El estudio de la FAO demuestra que, en conjunto, los sistemas mundiales de producción alimentaria -desde las explotaciones agrícolas donde se cultivan los alimentos a las etapas posteriores de procesado y comercialización- consumen el 30 por ciento de toda la energía disponible.<br /><br />La mayor parte del consumo de energía -el 70 por ciento- se produce una vez que los alimentos han salido de las explotaciones agrícolas, ya que éstos se transportan, procesan, envasan, envían, almacenan, comercializan y preparan.<br /><br />Y una cantidad significativa de toda la energía utilizada en la cadena alimentaria -alrededor de un 40 por ciento- simplemente se pierde debido a las pérdidas y desechos de alimentos (a nivel mundial un tercio de todos los alimentos, alrededor de 1 300 millones de toneladas, se tira o se desperdicia cada año).<br /><br />Mientras tanto, casi 3 000 millones de personas tienen acceso limitado a servicios energéticos modernos para calefacción y cocina, y 1 400 millones tienen acceso limitado a la electricidad o carecen de él, señala el informe de la FAO. <br /><br />"El aumento en los precios del petróleo y el gas natural, la inseguridad respecto a las reservas limitadas de estos recursos no renovables y el consenso mundial sobre la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, podrían obstaculizar los esfuerzos mundiales para satisfacer la creciente demanda de alimentos, a menos que la cadena agroalimentaria se desvincule del consumo de combustibles fósiles", indica el documento. <br /><br />El informe también destaca que, sin acceso a la electricidad y a fuentes de energía sostenibles, las comunidades tienen pocas posibilidades de alcanzar la seguridad alimentaria, y ninguna oportunidad de asegurarse medios de vida productivos que puedan sacarles de la pobreza".<br /><br /><strong>Alimentos y energía: un estrecho vínculo<br /><br /></strong>"Para alimentar al planeta, los sistemas mundiales de producción alimentaria necesitan energía. Al mismo tiempo, la producción de alimentos no sólo está utilizando energía, también la está desperdiciando. Sin embargo, hay grandes oportunidades para mejorar la eficiencia energética en la cadena alimentaria, así como para producir energía sostenible en la agricultura - estas oportunidades se deben explorar con valentía, y espero que ocupen un lugar destacado en los debates de Río+20", aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva<br /><br />En la próxima Cumbre de Río sobre Desarrollo Sostenible, se espera que los gobiernos hagan un llamamiento para ampliar la iniciativa de la ONU Energía Sostenible para todos, que tiene como objetivo garantizar el acceso universal a los servicios básicos de energía, mejorar la eficiencia energética, duplicar la cuota de las energías renovables en el mercado energético mundial, y fomentar el desarrollo bajo en emisiones de carbono.<br /><br /><strong>Se necesita un nuevo paradigma para el uso de energía en la agricultura <br /></strong><br />"Las fuentes baratas de energía son cada vez más escasas, y los mercados de energía más volátiles", afirmó Alexander Müller, Subdirector General de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la FAO. <br /><br />"Alimentar a una creciente población mundial requerirá aumentar la producción de alimentos en un 60 por ciento para el año 2050, pero no vamos a ser capaces de cumplir ese objetivo tal y como lo hicimos durante la Revolución Verde, dependiendo de los combustibles fósiles", dijo Müller. "Es necesario un enfoque muy diferente", añadió.<br /><br /><strong>Producción de "alimentos energéticamente inteligentes"<br /><br /></strong>Según la FAO, el modelo de producción alimentaria más inteligente a nivel energético implica:  <br /><br />Aumentar la eficiencia del uso directo e indirecto de energía en los sistemas agroalimentarios, sin disminuir la productividad <br />Utilizar más energía renovable en sustitución de los combustibles fósiles en la cadena agroalimentaria<br />Mejorar el acceso a los servicios de energía, en particular a la energía renovable, para los hogares pobres y fomentar así el desarrollo económico a través de una mayor integración de la producción alimentaria y energética. <br /><br />En cada etapa de la cadena alimentaria, se pueden adaptar las prácticas para reducir el consumo de energía, según el nuevo documento de la FAO. <br /><br />Labrar el suelo para preparar la tierra suele ser la operación que más energía consume del ciclo de cultivo. La agricultura de conservación, la labranza cero y otras técnicas agrícolas sostenibles de intensificación pueden reducir la cantidad de energía utilizada en las explotaciones agrícolas. <br /><br />Otras medidas que pueden adoptarse a nivel de la explotación agrícola son aumentar la utilización de  motores de bajo consumo de combustible, reducir la dependencia de los abonos y plaguicidas no orgánicos mediante la adopción de técnicas integradas de lucha contra las plagas y las malas hierbas, y cambiar a variedades de cultivos y razas de animales que requieran menos insumos. <br /><br />Otro campo de acción: hacer frente a las pérdidas de agua y otras ineficiencias en los sistemas de riego, las cuales disminuyen la eficiencia energética general de la agricultura y aumentan los costes de producción. <br /><br />Por último, existen diversos ejemplos en los que la utilización de energías renovables (solar, eólica, centrales minihidráulicas y bioenergía) en sistemas agrícolas y aldeas mejora la agricultura y los medios de vida rurales.<br /><br /><strong>Eficiencia post-cosecha,</strong><strong> energía de la producción alimentaria<br /><br /></strong>Dado que la mayor parte de las pérdidas energéticas en la cadena alimentaria suceden fuera de la explotación agrícola, hay mucho margen para mejorar el transporte de alimentos y la infraestructura relacionada: mejor aislamiento de las instalaciones de almacenamiento, reducción del embalaje, disminución de los desechos de alimentos, y cocina más eficiente, según el informe de la FAO. <br /><br />Los sistemas agroalimentarios también pueden producir una gran cantidad de energía. Los residuos de biomasa procedentes de la producción y preparación alimentaria y forestales, y otras energías renovables como la eólica, solar, minihidráulica y geotérmica son posibles fuentes de energía renovable que pueden ser aprovechadas en sistemas alimentarios energéticamente inteligentes. Hasta ahora los esfuerzos para aprovechar los desechos animales y otros subproductos orgánicos para generar energía se han centrado en las explotaciones agrícolas, pero podría hacerse lo mismo en las instalaciones de procesado de alimentos. Sin embargo, los riesgos y beneficios derivados de la producción de energía en la cadena agroalimentaria deben sopesarse cuidadosamente.<br /><em><br /></em><strong>Nueva asociación <br /></strong><br />Para ayudar a avanzar en este modelo, la FAO ha puesto en marcha un Programa de alimentos energéticamente inteligentes en función de la población y el clima (ESF, por sus siglas en inglés), una iniciativa de múltiples socios que tiene como objetivo ayudar a los países miembros a adoptar sistemas agroalimentarios más inteligentes a nivel energético.<br /><br />El programa se centra en tres áreas temáticas: eficiencia energética, diversificación energética a través de las energías renovables y mejora del acceso a la energía y de la seguridad alimentaria mediante la integración de la producción alimentaria y energética.]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/147339/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/147339/icode/</guid>
	<pubDate>Wed, 13 Jun 2012 22:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Nuevas herramientas ayudan a los países a aprovechar el potencial de la bioenergía y evitar dificultades</title>
	
	<description> La FAO acaba de publicar una serie de documentos de orientación y herramientas para la formulación de políticas que los gobiernos pueden utilizar para ayudar a las comunidades rurales a beneficiarse del desarrollo de la bioenergía, y asegurar que la producción de cultivos para biocombustibles no se lleve a cabo a expensas de la seguridad alimentaria.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>5 de marzo de 2012, Roma - </strong>La FAO acaba de publicar una serie de documentos de orientación y herramientas para la formulación de políticas que los gobiernos pueden utilizar para ayudar a las comunidades rurales a beneficiarse del desarrollo de la bioenergía, y asegurar que la producción de cultivos para biocombustibles no se lleve a cabo a expensas de la seguridad alimentaria.<br /> <br /> Los materiales publicados hoy por el <a href="http://www.fao.org/bioenergy/foodsecurity/befsci/es/" target="_blank">Proyecto sobre la Bioenergía y Criterios e Indicadores para la Seguridad Alimentaria e Indicadores (BEFSCI)</a> incluyen: metodologías para la evaluación de los efectos ambientales y socioeconómicos de la producción de bioenergía, indicadores que se pueden medir al hacerlo, buenas prácticas recomendadas, y medidas normativas  para promover el desarrollo sostenible de la bioenergía.<br /> <br /> "En pocos meses la comunidad internacional se reunirá en la conferencia de Río+20 para explorar nuevas formas de combatir la pobreza rural y promover el desarrollo sostenible. La producción de bioenergía realizada con responsabilidad y cuando sea conveniente, puede ofrecer a los agricultores y a la población rural la oportunidad de participar  en la construcción de una nueva economía verde, y puede ayudar a contrarrestar los efectos de décadas de falta de inversión en el desarrollo de la agricultura mundial y las zonas rurales", señaló Alexander Mueller, Subdirector General de Gestión de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la FAO . <br /> <br /> Pero el desarrollo de la bioenergía debe evitar que se debilite la seguridad alimentaria, Mueller destacó. Otros motivos de preocupación son la deforestación debido a la conversión de nuevas tierras para producir cultivos bioenergéticos, así como las repercusiones en los pueblos indígenas.<br /> <br /> "El desarrollo de la bioenergía necesita una gestión adecuada y cumplir con las metas sociales, como el desarrollo rural sostenible, los principios rectores deben ser  la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria", añadió.<br /> <br /> <strong>Orientación para los responsables de las políticas y los inversionistas</strong><strong><br /> </strong><br /> Financiado por el Ministerio Federal Alemán de Alimentación, Agricultura y Protección del Consumidor, el proyecto BEFSCI puso en marcha el estudio de la compleja relación entre bioenergía y seguridad alimentaria y ayuda a los responsables de las políticas a tomar decisiones informadas en relación con el desarrollo de la bioenergía. <br /> <br /> El proyecto ha presentado una serie de productos, entre ellos: una <a href="http://www.fao.org/bioenergy/foodsecurity/befsci/indop/es/" target="_blank">herramienta en internet</a> para evaluar las repercusiones  de los proyectos de bioenergía en la seguridad alimentaria; una lista exhaustiva de metodologías e indicadores para evaluar el impacto  de la bioenergía en la seguridad alimentaria a nivel nacional; un <a href="http://www.fao.org/bioenergy/foodsecurity/befsci/gpenv/es/" target="_blank">conjunto de buenas prácticas ambientales</a> para minimizar los efectos ambientales negativos, y una recopilación de prácticas socioeconómicas que actualmente están aplicando los productores, las cuales proporcionan ejemplos de cómo el desarrollo de la bioenergía puede impulsar el desarrollo rural y fortalecer la seguridad alimentaria.<br /> <br /> El proyecto también hizo un inventario de medidas de gestión y de políticas que pueden aprovecharse para hacer frente a repercusiones negativas en materia de seguridad social, alimentación y el medio ambiente a raíz de la producción de bioenergía. Y se ha explorado la forma de incluir a más pequeños productores en las cadenas globales de valor de la bioenergía.<br /> <br /> <strong>Encontrar la combinación adecuada de enfoques normativos<br /> </strong><br /> Además, un documento informativo del BEFSCI publicado hoy señala y analiza diversos instrumentos normativos que los gobiernos y los responsables de la planificación pueden utilizar para exigir o promover buenas prácticas en el ámbito de la bioenergía. "El documento analiza los pros, los contras y la idoneidad de estos diversos instrumentos, por lo que los gobiernos que están comenzando a lidiar con estos problemas pueden aprender de las experiencias de los demás", explica Heiner Thofern, quien encabeza el proyecto BEFSCI en la FAO.]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/124067/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/124067/icode/</guid>
	<pubDate>Mon, 05 Mar 2012 09:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Agricultura “inteligente” a nivel energético para evitar la dependencia de los combustibles fósiles</title>
	
	<description> El sistema alimentario mundial necesita reducir su dependencia de los combustibles fósiles si quiere lograr alimentar a la creciente población del planeta, según un informe de la FAO publicado hoy en el marco de la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático. La agricultura requiere energía y puede producirla. Un enfoque inteligente en el uso de energía en la agricultura supone una manera de aprovechar mejor esta dinámica, reducir los desechos e incrementar el uso de energías alternativas en la producción alimentaria.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>29 de noviembre de 2011, Durban, Sudáfrica/Roma</strong> - El sistema alimentario mundial necesita reducir su dependencia de los combustibles fósiles si quiere lograr alimentar a la creciente población del planeta, según advirtió hoy la FAO.<br /><br />"Existe una preocupación justificada de que la actual dependencia del sector alimentario de los combustibles fósiles puede limitar la capacidad del sector para cubrir la demanda mundial de alimentos. El reto es desligar los precios alimentarios de las fluctuaciones y subidas de los precios de los combustibles fósiles", asegura un documento de trabajo de la FAO publicado hoy en el curso de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático. <br /><br />Los elevados precios de los combustibles fósiles y sus oscilaciones, así como las dudas sobre su disponibilidad futura, implican que los sistemas agroalimentarios tienen que transformarse a un modelo "inteligente" a nivel energético, según el informe <em><a href="http://www.fao.org/docrep/014/i2454e/i2454e00.pdf">(Energy-Smart Food for People and Climate</a></em> (<em>Alimentos inteligentes a nivel energético para la gente y el clima</em>).<br /><br />El sector alimentario requiere energía y también puede producirla. Un enfoque "inteligente" en el uso de energía en la agricultura supone una manera de aprovechar mejor esta doble relación entre la energía y los alimentos, señalan los expertos. <br /><br />El sector alimentario -incluyendo la fabricación de insumos, producción, procesado, transporte, comercialización y consumo-, supone cerca de 95 exajulios <strong>(</strong><strong>10<sup>18</sup> julios</strong><strong>),</strong> según el informe. Se trata de alrededor del 30 por ciento del consumo mundial de energía, y más del 20 por ciento del total mundial de emisiones de gases de efecto invernadero. <br /><br />El uso directo de energía en las explotaciones supone cerca de 6 exajulios anuales, excluyendo la energía de origen humano y animal. Algo más de la mitad se consume en los países de la OCDE.<br /><br />En las explotaciones, la energía sirve para bombear agua, estabular el ganado, cultivar y recolectar, calentar los cultivos protegidos, el secado y el almacenamiento. Después de la recolección, se utiliza en el procesado, empaquetado, almacenamiento, transporte y consumo.<br /><br /><strong>Nuevo enfoque para la agricultura<br /><br /></strong>"El sector alimentario mundial necesita aprender cómo utilizar la energía de manera más sabia. En cada etapa de la cadena de suministro alimentaria las prácticas actuales pueden adaptarse para utilizar menos energía, según el Director General Adjunto de la FAO para la Ordenación de Recursos Naturales y Medio Ambiente, Alexander Mueller.<br /><br />Estos avances en la eficiencia pueden proceder a menudo de la modificación -con un coste mínimo o inexistente- de las prácticas agrícolas y de procesado existentes, añadió Mueller.<br /><br />Los pasos que se pueden dar al nivel de la explotación incluyen el uso de motores más eficientes, el uso de compost y fertilizantes de precisión, el seguimiento del riego y el suministro de agua selectivo, la adopción de prácticas agrícolas sin laboreo y el uso de variedades agrícolas y razas animales menos dependientes de los insumos. <br /><br />Después de la recolección, la mejora del transporte y las infraestructuras, un mejor aislamiento de las instalaciones de almacenamiento de alimentos, una reducción del empaquetado y del despilfarro de alimentos y dispositivos para cocinar más eficientes, ofrecen la posibilidad de reducir aún más el uso de energía en el sector alimentario.  <br /><br />Hay que añadir las pérdidas que se producen en las explotaciones y en la fase post-cosecha, que suponen cerca de un tercio de todos los alimentos producidos, y toda la energía que se pierde o despilfarra con ellos, según indica la FAO.  <br /><br /><strong>Reducir la dependencia de los combustibles fósiles<br /><br /></strong>El informe de la FAO destaca también el tremendo potencial de la agricultura para producir una cantidad mayor de la energía que se necesita para alimentar el planeta y apoyar el desarrollo rural. <br /><br />"Utilizar fuentes de energía locales y renovables durante toda la cadena alimentaria puede ayudar a mejorar el acceso a la energía, diversificar los ingresos agrícolas y del procesado de alimentos, evitar tirar los productos de desecho, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero, al tiempo que se ayuda a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible", señala el documento. <br /><br />Allí donde existen recursos suficientes de energía solar, eólica, hidráulica, geotérmica procedente de la biomasa, pueden usarse en sustitución de los combustibles fósiles en la actividad agrícola y acuícola. También pueden usarse en el almacenamiento y procesado de los alimentos. Por ejemplo, en las plantas azucareras se utilizan los residuos para obtener calor y co-generar energía. Los denominados "desechos de procesado en mojado", como la piel y los desechos del tomate, o la pulpa en la fabricación de zumos, se pueden utilizar en un digestor anaeróbico para producir biogás. Ya hay millones de pequeños digestores domésticos que los agricultores de subsistencia en el mundo en desarrollo utilizan para producir biogás para el consumo familiar. <br /><br />Es necesario actuar con firmeza para <a href="http://www.fao.org/ag/ags/ags-division/publicaciones/publicacion/es/?dyna_fef%5Buid%5D=74045" target="_blank">reducir las pérdidas de alimentos</a>, y esto también hará que aumente la eficiencia energética en la cadena agroalimentaria. <br /><br />Por último, es esencial mejorar el acceso a los modernos servicios energéticos para los millones de personas que todavía utilizan biomasa de manera no tradicional como fuente de energía para cocinar y la calefacción. <br /><br /><strong>Un reto difícil<br /><br /></strong>La transición hacia una agricultura "inteligente" a nivel energético representará "una enorme tarea" que requiere planteamientos a largo plazo y que es necesario comenzar de inmediato, según la FAO. <br /><br />Durante las negociaciones sobre el clima en Durban, el organismo de la ONU defiende "una alimentación inteligente a nivel energético para la gente y el clima", un enfoque basado en tres puntos: a) acceso a la energía para todos, con especial atención a las comunidades rurales, b) mejorar la eficiencia energética en todas las etapas de la cadena alimentaria; c) sustitución de los combustibles fósiles en el sector alimentario por sistemas energéticos renovables.<br /><br />"La cuestión clave que nos ocupa no es "sí debemos o cuando comenzar la transición hacia sistemas alimentarios inteligentes a nivel energético", sino "cómo podemos empezar y alcanzar un progreso gradual y constante", señaló Mueller.]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/95220/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/95220/icode/</guid>
	<pubDate>Tue, 29 Nov 2011 09:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>La agricultura es clave para afrontar las necesidades futuras de agua y energía</title>
	
	<description> Cuando la presión sobre los recursos hídricos del planeta alcanza niveles insostenibles en un número cada vez mayor de regiones, ya no es posible la actitud de “todo sigue igual” de cara al desarrollo económico y la gestión de recursos naturales, según advirtió hoy la FAO a los asistentes a una reunión internacional sobre agua, energía y seguridad alimentaria que tiene lugar en Bonn (Alemania)</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>17 de noviembre de 2011, Roma/Bonn</strong> - Cuando la presión sobre los recursos hídricos del planeta alcanza niveles insostenibles en un número cada vez mayor de regiones, ya no es posible la actitud de "todo sigue igual" de cara al desarrollo económico y la gestión de recursos naturales, según advirtió hoy la FAO.<br /><br />La agricultura será clave para la implementación de una gestión sostenible del agua, recordó la Organización de la ONU a los asistentes a una reunión internacional sobre agua, energía y seguridad alimentaria que tiene lugar en Bonn (Alemania). <br /><br />En declaraciones con ocasión de la Conferencia <em>Bonn Nexus 2011</em>, el Director General Adjunto de la FAO para Recursos Naturales, Alexander Mueller, aseguró que "afrontar los desafíos de la seguridad alimentaria, el desarrollo económico y la seguridad energética en el contexto del actual crecimiento demográfico requerirá una atención renovada y reformulada del desarrollo agrícola. La agricultura puede y debe convertirse en la columna vertebral de la <em>economía</em> <em>verde</em> del mañana". <br /><br />La conferencia de Bonn ha sido convocada por el Ministerio Federal alemán de Cooperación y Desarrollo como paso previo a la conferencia de la ONU "Rio+20" sobre desarrollo sostenible de junio de 2012. La cita alemana reúne a los principales actores del desarrollo económico, la gestión de los recursos naturales y las políticas medioambientales y los sectores alimentario y energético para estudiar nuevos enfoques para gestionar las interconexiones entre los recursos hídricos, la energía y los alimentos. <br /><br /><strong>Visión integral, soluciones sectoriales<br /><br /></strong>La FAO calcula que para alimentar una población mundial que se espera alcance cerca de 9 000 millones de personas en 2050, la producción mundial de alimentos tendrá que incrementarse en un 70 por ciento. La demanda global de energía se incrementará en un 36 por ciento para 2035 y la competencia por el agua entre la agricultura, las ciudades y la industria se intensificará en consecuencia. <br /><br />"Ha llegado el momento de dejar de tratar a los alimentos, el agua y la energía como cuestiones separadas y afrontar el desafío de equilibrar de forma inteligente las necesidades de estos tres sectores, aprovechando las sinergias y buscando oportunidades para reducir el despilfarro e identificar formas de compartir y reutilizar el agua, más que de competir por ella", señaló Mueller.<br /><br /><strong>La agricultura en el punto de unión <br /><br /></strong>Según Mueller, la agricultura se encuentra en el centro del ‘vínculo agua-energía-alimentos'. "Cuando se empieza a plantear la forma en cómo vamos a suministrar alimentos, agua, luz, calefacción y otros servicios y productos a 9 000 millones de personas, queda muy claro que la agricultura es posiblemente el eje de todo". "Si tenemos voluntad política y somos previsores -añadió-, podemos convertir a la agricultura en el motor de la <em>economía verde</em> del futuro. Los sistemas agrícolas climáticamente inteligentes que hacen un uso eficaz de los recursos como el agua, la tierra y la energía, deben convertirse en la base de la economía agrícola del mañana". <br /><br />La FAO organiza diversas sesiones temáticas en <em>Bonn Nexus</em> para reunir a expertos que examinen diversas cuestiones de gran importancia, incluyendo las relaciones entre producción bioenergética, suministro de agua y seguridad alimentaria; la necesidad de una gestión integral del suelo y el agua en los diversos sectores económicos y el impacto de las adquisiciones a gran escala de derechos sobre el agua y la tierra en el mundo en desarrollo por inversores nacionales y extranjeros. <br /><br />Según la Organización de la ONU, mientras que la bioenergía ofrece una fuente potencial de energía más limpia, la producción de cultivos para biocombustibles debe realizarse de forma que promueva el crecimiento rural y ofrezca oportunidades de empleo a los pequeños campesinos y los trabajadores rurales, al tiempo que se minimiza el impacto medioambiental. <br /><br />Puede encontrar <a href="http://www.fao.org/nr/water/index_es.html" target="_blank">aquí información en línea</a> de las sesiones de la FAO sobre cuestiones de candente actualidad. Los expertos en la conferencia de Bonn 2011 están disponibles para entrevistas. <br /><p><em>_______________________________<br /><br />La FAO - Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura - es un organismo especializado de la ONU cuyo mandato es mejorar la nutrición a nivel mundial, impulsar la productividad agrícola, mejorar la vida de la población rural y aumentar la contribución de la agricultura al crecimiento económico. </em></p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/94786/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/94786/icode/</guid>
	<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 09:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Bioenergía: nueva herramienta para evaluar sus ventajas e inconvenientes</title>
	
	<description> Al tiempo que continúa aumentando el interés en la producción de bioenergía, la FAO promueve el uso de una nueva metodología para ayudar a los responsables políticos a evaluar las ventajas e inconvenientes de invertir en este sector. El &quot;Marco analítico de la bioenergía y la seguridad alimentaria&quot; fue creado para ayudar a los gobiernos a evaluar el potencial de la bioenergía, así como su posible impacto en la seguridad alimentaria.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<p><strong>17 de mayo de 2011, Roma </strong>- Al tiempo que continúa aumentando el interés en la producción de bioenergía, la FAO promueve el uso de una nueva metodología para ayudar a los responsables políticos a evaluar las ventajas e inconvenientes de invertir en este sector.<br /><br />El <a href="http://www.fao.org/bioenergy/foodsecurity/befs/61325/es/" target="_blank">"Marco analítico de la bioenergía y la seguridad alimentaria"</a> (BEFS, por sus siglas en inglés) de la FAO, fue creado para ayudar a los gobiernos a evaluar el potencial de la bioenergía, así como su posible impacto en la seguridad alimentaria.<br /><br />Este marco se finalizó recientemente tras una fase de tres años de desarrollo y pruebas sobre el terreno durante la cual se aplicó en Perú, Tanzania y Tailandia.<br /><br />Consiste en una serie de evaluaciones por etapas que pretenden dar respuesta a las cuestiones clave relacionadas con la viabilidad del desarrollo de la bioenergía y su impacto en la disponibilidad de alimentos y la seguridad alimentaria de las familias. También se tiene en cuenta la dimensión social y medioambiental.<br /><br />"Nuestro objetivo es ayudar a los responsables políticos a tomar decisiones informadas sobre si el desarrollo de la bioenergía es una opción viable, y en ese caso, identificar las políticas que permitan maximizar los beneficios y minimizar los riesgos", explica Heiner Thofern, al frente del proyecto BEFS de la FAO.<br /><br />Debido a que el marco hace referencia a numerosas cuestiones y sectores, también sirve de plataforma para reunir a ministerios e instituciones clave, de forma que puedan trabajar en sintonía, según Thofern.<br /><br /><strong>Ventajas...</strong><br /><br />Las subidas del precio del petróleo y la preocupación sobre la seguridad energética, unidas al riesgo que suponen las emisiones de gases de efecto invernadero de los combustibles fósiles, han sido factores clave para el crecimiento del sector bioenergético. <br /><br />Otro beneficio potencialmente importante: la inversión en bioenergía podría suscitar inversiones muy necesarias en infraestructura agrícola y de transportes en áreas rurales, y al crear empleos y potenciar los ingresos familiares, ayudar a mitigar la pobreza y la inseguridad alimentaria.<br /><br />"La FAO viene diciendo durante años que la falta de inversiones en la agricultura es un problema que perjudica seriamente a la producción alimentaria en los países en desarrollo, y ello, unido a la pobreza rural, es un factor clave del hambre en el mundo", señala Thofern. "Hecho en la forma y momento apropiados -añade-, el desarrollo de la bioenergía ofrece una oportunidad de promover inversiones y empleos en zonas que literalmente carecen de ellos".<br /><br />Brasil es un ejemplo citado con frecuencia sobre cómo un país puede utilizar la bioenergía para cubrir sus necesidades energéticas. Como segundo productor mundial de bioetanol, en Brasil circulan cerca de un millón de vehículos propulsados por combustible procedente de la caña de azúcar.<br /><br />En un futuro, Europa podría representar un mercado de exportación para los productos bioenergéticos. Esta tendencia ofrece nuevas oportunidades a los campesinos en los países desarrollo.<br /><br />Los <a href="http://www.fao.org/docrep/011/aj991e/aj991e00.HTM">estudios</a> de la FAO han señalado igualmente que los proyectos de bionergía a pequeña escala que no están dirigidos al mercado de la exportación pueden mejorar la seguridad alimentaria y ayudan a impulsar las economías rurales.<strong><br /><br />...y desventajas<br /><br /></strong>Pero al tiempo que ha aumentado el interés en la bioenergía, también lo ha hecho la preocupación sobre sus potenciales efectos negativos.<br /><br />Entre ellos destaca el riesgo de que la expansión de los cultivos bionergéticos sea a expensas de la producción alimentaria, llevando a una menor disponibilidad de alimentos y precios más elevados. La deforestación originada por la conversión de nuevas tierras a los cultivos bioenergéticos y el impacto sobre las poblaciones indígenas son también motivos de preocupación.<br /><br /><strong>El contexto es clave</strong><br /><br />Es necesario medir con atención los riesgos y beneficios potenciales en función de las variables específicas de cada país y región, asegura Thofern. La producción bioenergética no es una panacea y no siempre será adecuada o viable, y en algunos casos puede incluso ser perjudicial.<br /><br />"Dicho esto, no se puede ignorar el hecho de que en otros casos, la producción de bioenergía encierra un gran potencial para revitalizar las economías rurales, reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria de las familias", subraya Thofern. <br /><br />Apoyar el crecimiento de un sector bioenergético dinámico pero sostenible y socialmente responsable en los países en desarrollo, ayudará a la investigación y el desarrollo de nuevas soluciones. Entre ellas las relativas a los residuos de los cultivos y de las explotaciones, que pueden disminuir los riesgos para la seguridad alimentaria y el impacto medioambiental.<br /><br />Según Thofern, si el desarrollo de la bioenergía contribuye finalmente o no a la seguridad alimentaria y la mitigación de la pobreza y del cambio climático, dependerá de la forma en como se gestione el sector.<br /><br />"Por ello la FAO creó este marco analítico," concluye.<br /><br />El organismo de la ONU realiza el seguimiento del marco a través de su proyecto de Criterios e Indicadores para Bioenergía y Seguridad Alimentaria, que promueve una herramienta para la gestión y prevención de riesgos, así como para la evaluación de impactos y de respuesta normativa, basada en las buenas prácticas.</p><p><br />El proyecto BEFS de la FAO ha sido financiado por el Ministerio federal alemán de Alimentación, Agricultura y Protección del consumidor. <br /> </p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/74765/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/74765/icode/</guid>
	<pubDate>Tue, 17 May 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Reducir la pobreza produciendo alimentos y combustible</title>
	
	<description> Producir al mismo tiempo alimentos y energía puede ser una de las mejores fórmulas para impulsar la seguridad alimentaria y energética de los países, reduciendo de forma simultánea la pobreza, según el nuevo estudio de la FAO “Hacer que los sistemas integrados de alimentos y energía trabajen a favor de la gente y el clima. Una visión general” publicado hoy.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>17 de febrero de 2011, Roma</strong> - Producir al mismo tiempo alimentos y energía puede ser una de las mejores fórmulas para impulsar la seguridad alimentaria y energética de los países, reduciendo de forma simultánea la pobreza, según un nuevo estudio de la FAO publicado hoy. <br /><br />El estudio <a href="http://www.fao.org/docrep/013/i2044e/i2044e.pdf" target="_blank"><em>Making Integrated Food-Energy Systems Work for People and Climate - An Overview</em></a> (Hacer que los sistemas integrados de alimentos y energía trabajen a favor de la gente y el clima. Una visión general), se vale de ejemplos específicos en África, Asia y Latinoamérica, así como en algunos países desarrollados, para mostrar como superar las limitaciones e integrar de forma exitosa la producción de cultivos alimentarios y de los destinados a la producción de biocombustible. <br /><br /><strong>Beneficios para los pequeños campesinos <br /><br /></strong>"Los sistemas agrícolas que combinan cultivos alimentarios y energéticos (IFES) presentan numerosos beneficios para las comunidades rurales pobres", aseguró Alexander Müller, Director General Adjunto de la FAO para Recursos Naturales. <br /><br />"Por ejemplo -añadió-, los campesinos pobres pueden utilizar los sobrantes de los cultivos de arroz para producir bioenergía, o en un sistema agroforestal, aprovechar para cocinar los desechos de árboles de los que obtienen frutas, cocos o café". Müller señaló que otros ejemplos de sistemas integrados utilizan los subproductos de la ganadería para la producción de biogás. <br /><br />"Con estos sistemas integrados los agricultores pueden ahorrar dinero, ya que no tienen que comprar costosos combustibles fósiles, ni fertilizantes químicos si utilizan el estiércol líquido procedente de la producción de biogás. Pueden así utilizar el dinero ahorrado para comprar los insumos necesarios para incrementar la productividad agrícola, como semillas adaptadas a las cambiantes condiciones climáticas: un factor importante debido a que un incremento significativo de la producción de alimentos en las próximas décadas tendrá que realizarse en condiciones de cambio climático. Todo ello incrementa su capacidad de resistencia, y por tanto su capacidad de adaptarse a esos cambios", explicó Müller.<br /><br />Los sistemas IFES benefician también a las mujeres, ya que pueden eliminar la necesidad de abandonar sus cultivos para ir a buscar leña. Las mujeres en los países en desarrollo pueden además reducir los riesgos para su salud al disminuir el uso de combustibles de madera y aparatos para cocinar tradicionales. Cada año, 1,9 millones de personas en el mundo mueren como consecuencia del humo de los fogones para cocinar.<br /><br /><strong>Beneficios para el clima <br /><br /></strong>Integrar la producción de alimentos y energía puede ser también un enfoque eficaz para mitigar el cambio climático, en especial las emisiones derivadas de los cambios del uso del suelo. Combinando esta producción, los IFES reducen la posibilidad de que la tierra pase de producir alimentos a energía, ya que requieren menos superficie para producir ambas. <br /><br />De forma adicional, implementar IFES a menudo conduce a un aumento de la productividad de la tierra y del agua, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero e incrementando la seguridad alimentaria. <br /><br /><strong>Generar más ingresos en efectivo <br /></strong><br />En la República Democrática del Congo, se está implementando actualmente un IFES agroforestal a gran escala. La plantación de Mampu, con 100 000 hectáreas y situada 140 km al este de Kinsasha, combina los cultivos alimentarios y los bosques de acacia, permitiendo a los agricultores obtener mandioca de elevado rendimiento y otros cultivos, al tiempo que convierten la madera en carbón vegetal. <br /><br />La producción total de carbón vegetal de la plantación es actualmente de entre 8 000 y 12 000 toneladas anuales, mientras que los campesinos producen 10 000 toneladas de mandioca, 1 200 toneladas de maíz y seis toneladas anuales de miel. Cada agricultor, utilizando 1,5 hectáreas de tierra, genera ingresos cercanos a los 9 000 dólares EE.UU. anuales (750 dólares mensuales). En comparación, un taxista en Kinshasa gana entre 100 y 200 dólares mensuales.<br /><br />En Viet Nam, un programa IFES combina la producción agrícola, ganadera y pesquera con la generación de biogás para cocinar. Además de proporcionarles combustible, el programa ha permitido a los campesinos ahorrar dinero, reemplazando fertilizantes químicos con el compost generado por la producción de biogás. Ello permitió a los campesinos conseguir ingresos al menos entre tres y cinco veces superiores comparados a los que obtenían de cultivar dos cosechas anuales de arroz en la misma superficie. <br /><br />"Promover las ventajas de los IFES y mejorar el entorno normativo e institucional para estos sistemas debería convertirse en una prioridad", subrayó Olivier Dubois, experto en energía de la FAO. "La FAO -añadió- está bien situada para coordinar estos esfuerzos, suministrando conocimientos y apoyo técnico para la implementación de los IFES". <br /><br />Mejorar las prácticas de los IFES contribuirá al progreso para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs), incluido el ODM 1 de erradicar la pobreza y el hambre y el ODM 7 sobre el manejo sostenible de los recursos naturales, según la FAO.]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/51207/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/51207/icode/</guid>
	<pubDate>Wed, 16 Feb 2011 23:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>La bioenergía beneficia a los pobres rurales</title>
	
	<description> Gran parte del debate sobre los biocombustibles se ha centrado en los combustibles líquidos para el transporte, que suponen una pequeña parte del total del uso de bioenergía. La bioenergía producida a pequeña escala en comunidades locales puede jugar un papel clave en el desarrollo en los países pobres, según un informe de la FAO y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>8 de abril de 2009, Roma</strong><strong> </strong> - La bioenergía producida a pequeña escala en comunidades locales puede jugar un papel clave en el desarrollo en los países pobres, según el resultado de un nuevo informe realizado de forma conjunta por la FAO y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID, por sus siglas en inglés). <p><br />El estudio "Iniciativas de bioenergía a pequeña escala: breve descripción y conclusiones preliminares de estudios de caso en Latinoamérica, Asia y África" se centra en 15 proyectos diversos sobre bioenergía en 12 países diversos en tres continentes y que utilizan un amplio abanico de tecnologías.<br /><br />"El encendido debate sobre la bioenergía se ha centrado sobre todo en los combustibles líquidos para el transporte", aseguró Olivier Dubois, experto en bioenergía del Departamento de Recursos Naturales de la FAO.<br /><br />"Pero más de 80 por ciento de uso de bioenergía en el mundo proviene de otras fuentes, en especial la madera, que se utiliza para cocinar y calentarse en muchas partes del mundo", añadió Dubois. <br /><br />La preocupación por el impacto de los biocombustibles para el transporte en el medio ambiente, los recursos hídricos y la seguridad alimentaria ha ensombrecido los diferentes efectos positivos que tienen para la población rural pobre. <br /><br />El estudio demuestra con claridad los enormes beneficios potenciales de las nuevas tecnologías para la energía obtenida de la biomasa, algunas sencillas y otras más sofisticadas.<br /><br /><strong>La bioenergía beneficia a los pobres<br /><br /></strong>Entre los beneficios potenciales de la energía destacados en el estudio se incluyen:<br /><br />. un incremento en la eficiencia de los recursos naturales, ya que se puede obtener energía de desechos que de otro modo se quemarían o se dejarían descomponerse;<br /><br />. la obtención de subproductos útiles como fertilizantes asequibles derivados de la producción de biogás;<br /><br />. la posibilidad de producir simultáneamente alimentos y combustibles, a través de la siembra intercalada;<br /><br />. la creación de un nuevo capital financiero mediante el uso de tierras marginales.<br /><br />"En todos los casos propuestos, incluso aquellos basados en la venta de bioenergía en el mercado, la comunidad local se beneficia de un mejor acceso a la energía, tanto para uso doméstico como comercial", indicó Dubois.<br /><br /><strong>Economizar recursos locales<br /><br /></strong>"Los ciclos virtuosos se pretenden utilizar en comunidades en las que la gente tiene acceso a servicios energéticos necesarios para el desarrollo sin que el dinero se destine a combustibles fósiles o recursos naturales locales.<br /><br />El estudio desvela además que el uso de la bioenergía tiene a menudo un papel importante para proteger a la población rural pobre de los vaivenes del mercado de combustibles fósiles en tiempos de crisis energética, que luego se suele abandonar cuando el precio del crudo desciende. <br /><br />En ninguno de los casos propuestos la producción de bionergía ponía en peligro la seguridad alimentaria. Ya fuere porque la bionergía provenía de cultivos no alimentarios o producidos en parcelas pequeñas o de tierras sin utilizar. <br /><br /><strong>Involucrar a la población local<br /><br /></strong>"Estas iniciativas han involucrado de forma adecuada a la población local en la toma de decisiones sobre la bioenergía, de manera que si la seguridad alimentaria se hubiera visto afectada, habrían tomado medidas", subrayó Dubois.<br /><br />A pesar de que las iniciativas sobre la bioenergía plantean retos para su implementación, se trata de problemas similares a otras actividades productivas en áreas rurales, como las dificultades técnicas o la falta de capitales para invertir, según el informe. <br /><br />La investigación para el estudio se realizó entre septiembre y noviembre de 2008 en base a una iniciativa conjunta de la FAO y el programa PISCES financiada por el DFID. </p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/11462/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/11462/icode/</guid>
	<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 22:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>El Día Mundial de la Alimentación en 2008 destaca el impacto del cambio climático y la bionergía</title>
	
	<description> 10 de octubre de 2008 - El cambio climático y la bioenergía centran este año las actividades del Día Mundial de la Alimentación, que se espera involucre a más de 150 países. La FAO celebra cada año el 16 de octubre el aniversario de su fundación en 1945.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>10 de octubre de 2008, Roma –</strong> El cambio climático y la bioenergía centran este año las actividades del Día Mundial de la Alimentación, que se espera involucre a más de 150 países. La FAO celebra cada año el 16 de octubre el aniversario de su fundación en 1945. <br /> <br /> “El calentamiento global es ya una realidad y las estrategias de adaptación han pasado a ser una cuestión urgente, en especial para los países pobres más vulnerables. Cientos de millones de pequeños campesinos, pescadores y personas que viven de los bosques serán los más afectados por el cambio climático. Es necesario desarrollar con urgencia estrategias de adaptación, sobre todo en los países con menos recursos -donde viven la mayoría de los 920 millones de hambrientos del mundo-, revisando los planes del uso del suelo, los programas de seguridad alimentaria y las políticas pesqueras y forestales para proteger a los pobres del impacto del cambio climático” aseguró el Director General Adjunto de la FAO para Gestión Recursos Naturales y Medio Ambiente, Alexander Mueller.<br />  <br /> El Comité sobre Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO, con representantes de más de 100 países y numerosas organizaciones de la sociedad civil, se reunirá en Roma (del 14 al 17 de octubre de 2008) para evaluar las tendencias de la seguridad alimentaria y la situación nutricional en el mundo. <br /> <br /> La Primera Dama de Egipto, <strong>Suzanne Mubarak</strong>, sera la oradora principal en la ceremonia del Día Mundial de la Alimentación (DMA) en Roma el 16 de octubre. <br /> <br /> <strong>El ex presidente de EE.UU., Bill Clinton</strong>, participará en una ceremonia del DMA en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York el próximo 23 de octubre.<br /> <br /> Con relación al DMA tendrán lugar diferentes eventos en Albania, Egipto, Marruecos, Corea del Sur y un buen número de países de Asia y Latinoamérica durante el mes de octubre. Por ejemplo, <strong>el Presidente de Colombia</strong> participará en los actos del DMA en Medellín. En Ecuador hay previstos debates y seminarios para celebrar el Día Mundial.  <br /> <br /> En Roma tendrá lugar el 19 de octubre la tercera edición de la popular <em>Carrera por Alimentos</em>, con la participación de más de 4 000 personas y un evento similar tendrá lugar de forma paralela en Milán. <br /> <br /> En colaboración con la Liga Europea de Fútbol Profesional (LEFP), la FAO lanzará su campaña del <strong>Fútbol Profesional contra el Hambre</strong> el próximo 15 de octubre en Roma. Esta campaña, con el objetivo especial de una mayor concienciación de la juventud, contará con la participación de 960 equipos miembros de la LEFP. <br /> <br /> Entre otras actividades, la Real Academia Sueca de Agricultura y Bosques, celebrará un seminario sobre el DMA el 16 de octubre en Estocolmo. <br /> <br /> El mismo día tendrá lugar en Bruselas una conferencia conjunta sobre la crisis alimentaria con la participación del Centro de Información Agrícola de la UE, la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo y la FAO.<br /> <br /> Igualmente, el Consejo Irlandés de <em>Freedom from Hunger</em> (Liberarse del hambre, ndr) organizará un seminario en Dublín. Hay planeados eventos similares en Italia. En España, la gala anual televisiva de TeleFood será el 8 de noviembre, con una duración de siete horas. <br /> <br /> En Egipto y los países del Golfo, así como en África, Asia y Latinoamérica, hay planeados eventos y actividades DMA/TeleFood para aumentar la concienciación y recaudar fondos para proyectos de lucha contra el hambre.<hr /><br /> <strong>Contacto:</strong><br /> Alison Small<br /> Oficina de prensa, FAO<br /> alison.small@fao.org<br /> (+39) 06 570 56292<br /> (+39) 348 870 5221]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/8205/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/8205/icode/</guid>
	<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 22:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>La FAO pide una revisión de las políticas y subvenciones a los biocombustibles</title>
	
	<description> 7 de octubre de 2008, Roma - Las políticas y subvenciones de los biocombustibles deberían ser reconsideradas con urgencia para mantener el objetivo de la seguridad alimentaria mundial, proteger a los campesinos pobres, promover un desarrollo rural de amplia base y asegurar la sostenibilidad medioambiental, afirmó hoy la FAO en una nueva edición de su principal publicación anual El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación (SOFA, por sus siglas en inglés) 2008.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>7 de octubre de 2008, Roma –</strong> Las políticas y subvenciones de los biocombustibles deberían ser reconsideradas con urgencia para mantener el objetivo de la seguridad alimentaria mundial, proteger a los campesinos pobres, promover un desarrollo rural de amplia base y asegurar la sostenibilidad medioambiental, afirmó hoy la FAO en una nueva edición de su principal publicación anual <em><a href="../../../../docrep/011/i0100s/i0100s00.htm">El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación </a>(SOFA, por sus siglas en inglés) 2008.</em><br /> <br /> “Los biocombustibles ofrecen oportunidades pero también plantean riesgos. El resultado dependerá del contexto específico del país y de las políticas adoptadas”, dijo Jacques Diouf, Director General de la FAO. “Las políticas actuales –explicó- tienden a favorecer a los productores de algunos países desarrollados frente a los de la mayoría de los países en desarrollo. El desafío reside en reducir o gestionar los riesgos compartiendo al mismo tiempo las oportunidades de forma más amplia”.<br /> <br /> La producción de biocombustibles basada en productos agrícolas creció más del triple entre 2000 y 2007, y ahora supone casi el dos por ciento del consumo mundial de combustibles para el transporte. Se espera que este crecimiento continúe, aunque la contribución de los biocombustibles líquidos (principalmente etanol y biodiesel) para la energía del transporte, y, más aún, para el consumo energético mundial, seguirá siendo limitada.<br /> <br /> A pesar de la escasa importancia de los biocombustibles líquidos en términos del suministro energético mundial, la demanda de materias primas agrícolas (azúcar, maíz, semillas oleaginosas) para obtenerlos seguirá aumentando en la próxima década y quizás más adelante, incrementando la presión sobre los precios alimentarios.<br /> <br /> <strong>Oportunidades para los pobres</strong> <br /> <br /> Si los países en desarrollo pueden obtener beneficios de la producción de biocombustibles y éstos pueden llegar a la población pobre, una mayor demanda de biocombustibles podría ayudar al desarrollo rural. <br /> <br /> “Las oportunidades para los países en desarrollo de beneficiarse de la demanda de biocombustibles podrían aumentar mediante la supresión de las subvenciones agrícolas y a los biocombustibles y de las barreras comerciales, que crean un mercado artificial y benefician actualmente a los productores de los países de la OCDE a costa de los productores de los países en desarrollo”, afirmó Diouf. <br /> <br /> Otras medidas políticas que impulsan el uso de biocombustibles líquidos, como la exigencia de que se mezclen con combustibles fósiles, así como los incentivos fiscales, han dado lugar a un rápido crecimiento artificial de la producción de biocombustibles. Según el informe, estas medidas tienen elevados costes económicos, sociales y medioambientales y deberían ser reconsideradas.<br /> <br /> <strong>Seguridad alimentaria</strong><br /> <br /> La creciente demanda de biocombustibles y el consiguiente aumento del precio de los productos agrícolas ofrecen grandes oportunidades para algunos países en desarrollo. La agricultura podría convertirse en el motor de crecimiento para la reducción del hambre y la mitigación de la pobreza. La producción de las materias primas de los biocombustibles puede crear empleos y generar ingresos, especialmente si los pequeños campesinos pobres reciben ayuda para ampliar su producción y conseguir acceso a los mercados. Fomentar la participación de los pequeños agricultores en la producción de cultivos, incluyendo los destinados a biocombustibles, requiere inversiones en infraestructura, investigación, financiación rural, información de los mercados e instituciones y sistemas legales.<br /> <br /> Sin embargo, entre los riesgos existentes, predomina la preocupación por la seguridad alimentaria. Los elevados precios de los productos agrícolas ya están teniendo un impacto negativo en los países en desarrollo que dependen en gran medida de las importaciones para satisfacer sus necesidades alimentarias. Los consumidores pobres de zonas urbanas y los compradores netos pobres de alimentos de las zonas rurales se encuentran especialmente en peligro. Una gran parte de la población pobre mundial gasta más de la mitad de sus ingresos en comida. “Las decisiones sobre los biocombustibles deberían tener en cuenta la situación de la seguridad alimentaria, pero también la disponibilidad de tierra y el agua”, según Diouf. “Todos los esfuerzos –añadió- deberían encaminarse a mantener el principal objetivo: liberar a la humanidad del azote del hambre”.<br /> <br /> <strong>Gases de efecto invernadero</strong><br /> <br /> Si analizamos la dimensión medioambiental, el balance no siempre es positivo. “Una mayor producción y empleo de biocombustibles no contribuirá necesariamente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero tanto como previamente se había supuesto”, revela el informe. Aunque algunas materias primas de los biocombustibles como el azúcar pueden generar unas emisiones de gases de efecto invernadero considerablemente inferiores, no sucede lo mismo con muchas otras.<br /> <br /> El mayor impacto de los biocombustibles en las emisiones de gases de efecto invernadero viene determinado por el cambio del uso de la tierra. “Los cambios en el uso de la tierra - por ejemplo la deforestación para satisfacer la creciente demanda de productos agrícolas – son una gran amenaza para la calidad del suelo, la biodiversidad, y las emisiones de gases de efecto invernadero”, apuntó Diouf.<br /> <br /> El informe afirma que los criterios de sostenibilidad basados en las normas internacionales acordadas podrían ayudar a mejorar el impacto medioambiental de los biocombustibles, pero no deberían crear nuevas barreras comerciales para los países en desarrollo.<br /> <br /> <strong>Segunda generación</strong><br /> <br /> La próxima generación de biocombustibles se encuentra actualmente en desarrollo pero aún no está disponible a nivel comercial. Utiliza materias primas como madera, pastos altos, desechos agrícolas y forestales, y podría mejorar el equilibrio de la energía fósil y los gases de efecto invernadero de los biocombustibles.<br /> <br /> “Parece ser que hay una propuesta para destinar un mayor porcentaje de la inversión en biocombustibles en investigación y desarrollo, especialmente en tecnologías de segunda generación que, si son bien diseñadas y aplicadas tendrían un mayor potencial en términos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero con una menor presión sobre la base de recursos naturales”, afirmó Diouf.<hr /><br /> <strong>Contacto:</strong><br /> Erwin Northoff<br /> Oficina de prensa, FAO<br /> erwin.northoff@fao.org<br /> (+39) 06 570 53105<br /> (+39) 348 252 3616 (móvil)]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/8224/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/8224/icode/</guid>
	<pubDate>Mon, 06 Oct 2008 22:00:00 GMT</pubDate>
</item>
</channel>
</rss>