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 <title>Noticias FAO &gt; Mujeres y género</title>
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 <description>Noticias de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación</description>
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 <copyright>2009 FAO</copyright>
 <managingEditor>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</managingEditor>
 <webMaster>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</webMaster>
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	<title>La FAO apoya la transformación del sector agrícola en Uganda</title>
	
	<description> El Director General de la FAO, José Graziano da Silva, se reunió con el Vicepresidente de Uganda, Edward Sekandi, para debatir formas de garantizar la seguridad alimentaria para todos los ugandeses y reducir la pobreza apoyando a los pequeños productores rurales en el sector agrícola.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>8 de marzo de 2013, Kampala/Roma </strong>– El Director General de la FAO, José Graziano da Silva, se reunió con el Vicepresidente de Uganda, Edward Sekandi, para debatir formas de garantizar la seguridad alimentaria para todos los ugandeses y reducir la pobreza apoyando a los pequeños productores rurales en el sector agrícola.<br /> <br /> Sekandi recibió a Graziano da Silva, en nombre del Presidente Yoweri Kaguta Museveni, durante la visita de un día de duración del responsable de la FAO a Uganda.<br /> <br /> Graziano da Silva elogió al Gobierno del país africano por su liderazgo en los esfuerzos para mejorar el desarrollo agrícola y la mitigación del cambio climático. También señaló que Uganda necesita dar un fuerte impulso a la agricultura para acelerar el desarrollo. El sector agrícola emplea a más del 80% de la población ugandesa.<br />  <br /> "Estuvimos de acuerdo en que, para que crezca el sector agrícola, los ugandeses deben apoyar tanto a los pequeños agricultores rurales de subsistencia, como construir un puente para los pequeños campesinos que quieran dedicarse a la agricultura comercial", dijo el Director General, al ofrecer el compromiso de la FAO para apoyar la transformación del sector agrícola del país.<br /> <br /> Aunque Uganda cuenta en general con alimentos, su seguridad alimentaria y situación nutricional siguen encontrando dificultades, como la desigual distribución de alimentos y las bolsas de inseguridad alimentaria en zonas como Karamoja, en el noreste del país. Por lo tanto, es necesario hacer esfuerzos para garantizar una buena distribución y consumo de <br /> alimentos nutritivos en todas las zonas de Uganda.<br />  <br /> <strong>Áreas y actividades prioritarias<br /> </strong><br /> Desde 1981, la FAO ha estado trabajando con el Gobierno de Uganda para diseñar e implementar políticas y programas encaminados a erradicar las causas profundas del hambre, la malnutrición y la pobreza, desarrollar organizaciones de agricultores, estudiar la capacidad de almacenamiento, mejorar los sistemas integrados de gestión del agua y de captación de agua.<br />  <br /> La FAO está implementando actualmente el Marco de programación por países (2010-2014), que señala las áreas prioritarias y las actividades de ayuda de la FAO para Uganda, en apoyo de los objetivos de política de desarrollo nacional del Gobierno en los ámbitos de la agricultura, la pesca, la silvicultura, los recursos naturales y desarrollo rural.<br /> <br /> <strong>Las mujeres y la seguridad alimentaria<br /> </strong><br /> En el momento en que la comunidad internacional conmemora el Día Internacional de la Mujer, Graziano da Silva lamentó que, a pesar del importante papel que desempeñan las mujeres en producir alimentos y alimentar a sus familias, se ha prestado poca atención al papel clave de las mujeres rurales para asegurar unos medios de vida dignos a sus familias.<br /> <br /> "Vamos a seguir apoyando a los gobiernos miembros de la FAO, entre ellos Uganda, a ayudar a las cooperativas y organizaciones de productores a prosperar, mediante el desarrollo de políticas adecuadas, marcos legales, incentivos económicos, la creación de capacidad y foros para el diálogo sobre la formulación de políticas", declaró el Director General de la FAO en conferencia de prensa.<br /> <br /> En el cumplimiento de su mandato de erradicar el hambre y reducir la pobreza de manera sostenible, la FAO genera datos, conocimientos y buenas prácticas que apoyan la creación de organizaciones de productores y cooperativas más autosuficientes, inclusivas, con equidad de género y orientadas al mercado.<br /> <br /> Durante su estancia en Uganda, Graziano da Silva se reunió además con funcionarios del gobierno y representantes del sector privado, del mundo académico, las organizaciones de agricultores y la sociedad civil, con quienes conversó sobre la situación del sector agrícola ugandés, sus respectivas aportaciones y la necesidad de más ayuda, sobre todo a través de la FAO.<br /> <br /> En sus conversaciones con los ministros, subrayó la importancia de la coordinación multisectorial e interministerial para hacer frente a los obstáculos al desarrollo agrícola. Con el fin de mejorar el rendimiento de los pequeños agricultores y los agricultores comerciales, Graziano da Silva destacó la importancia de las <em><a href="http://www.fao.org/fileadmin/user_upload/nr/land_tenure/pdf/VG_SP_March_2012_final.pdf">Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional</a></em>, y dijo que el país necesita con urgencia iniciar un proceso de implementación de estas Directrices. Este proceso implicaría tanto a la sociedad civil como al sector privado. En las reuniones, se acordó que deberían iniciar este proceso, con el apoyo de la FAO.]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
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	<pubDate>Fri, 08 Mar 2013 10:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Con ocasión del día internacional de la mujer, la FAO, el FIDA, el PMA y la IDLO destacan el vínculo existente entre el género, la violencia y la seguridad alimentaria</title>
	
	<description> Este año, con ocasión del Día Internacional de la Mujer, la comunidad internacional centra su atención en cómo eliminar y prevenir todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. A pesar del importante papel que desempeñan las mujeres en la producción de alimentos y la alimentación de sus familias, es poca la atención que se presta a la conexión existente entre el género, la violencia y la seguridad alimentaria.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<p><em>El texto a continuación es una declaración conjunta de los jefes* de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Internacional de Derecho para el Desarrollo (IDLO).<br /></em><strong><br /></strong>* José Graziano da Silva, Director General de la FAO, Kanayo F. Nwanze, Presidente del FIDA, Ertharin Cousin, Directora Ejecutiva del PMA, e Irene Khan, Directora General de la IDLO.</p><p><strong>8 de marzo Roma</strong> - Este año, con ocasión del Día Internacional de la Mujer, la comunidad internacional centra su atención en cómo eliminar y prevenir todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. A pesar del importante papel que desempeñan las mujeres en la producción de alimentos y la alimentación de sus familias, es poca la atención que se presta a la conexión existente entre el género, la violencia y la seguridad alimentaria. <br /><br />La discriminación por motivos de género fomenta la malnutrición y el desempoderamiento de las mujeres. Muy a menudo las prácticas discriminatorias aplicadas en las comunidades rurales generan desequilibrios en la distribución de los alimentos dentro del hogar, de tal forma que, por lo general, las mujeres y las niñas tienen acceso a alimentos menos nutritivos y en menor cantidad que los hombres y los niños.<br /><br />Durante los períodos de hambruna se dan casos de familias pobres que casan a sus hijas prematuramente para tener una boca menos que alimentar. A veces las mujeres refugiadas se ven obligadas a prostituirse a cambio de alimentos. Como pasan horas recogiendo leña para cocinar para su familia, las mujeres están expuestas a violaciones y otras formas de agresión. Las viudas son víctimas de persecuciones por motivos relacionados con la propiedad de la tierra, pero demasiado a menudo las leyes nacionales favorecen a los hombres. La violencia doméstica tiene efectos negativos en la producción agrícola y en el bienestar de las familias. Para muchas mujeres que hoy luchan para satisfacer sus propias necesidades alimentarias y las de sus hijos, seguridad alimentaria significaría además seguridad personal y jurídica.<br /><br />Si nos unimos para aumentar la seguridad alimentaria de las mujeres, alimentamos la mente y el cuerpo de los miembros de comunidades enteras. Si una niña puede ir a la escuela en un ambiente seguro, podrá desarrollar todo su potencial físico y mental. Podrá evitar un matrimonio precoz o forzado u otras formas de violencia. Si una mujer puede registrar el nacimiento de sus hijos y poseer legalmente la tierra que cultiva y el dinero que gana, podrá contribuir al bienestar y al desarrollo económico de la sociedad en la que vive. <br /><br />Las mujeres constituyen más del 40% de la mano de obra agrícola de los países en desarrollo. Aumentar la igualdad en el acceso de las mujeres a los insumos agrícolas (semillas, aperos, fertilizantes), a la educación y a los servicios públicos contribuiría significativamente a lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición para todos<em>.</em> <br /><br />El empoderamiento jurídico y económico de mujeres y niñas crea oportunidades de desarrollo, les confiere más peso político y reduce su vulnerabilidad a la violencia. La seguridad alimentaria vincula los diversos elementos necesarios para construirles un futuro de paz y justicia.<br /></p><hr /><p><strong><br /></strong><br />La <a href="http://www.fao.org/" target="_blank">FAO</a> trata de llegar a las causas profundas del hambre. Su mandato consiste en mejorar la nutrición, aumentar la productividad agrícola de manera sostenible, mejorar la vida de la población rural y contribuir al crecimiento de la economía mundial. <br /><br />El <a href="http://www.ifad.org/" target="_blank">FIDA</a> trabaja con las poblaciones pobres del medio rural para que puedan producir y vender más alimentos, aumentar sus ingresos y tomar su destino en sus propias manos. Desde 1978, el FIDA ha invertido alrededor de 14.8oo millones de dólares EE.UU. en donaciones y préstamos de bajo interés destinados a los países en desarrollo, en el marco de proyectos que han dado a más de 400 millones de personas la oportunidad de salir de la pobreza. <br /><br />El <a href="http://www.fao.org/news-management/story-table/addedit-story/en/Programa%20Mundial%20de%20Alimentos%20(PMA)" target="_blank">PMA</a> es el organismo de ayuda humanitaria más grande del mundo que lucha contra el hambre en todo el planeta. Cada año presta asistencia en promedio a más de 90 millones de personas en más de 70 países. <br /><br />La <a href="http://www.idlo.int/" target="_blank">IDLO</a> ayuda a los gobiernos y las poblaciones a reformar las leyes y a fortalecer las instituciones con miras a promover la paz, la justicia, el desarrollo sostenible y las oportunidades económicas. Es la única organización intergubernamental cuyo mandato está centrado exclusivamente en el imperio de la ley.</p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/171411/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/171411/icode/</guid>
	<pubDate>Fri, 08 Mar 2013 07:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Las mujeres son las principales guardianas de la diversidad ganadera</title>
	
	<description> Las mujeres que crían ganado en todo el mundo deben ser consideradas las principales protagonistas en los esfuerzos por detener el declive de las razas autóctonas, cruciales para la seguridad alimentaria rural y la zoogenética, según sostiene un nuevo estudio de la FAO. Sin embargo, la contribución de las mujeres a la cría y conservación del ganado autóctono está infravalorada y poco documentada, según advierte el estudio &quot;Guardianas invisibles: las mujeres gestionan la diversidad ganadera&quot;.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<p><strong>5 de noviembre de 2012, Roma - </strong>Las mujeres que crían ganado en todo el mundo deben ser consideradas las principales protagonistas en los esfuerzos por detener el declive de las razas autóctonas, cruciales para la seguridad alimentaria rural y la zoogenética, según sostiene un nuevo estudio de la FAO.<br /><br />Sin embargo, la contribución de las mujeres a la cría y conservación del ganado autóctono está infravalorada y poco documentada, según advierte el estudio <em><a href="http://www.fao.org/docrep/016/i3018e/i3018e00.htm" target="_blank" title="Guardianas invisibles: las mujeres gestionan la diversidad ganadera">Guardianas invisibles: las mujeres gestionan la diversidad ganadera</a></em>.<br /><br />De los 600 millones de criadores pobres de ganado en el mundo, alrededor de dos terceras partes son mujeres, cuyos maridos a menudo han emigrado a las ciudades. Las mujeres se quedan en casa con los hijos y viven de los cultivos y del pequeño ganado autóctono, como pollos o cabras, o en ocasiones, una vaca.<br /><br />Las razas autóctonas están adaptadas a condiciones locales a menudo duras, son resistentes a la enfermedad, sobreviven con forrajes fáciles de obtener a nivel local y en general cuidar de sí mismos. Estas razas no producen una gran cantidad de carne, leche o huevos, pero requieren escasos cuidados por parte de mujeres rurales pobres que están siempre muy atareadas.<br /><br />Estas razas son también una reserva de material genético irremplazable. A menudo tienen rasgos como resistencia a la enfermedad que pueden ser importantes para los programas de mejora genética. Y en un mundo amenazado por el cambio climático, las razas que son resistentes a la sequía, el calor extremo o las enfermedades tropicales tienen un gran valor potencial.<br /><br />Los problemas pueden surgir cuando existen proyectos o autoridades nacionales que tratan de introducir razas exóticas o cruces para tratar de aumentar la producción de carne, leche y huevos para satisfacer la creciente demanda mundial de alimentos. Estos animales necesitan piensos especiales y a menudo caros, deben ser alimentados en lugar de alimentarse por sí mismos, necesitan costosos cuidados veterinarios y no pueden sobrevivir a la sequía prolongada u otras condiciones meteorológicas extremas.<br /><br />Los criadores rurales pobres de ganado, y en particular las mujeres, a menudo no pueden conseguir los insumos o el tiempo necesario para criar a estos animales con éxito. En caso de que la introducción de estas razas y la intensificación de la producción tenga éxito y se convierta en una importante fuente de ingresos en efectivo, las mujeres a menudo pierden su papel como criadoras de ganado.<br /><br /><strong>Necesidad de documentar el papel de la mujer<br /><br /></strong></p><p>Las ventajas de las razas autóctonas se conocen desde hace tiempo. Pero el estudio de la FAO afirma que el papel de la mujer en la protección y defensa de las razas autóctonas y la mejora de su genética a través de una cuidadosa selección no ha sido valorado.<br /><br />Las mujeres son las guardianas de la diversidad ganadera, asegura la autora del estudio, Ilse Köhler-Rollefson.<br /><br />Mientras, según los datos más recientes, alrededor del 22 por ciento de las razas ganaderas del mundo se encuentran aún clasificadas como en peligro de extinción, aunque a menudo no se informa de las cifras de población de las diversas razas o los datos no están actualizados, por lo que resulta difícil de evaluar el verdadero estado de la diversidad ganadera.<br /><br />Los países están empezando a poner en marcha programas para revertir la alarmante disminución en el número de razas ganaderas autóctonas. El nuevo estudio sugiere que estas iniciativas no tendrán éxito si no tienen en cuenta el papel de las mujeres como criadoras de ganado autóctono. Las mujeres tienen que ser protagonistas en estas campañas de conservación, según el estudio, y para garantizar que lo sean, es necesario hacer un labor previa más intensa.</p><p>El informe recomienda que las cuestiones de género sean un aspecto básico en los proyectos, programas y políticas centrados en la gestión de los recursos zoogenéticos.<br /><br />Las siguientes acciones, entre otras deben tomarse a nivel del proyecto:</p><ul class="unIndentedList"><li>Obtener datos desglosados por género y por edad e investigar los derechos, necesidades, roles y responsabilidades de las mujeres durante el estudio y antes de emprender cualquier proyecto relacionado con los recursos zoogenéticos.</li><li>Diseñar las labores de extensión, formación e introducción de nuevas tecnologías para que sean accesibles a las mujeres.</li><li>Investigar las estructuras familiares y cómo afectan a la capacidad de las mujeres para actuar e interactuar.</li><li>Investigar los problemas específicos que tienen las mujeres para acceder a los mercados para sus productos de origen animal.</li></ul><p><br />Si los gobiernos quieren realmente que sus programas de conservación sean fructíferos, pueden:</p><ul class="unIndentedList"><li>Realizar estudios económicos sobre la cría de razas adaptadas a nivel local frente a las razas mejoradas.</li><li>Asegurarse que los pastores pobres tienen suficiente acceso a bienes comunes, como tierras de pastoreo.</li><li>Informar a los bancos sobre la importancia de proporcionar crédito a las mujeres rurales y sobre los beneficios de las razas autóctonas. Los bancos tienden en la actualidad a conceder préstamos a los agricultores hombres y a gente que quiere abastecerse de razas mejoradas.</li><li>Apoyar el desarrollo de cadenas de valor para los productos de las razas autóctonas como medio para crear oportunidades de ingresos para las mujeres rurales y dinamizar las economías locales.</li></ul><p><br />Los organismos internacionales pueden respaldar los esfuerzos nacionales para empoderar a las mujeres que crían ganado mediante la recopilación y difusión de datos desglosados por sexo y planteando el tema en la agenda mundial en los foros adecuados.</p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/163636/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/163636/icode/</guid>
	<pubDate>Sun, 04 Nov 2012 23:00:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>La ONU lanza un nuevo programa para empoderar a mujeres y niñas campesinas</title>
	
	<description> ONU Mujeres y las tres agencias de las Naciones Unidas ubicadas en Roma y dedicadas a la alimentación y la agricultura han lanzado hoy un programa conjunto para apoyar el empoderamiento de las mujeres rurales pobres a través de su integración económica que incluye iniciativas dirigidas a su seguridad alimentaria.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>Nueva York/Roma, 27 Septiembre 2012</strong> - ONU Mujeres y las tres agencias de las Naciones Unidas ubicadas en Roma y dedicadas a la alimentación y la agricultura han lanzado hoy un programa conjunto para apoyar el empoderamiento de las mujeres rurales pobres a través de su integración económica que incluye iniciativas dirigidas a su seguridad alimentaria.<br /><br />El programa "Acelerando el Progreso Hacia el Empoderamiento Económico de las Mujeres Campesinas" es una iniciativa a cinco años vista promovida por la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Su implementación se desarrollará inicialmente en Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Ruanda.<br /><br />"Cuando las mujeres son empoderadas y pueden reclamar sus derechos y acceder a la tierra, al liderazgo, a oportunidades y a alternativas, las economías crecen, la seguridad alimentaria aumenta y las expectativas de las generaciones presentes y futuras mejoran", manifestó Michelle Bachelet, Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres. <br /><br />Las mujeres son fundamentales para el desarrollo de las zonas rurales y para las economías de los países. Constituyen el 43 por ciento de la mano de obra agrícola en todo el mundo, e incluso el 70 por ciento en algunos países. A menudo trabajan más horas que los hombres y son también quienes se ocupan del cuidado de los niños, los mayores y los enfermos. Además, muchas mujeres campesinas son pequeñas emprendedoras e inversoras que dedican la mayor parte de sus ingresos al bienestar de sus familias y de su entorno.<br /><br />Pero, a pesar de algunos progresos, la mayoría de las mujeres y niñas campesinas siguen todavía luchando en inferioridad de condiciones. A menudo deben afrontar más obstáculos que los hombres para lograr su acceso a servicios públicos, protección social, oportunidades de empleo dignas, así como al mercado y otras instituciones.<br /><br />Si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres podrían incrementar los rendimientos agrícolas. Cuando las mujeres son empoderadas económica y socialmente, se convierten en agentes de cambio a favor del crecimiento económico, el progreso social y el desarrollo sostenible.<br /><br />Para abordar estas cuestiones, el programa conjunto de ONU Mujeres, la FAO, el FIDA y el PMA pondrá el acento en cuatro objetivos: mejorar la seguridad alimentaria y nutritiva, incrementar los ingresos, fomentar el liderazgo y la participación en las instituciones rurales y crear una política medioambiental más responsable a nivel nacional e internacional.<br /><br />Juntas, las cuatro instituciones podrán generar sinergias que refuercen el mandato de todas ellas de avanzar en la igualdad de género.<br /><strong><br />La igualdad de género</strong> y el empoderamiento de las mujeres del ámbito rural son parte central del mandato de <strong>FAO </strong>de lograr la seguridad alimentaria global. La FAO trabaja con gobiernos y otros socios para incrementar los niveles de nutrición, mejorar la vida de las poblaciones rurales e incrementar la productividad agrícola, contribuyendo al mismo tiempo al crecimiento de la economía mundial. Con el apoyo de la FAO a sus gobiernos locales, muchos países han adoptado políticas nacionales en materia de alimentación y agricultura y planes de acción dirigidos por igual a hombres y mujeres.<br /><br />La FAO trabaja con oficinas nacionales de estadística en la recogida, análisis y uso de datos desglosados por género para dotar de mayor visibilidad a las contribuciones económicas y agrícolas de las mujeres del mundo rural. Como cabeza visible de múltiples iniciativas globales vinculadas a la alimentación y la nutrición, tales como el Comité Mundial para la Seguridad Alimentaria, la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición y la Mejora de la Gobernanza Local para la Reducción del Hambre, FAO trabaja para garantizar que la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres ocupen un lugar protagonista en la agenda internacional. <br /><br /><strong>La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres</strong> han estado en el centro de todos los esfuerzos del <strong>FIDA </strong>para reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición desde su fundación en 1978. A través de su abanico de préstamos y ayudas, el IFAD trabaja con campesinos propietarios de pequeñas tierras, muchos de los cuales son mujeres. Los resultados obtenidos en 2011 mostraron que 19 millones de mujeres rurales pobres participaron en programas y proyectos apoyados por el IFAD. Las mujeres supusieron más del 60 por ciento del total de personas a las que se formó en emprendimiento y gestión de empresas, y en materias relacionadas con la gestión comunitaria, y supusieron más del 50 por ciento de los usuarios de servicios de financiación rural.<br /><strong><br />El programa de préstamos del FIDA</strong> trabaja de forma habitual desde una perspectiva bilateral con iniciativas del resto de agencias tales como las escuelas de campo para agricultores de FAO, los programas del PMA "Compras para el Progreso" (P4P o "Purchase for Progress", en inglés) y "Comida por Trabajo", y los esfuerzos de ONU Mujeres a favor de la capacitación y el liderazgo.<br /><br />En 2011, el <strong>PMA </strong>prestó ayuda a 83 millones de mujeres y niños. El PMA sitúa a las mujeres en el centro de sus esfuerzos por combatir el hambre y la malnutrición, enfatizando la importancia de la nutrición en los 1.000 primeros días de vida, desde el momento mismo de la concepción. Su experiencia le ha permitido comprobar que, en manos de las mujeres, los alimentos tienen más probabilidades de llegar a los niños que los necesitan. "<strong>Compras para el Progreso"</strong> (P4P) ayuda a pequeños agricultores, especialmente mujeres, a convertirse en interlocutores competitivos en el mercado mediante la producción de alimentos para su comercialización y su consumo. Proyectos como los bancos de cereales y los <strong>graneros populares,</strong> en los que las mujeres juegan un papel importante, ayudan a comunidades enteras a gestionar sus recursos y salir adelante en momentos en los que la comida escasea. <br /><br />El PMA trabaja en colaboración con gobiernos, organizaciones no gubernamentales, sector privado, pequeños granjeros y todos los miembros de la comunidad para capacitar y empoderar a las mujeres rurales. Su experiencia ha demostrado que, en manos de las mujeres, los alimentos tienen más posibilidades de llegar a los niños que los necesitan.<br /><br /><strong>ONU  Mujeres</strong> es la organización de las Naciones Unidas dedicada a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Se creó para impulsar el proceso de dar respuesta a sus necesidades en todo el mundo. Lucha a favor de una participación igualitaria de las mujeres en todos los aspectos de la vida, concentrándose en cinco áreas prioritarias: incrementar el liderazgo y la participación de las mujeres, terminar con la violencia contra ellas, comprometerlas en todos los aspectos de los procesos de paz y seguridad, fomentar su empoderamiento económico y convertir la igualdad de género en un eje fundamental en los planes de desarrollo y presupuestarios de los países. ONU Mujeres también coordina y promueve los esfuerzos a favor de la igualdad de género dentro de la propia organización de las Naciones Unidas.]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/158828/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/158828/icode/</guid>
	<pubDate>Thu, 27 Sep 2012 06:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Día Internacional de la Mujer: la FAO promueve una política de igualdad de géneros</title>
	
	<description> Una de las claves para erradicar el hambre y la pobreza extrema es aumentar las oportunidades sociales, educativas y económicas de las mujeres y jóvenes. Una nueva política de igualdad de género lanzada hoy por la FAO pretende situar la mejora de esta cuestión en el centro de la labor de la Organización de la ONU para promover la agricultura y el desarrollo sostenibles.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<p><strong>8 de marzo de 2012, Roma – </strong> Una de las claves para erradicar el hambre y la pobreza extrema es aumentar las oportunidades sociales, educativas y económicas de las mujeres y jóvenes. Una nueva política de igualdad de género lanzada hoy por la FAO pretende situar la mejora de esta cuestión en el centro de la labor de la Organización de la ONU para promover la agricultura y el desarrollo sostenibles. <br /><br />El Director General de la FAO, José Graziano da Silva, anunció hoy la iniciativa al tomar parte este año en la ceremonia del Día Internacional del Mujer en la sede del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA). Cada año, y de forma rotatoria, la FAO, el FIDA y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) -tres organismos de la ONU con sede en Roma-, celebran esta jornada de forma conjunta. <br /><br />"La política de igualdad de género de la FAO pone de relieve el compromiso de la Organización con las cuestiones relacionadas con el género y las mujeres para erradicar el hambre y la pobreza", aseguró da Silva.<br /><br />Según la FAO, promover el empoderamiento de la mujer puede incrementar su productividad agrícola entre un 20-30 por ciento, elevar la producción agrícola nacional entre un 2,5-4 por ciento, y en última instancia, liberar del hambre a entre 100 y 150 millones de personas. <br /><br /><strong>Objetivos de igualdad de género<br /><br /></strong>La FAO trabajará junto a los países, otros organismos de la ONU y sus socios bilaterales de organizaciones de la sociedad civil, del sector privado y el mundo académico para progresar hacia los siguientes objetivos en 2025:</p><p><br />1. La participación equitativa de las mujeres y los hombres en la toma de decisiones en las instituciones rurales y la formulación de leyes, políticas y programas. </p><p><br />2. Mujeres y hombres tienen igual acceso y control a empleos e ingresos dignos, a la tierra y a otros recursos productivos.</p><p><br />3. Mujeres y hombres tienen igual acceso a los bienes y servicios para el desarrollo agrícola y a los mercados.  </p><p><br />4. Reducir la carga de trabajo de las mujeres en un 20% a través de mejores tecnologías, servicios e infraestructuras.  </p><p><br />5. Incrementar la ayuda agrícola destinada a proyectos relacionados con mujeres/igualdad de género hasta un 30% del total de las ayudas a la agricultura.</p><br />Mientras que son los propios países los principales responsables de conseguir los objetivos de igualdad de género establecidos por la FAO, ésta planificará, implementará y vigilará sus programas y políticas para asegurarse que contribuyen a la consecución de esas metas. <br /><br />La nueva política de la FAO recomienda objetivos para incrementar la eficacia de la Organización para hacer frente a las desigualdades de género, incluyendo la incorporación de datos separados por sexos en todas las principales bases de datos estadísticos de la FAO para 2015 (en donde sean pertinentes y estén disponibles), además de dedicar el 30 por ciento del trabajo y del presupuesto operativo de la FAO a nivel regional y de país a intervenciones destinadas específicamente a las mujeres para 2017. <br /><br />En un nuevo paso para mejorar su eficacia como organización, la FAO está también en proceso de finalizar un plan de recursos humanos destinado a lograr su objetivo corporativo de un 50 por ciento de representación femenina entre todo su personal profesional contratado a nivel internacional. El objetivo es contar con este mismo estándar en todo el sistema de Naciones Unidas.]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/128208/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/128208/icode/</guid>
	<pubDate>Thu, 08 Mar 2012 08:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Las instituciones rurales: herramientas para el progreso social y económico</title>
	
	<description> Las organizaciones rurales fuertes como las agrupaciones de productores y las cooperativas son cruciales para reducir el hambre y la pobreza. Esta reflexión es el hilo conductor de diversos estudios de casos recogidos en una nueva publicación de la FAO y el FIDA. Se ponen de relieve las innovaciones institucionales exitosas que han potenciado a los pequeños productores y contribuido a la seguridad alimentaria en diversas regiones del mundo.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>1 de marzo de 2012, Roma - </strong>Las organizaciones rurales fuertes como las agrupaciones de productores y las cooperativas son cruciales para reducir el hambre y la pobreza. Permiten a los pequeños productores desempeñar un papel más importante a la hora de satisfacer la creciente demanda de alimentos en los mercados locales, nacionales e internacionales, al tiempo que mejoran sus propias oportunidades económicas, sociales y políticas. <p>Esta reflexión es el hilo conductor de diversos estudios de casos que aparecen en una nueva publicación de la FAO y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).<br /><br />La publicación <a href="http://www.fao.org/docrep/015/i2258e/i2258e00.pdf">Buenas prácticas en la creación de instituciones rurales innovadoras para aumentar la seguridad alimentaria</a> incluye un prólogo firmado por el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, y el Presidente del FIDA, Kanayo F. Nwanze. Lanzada con ocasión del <a href="http://www.2012.coop/">Año Internacional de las Cooperativas</a>, incluye treinta y cinco casos de innovaciones institucionales exitosas que han empoderado a los pequeños productores y contribuido a la seguridad alimentaria en diversas regiones del mundo.<br /><br />"Para ser completamente productivos, los pequeños agricultores, pescadores, criadores de ganado y usuarios de los bosques en los países en desarrollo tienen gran necesidad de servicios que no se encuentran en las zonas rurales", afirman en el prólogo José Graziano da Silva y Kanayo F. Nwanze. <br /><br />"Existe la necesidad de reconocer el papel fundamental de estas organizaciones y mecanismos institucionales innovadores para ser más eficaces en los esfuerzos de reducción de la pobreza y mejora de la seguridad alimentaria", añaden.<br /><br />Los estudios de casos describen algunos de los servicios y recursos que estos mecanismos institucionales y nuevos modelos de participación público-privada pueden ofrecer a los pequeños productores. Éstos incluyen el acceso y la gestión de los recursos naturales, el suministro de insumos como semillas y equipos, permitir el acceso a los mercados, la mejora de la información y la comunicación, y la ayuda a los pequeños productores para que sean tenidos en cuenta en los procesos de toma de decisiones.</p><br /><ul><li>Las escuelas de campo para agricultores desarrolladas por la FAO en Asia y posteriormente en África, han permitido a millones de pequeños agricultores analizar sus sistemas de producción, identificar sus dificultades y oportunidades, probar soluciones y adoptar nuevas prácticas que mejoran sus medios de subsistencia y su seguridad alimentaria.</li><li>Las agrupaciones de campesinos en India y África Occidental han ayudado a sus miembros a obtener crédito a corto plazo a través de un "sistema de recibos de almacén". En colaboración con las instituciones de microfinanciación, han proporcionado instalaciones de almacenamiento para los productos agrícolas. Los recibos se utilizan como garantías para obtener créditos a corto plazo.</li><li>En la India, donde una cosecha desastrosa puede llevar a las personas pobres a hipotecar sus tierras, una asociación de mujeres ha otorgado préstamos para eliminar las hipotecas sobre las tierras y liberar a los prestatarios de tener que tratar con los prestamistas.</li><li>En Camerún los grupos de campesinos, recolectores, compradores, vendedores y los investigadores colaboraron para seleccionar una nueva variedad de plátano que se vende a un precio superior al del tradicional. La nueva variedad también se utiliza para preparar platos especiales y consumirla en trocitos. Esto ha motivado la aparición de pequeños grupos, incluyendo docenas de grupos de mujeres, preocupados no sólo por la producción y venta de los racimos de plátanos, sino también por el procesado del plátano en trocitos (<em>chips</em>, ndr). </li><li>En Gambia, la Plataforma nacional de operadores de pesca post-captura es un mecanismo de diálogo con el que los gobiernos pueden aprender acerca de las necesidades de los pequeños productores, al tiempo que éstos expresan sus inquietudes y preferencias.</li><li>En Honduras se ha transferido un mayor control de los recursos naturales a las comunidades locales, como parte del proceso de descentralización para su mejor gestión. Estos Consejos Comunitarios de Desarrollo, que representan a las familias rurales, participaron en el Consejo Municipal y lograron prohibir la agricultura de corta y quema.</li></ul><br /><p>Algunos de los estudios de casos también demuestran la importancia de incorporar a los jóvenes en las organizaciones de pequeños productores y en los procesos de toma de decisiones.<br /><br />"Al tiempo que ponen de relieve los factores de éxito para que las organizaciones de pequeños productores prosperen, estas buenas prácticas pueden permitir a los profesionales del desarrollo y a otras partes implicadas aprender de las iniciativas exitosas en varios países para respaldarlas y reproducirlas. Esperamos que los responsables de las políticas y los profesionales del desarrollo en los países en desarrollo aprovechen estos estudios de casos para fomentar asociaciones innovadoras entre las partes interesadas pertinentes que contribuyan a estrategias efectivas de seguridad alimentaria y desarrollo rural ", afirman Graziano da Silva y Nwanze.<br /><br /><strong>Apoyo para las mujeres<br /><br /></strong>Las mujeres en los países en desarrollo están entre quienes se han beneficiado de las organizaciones rurales y otras instituciones innovadoras.<br /><br />De media, las mujeres constituyen un 43 por ciento de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo, pero suelen estar peor remuneradas, tienen empleos menos seguros y gozan de menor acceso que los hombres a recursos agrícolas como tierra, ganado, mano de obra agrícola, educación, servicios de extensión, crédito, fertilizantes y equipos mecánicos.<br /><br />La publicación sobre las buenas prácticas demuestra cómo las organizaciones rurales, incluyendo  las cooperativas, pueden ayudar a las mujeres campesinas a superar las limitaciones sociales, económicas y medioambientales a las que se enfrentan mediante la prestación de servicios como el acceso a mercados, información, extensión y recursos naturales:</p><br /><ul><li>En la India, las integrantes de una asociación de mujeres aumentaron su producción de hortalizas mediante una mejor gestión de los recursos naturales. Las mujeres han utilizado técnicas de desarrollo de cuencas hidrográficas, tales como la construcción de diques de piedra, o caballones, y barreras vegetales, para controlar la erosión del suelo, y han puesto en cultivo 3 000 hectáreas de zonas de barrancos en 73 aldeas.</li><li>En Burkina Faso, una red de microfinanciación ha proporcionado crédito a corto plazo a las mujeres para apoyar su desarrollo del arroz precocido, que tiende ser más comercializable debido a su mejor sabor y sus valores nutritivos.</li></ul><ul><li>Una asociación de usuarios del agua en Ghana ayuda a las mujeres a tener acceso a la tierra para la producción de hortalizas mediante la recaudación de una cuota anual de afiliación que da derecho a cada mujer a un huerto. </li></ul><p>Las organizaciones de productores y los vínculos a organizaciones no gubernamentales (ONGs), la comunidad científica y los agentes públicos y privados también ayudan a los pequeños productores, tanto hombres como mujeres, a expresar sus preocupaciones e intereses con el fin de influir en los procesos de formulación de políticas.</p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/124311/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/124311/icode/</guid>
	<pubDate>Thu, 01 Mar 2012 09:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Reformar los sistemas de tenencia forestal</title>
	
	<description> Reformar los sistemas de tenencia forestal y garantizar los derechos de propiedad de los bosques puede mejorar de forma importante los medios de subsistencia de la población y permitirles obtener ingresos de los productos forestales, según la guía &quot;Reformar la tenencia de los bosques&quot;. La continua demanda de tierras, la gobernanza débil en muchos países y los desafíos globales emergentes -como el cambio climático- hacen más urgente el abordar la reforma de la tenencia forestal.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<p><strong>13 de julio de 2011, Roma</strong> - Reformar los sistemas de tenencia forestal y garantizar los derechos de propiedad de los bosques puede mejorar de forma importante los medios de subsistencia de la población y permitirles obtener ingresos de los productos forestales, ha asegurado la FAO en una guía recién publicada: <em><a href="http://www.fao.org/docrep/014/i2185e/i2185e00.pdf" target="_blank" title="el informe en inglés">Reforming forest tenure </a>(Reformar la tenencia de los bosques).</em><br /><br />"La continua demanda de tierras, la gobernanza débil en muchos países y los desafíos globales emergentes -como el cambio climático- hacen más urgente el abordar la reforma de la tenencia forestal", aseguró Eva Muller, Jefa del Servicio de Políticas Forestales de la FAO.<br /><br />La publicación fue lanzada con motivo de la "Conferencia internacional sobre tenencia, gobernanza y empresas forestales" que tiene lugar en Lombok, Indonesia, del 11 al 15 de julio, con la presencia de cerca de 200 representantes de organizaciones internacionales y regionales, el sector privado, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil e investigadores. El evento ha sido organizado conjuntamente por el Ministerio indonesio de Bosques, la Organización internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) y la Iniciativa para los Derechos y los Recursos (RRI). <br /><br />En los últimos años la FAO ha realizado de forma extensiva evaluaciones sobre los sistemas de tenencia forestal en África, el Sudeste asiático, Latinoamérica y Asia Central y su impacto sobre la gestión sostenible de los bosques y la mitigación de la pobreza. Basada en estos análisis, la guía ofrece orientación práctica para los responsables de las políticas involucrados en la reforma de los sistemas de tenencia de los bosques. <br /><br /><strong>Situación de la propiedad de los bosques en el mundo<br /><br /></strong>Según la FAO, cerca del 80 por ciento de los bosques del mundo son de titularidad pública, pero la propiedad y gestión de los bosques por parte de comunidades, individuos y empresas privadas está aumentando, aunque en algunos países más que en otros. <br /><br />En Venezuela y la Guyana Francesa, por ejemplo, casi todos los bosques son de propiedad pública, mientras que en Paraguay, Honduras, Guatemala, Costa Rica y Chile, más del 30 por ciento de los bosques están en manos privadas. En Perú, Guyana y Costa Rica, más del 10 por ciento de los bosques son propiedad de las poblaciones indígenas. <br /><br />"Un sistema más diversificado de tenencia puede conllevar una mejora del manejo de los bosques y de los medios de subsistencia locales, en particular allí donde la capacidad estatal para gestionar los bosques resulta débil", aseguró Muller. <br /><br /><strong>Igualdad social y cuestiones de género <br /><br /></strong>Las reformas de la tenencia forestal deberían prestar atención al empoderamiento de los grupos marginales, en particular las mujeres y los pobres. La investigación sugiere que los árboles y los bosques son más importantes para los medios de subsistencia de las mujeres que los de los hombres, Las mujeres pobres en una comunidad de Madagascar obtenían el 37 por ciento de sus ingresos de los productos forestales, en comparación con el 22 por ciento de los hombres. En algunas áreas de Andhra Pradesh (India), el 77 por ciento de los ingresos de las mujeres derivan de los bosques. <br /><br />Los bosques pueden ser cruciales para las estrategias de supervivencia de las mujeres campesinas. En África subsahariana, la responsabilidad de cuidar a los miembros de la familia afectados por el VIH/SIDA recae principalmente en las mujeres, dejándoles menos tiempo para la producción agrícola. Como resultado, se vuelven más dependientes en los productos del bosque y en los ingresos obtenidos con la leña. <br /><br /><strong>Entorno favorable<br /></strong><br />Sin un entorno normativo favorable, la reforma de la tenencia forestal posiblemente no ofrezca resultados beneficiosos a nivel socioeconómico, subrayó Muller. Las principales partes implicadas deberían ser habilitadas para gestionar los bosques de forma que se mejore tanto los medios de subsistencia como las condiciones de los propios bosques. La tenencia forestal debería ser lo más segura posible, y se debe evitar el exceso de regulaciones, utilizando procedimientos de aplicación simples. La legislación debería ir acompañada con una gobernanza responsable a todos los niveles, incluyendo los organismos gubernamentales, el sector privado y las comunidades. <br /><br /><strong>Reconocimiento del derecho consuetudinario<br /><br /></strong>Muchos bosques del mundo han sido utilizados o gestionados en base a la tenencia tradicional o consuetudinaria, incluyendo también su propiedad. Estos sistemas informales de tenencia con frecuencia operan en paralelo a la tenencia legal. En estos casos, la población local considera los bosques y los productos forestales como pertenecientes a personas o grupos específicos, con independencia de si los derechos han sido reconocidos o no por el gobierno. <br /><br />La tenencia informal puede ser eficaz, a menos que choque con otros intereses, como la privatización o la conversión de la tierra a otros usos, lo que a menudo deriva en conflictos y con frecuencia conlleva la degradación de los bosques. Las reformas de la tenencia deberían tomar en consideración los sistemas consuetudinarios de tenencia que carecen de protección legal, concluyó Muller.</p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/81963/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/81963/icode/</guid>
	<pubDate>Wed, 13 Jul 2011 05:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Sierra Leona: más allá de la agricultura de subsistencia</title>
	
	<description> Dos tercios del país dependen de la agricultura, mientras que el 70 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Al promover entre los campesinos “la agricultura como negocio”, Sierra Leona pretende elevar su crecimiento agrícola anual hasta el 7,7 % necesario para reducir el hambre y la pobreza a la mitad en 2015. Para ello el gobierno trabaja en colaboración con la FAO y otros socios.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<div style="padding: 4pt 4pt 7pt 0cm; border: 1pt solid white"><strong>12 de abril de 2011, Sierra Leona </strong>– Fatmata Sesay se toma las cosas en serio.<br /><br />“Espero que dentro de cinco años estemos vendiendo en el mercado internacional”, aseguró esta campesina de 45 años de edad de Kailahun, en la región oriental de Sierra Leona. <br /><br />Como responsable de una organización de campesinos –muchas de ellas mujeres que enviudaron durante la brutal guerra civil que sufrió el país– sabe que la fuerza procede del número.<br /><br />Con anterioridad, Sesay cultivaba lo justo para alimentar a su familia. Si vendía algo, era en pequeñas cantidades y normalmente a un precio bajo. <br /><br />Pero recientemente ha visto como los beneficios obtenidos con el arroz y la mandioca se duplicaban. Un incremento que ha sido posible –admite– mediante el uso de semillas de alto rendimiento y la comercialización colectiva. <br /><br />Y además, ha visto un cambio de actitud.  <br /><br />Los campesinos, animados por las mayores ganancias, producen más cultivos y “comienzan a ver que la agricultura puede ser un negocio rentable”, señaló.  <br /><br />Sesay confía en que el impulse continuará y que los campesinos como ella recibirán apoyo para subir a otro nivel, nivel que puede situarles –a ellos y al país– en la senda hacia una mayor prosperidad. <br /><br /><strong>La agricultura como negocio</strong> <br /><br />El gobierno de Sierra Leona también se toma las cosas en serio. Por ello está promoviendo a toda marcha su plan para ayudar a los pequeños campesinos del país en su transición desde la agricultura de subsistencia a la comercial. <br /><br />En lo esencial, el plan de cinco años y 403 millones de dólares EE.UU. –conocido como programa de comercialización para pequeños agricultores– quiere ayudar a que los campesinos produzcan más y más variados cultivos, procesen una mayor parte de lo que producen y puedan comercializar sus bienes de forma más eficaz.   <br /><br />Cerca de 3,5 millones de personas –unos dos tercios de la población del país– dependen de la agricultura, al tiempo que el 70 por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Al animar a los campesinos a “cultivar como negocio”, Sierra Leona espera aumentar el crecimiento anual de su agricultura hasta el 7,7 por ciento que necesita para reducir a la mitad la pobreza y el hambre para el año 2015. <br /><br />Para lograr este objetivo, el gobierno trabaja con la FAO y otros socios para asegurar que los campesinos tienen mejor acceso a semillas de calidad, fertilizantes y maquinaría, así como a formación, que incluya desde técnicas agrícolas mejoradas y gobernanza de grupos a gestión financiera y conocimientos de comercialización.<br /><br />También está realizando un gran esfuerzo para desarrollar los sistemas de irrigación, mejorar las carreteras secundarias de forma que los campesinos puedan hacer llegar sus productos a los mercados, y facilitarles el acceso a los servicios financieros.<br /><br /><strong>Centros de negocios agrícolas</strong> <br /><br />Los <em>centros de negocios agrícolas</em> son el eje central del programa. Se trata de un lugar en la comunidad en el que los campesinos pueden comprar semillas y fertilizantes, alquilar equipos para reducir sus costes de mano de obra y procesar, almacenar y comercializar lo que recolectan. <br /><br />Hay iniciativas en curso para reforzar las organizaciones de campesinos existentes, muchas de las cuales se iniciaron como escuelas de campo para agricultores, para operar estos centros con un sistema de recuperación de los costes. <br /><br />“El plan es que los centros funcionen al final con independencia del apoyo externo y del gobierno”, señaló Kevin Gallagher, el Representante saliente de la FAO en Sierra Leona. “Es importante –añadió- lograr que se conecten a los mercados, de forma que surjan oportunidades y nuevos tipos de empleos, no solamente en la agricultura, sino también en la mecanización y como comerciantes”.<br /><br />Con fondos de la Unión Europea, Irlanda, el Banco Islámico de Desarrollo e Italia, se están construyendo y equipando 192 centros con molinos de arroz, ralladores de mandioca y zonas de secado, al tiempo que los miembros de las juntas directivas y los operadores de los equipos reciben formación. <br /><br />Michael Dick, un campesino de 35 años de Moyamba, cree que el centro supondrá una enorme mejora para su comunidad. <br /><br />Al vender sacos de raíz de mandioca sin procesar, los campesinos “han estado perdiendo los beneficios que podían obtener de la venta de <em>gari</em> (mandioca fermentada) y <em>fufu </em>(mandioca hervida y machacada)”, aseguró Dick, haciendo referencia a dos de los alimentos más populares en Sierra Leona, “e incluso los subproductos como el almidón”. <br /><br />“Si contáramos con ralladoras, compresores y formación, podríamos vender estos productos nosotros mismos”, subrayó, añadiendo que “sería mucho más rentable”. <br /><br />La FAO trabaja en estrecha colaboración con el gobierno para asegurarse que los centros existentes cuentan con una base firme y con sistemas sólidos de gestión. El objetivo del gobierno es fortalecer y ampliar estas actividades. Objetivo que ha recibido impulso con un reciente donativo de 50 millones de dólares EE.UU. por parte del Programa Global para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés), un mecanismo de financiación con múltiples donantes.<br /><strong><br />“Nuestro objetivo es ser autosuficientes”<br /><br /></strong>El programa de comercialización para pequeños campesinos, que forma parte de un plan nacional de 20 años para el desarrollo agrícola sostenible, es ambicioso.<br /><br />Y no está libre de obstáculos. Sierra Leona ha realizado notables progresos en los ocho años transcurridos desde el final de la guerra, pero sigue siendo uno de los países más pobres del mundo. Los índices de desnutrición y analfabetismo son elevados, el suministro eléctrico es irregular y el desempleo –en especial entre los jóvenes– está muy extendido. <br /><br />“Fue más fácil hacer llegar el mensaje sobre la sanidad”, explicó David Mwesigwa, Coordinador de emergencias en Sierra Leona de la FAO para el Mecanismo Alimentario de la Unión Europa, en referencia a la reciente iniciativa gubernamental de ofrecer asistencia médica gratuita a las mujeres embarazadas y a los niños. “Pero para la agricultura el caso es distinto. No es gratuita. Requiere una inversión por parte de los campesinos”, añadió Mwesigwa.<br /><br />El programa se encuentra todavía en sus comienzos, pero tiene ya mucho ganado para convertirse en un éxito: abundancia de tierra fértil, pluviosidad adecuada, un amplio apoyo del gobierno y de la comunidad internacional, y lo que posiblemente sea lo más importante: el creciente entusiasmo por parte de los campesinos del país africano.<br /><br />“Todo el mundo sufrió durante la guerra. Nuestro objetivo es ser autosuficientes, y ese es el mensaje que estoy haciendo llegar a los demás”, explicó Dick antes de añadir: “No podemos depender de las limosnas”.</div>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/58459/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/58459/icode/</guid>
	<pubDate>Mon, 11 Apr 2011 22:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Cerrar la brecha de género en la agricultura</title>
	
	<description> Si las mujeres en las zonas rurales tuvieran el mismo acceso que los hombres a la tierra, la tecnología, los servicios financieros, la educación y los mercados, se podría incrementar la producción agrícola y reducir entre 100 y 150 millones el número de personas hambrientas en el mundo, según indicó hoy la FAO al publicar su informe anual, &quot;El estado mundial de la agricultura y la alimentación&quot; (SOFA 2010-11)</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>7 de marzo de 2011, Roma</strong> - Si las mujeres en las zonas rurales tuvieran el mismo acceso que los hombres a la tierra, la tecnología, los servicios financieros, la educación y los mercados, se podría incrementar la producción agrícola y reducir entre 100 y 150 millones el número de personas hambrientas en el mundo , según indicó hoy la FAO al publicar su informe anual sobre <em><a href="http://www.fao.org/docrep/013/i2050s/i2050s00.htm" target="_blank">El estado mundial de la agricultura y la alimentación (SOFA 2010-11</a>). <br /></em><br />Los rendimientos en las tierras que controlan las mujeres son menores que las que gestionan los hombres, según el informe. Pero ello no se debe a que las mujeres sean peores agricultoras que los hombres. Sucede sencillamente que no tienen el mismo acceso a los insumos. Si lo tuvieran, sus rendimientos serían los mismos que los de los hombres, producirían más y la producción agrícola en su conjunto se incrementaría, según la FAO. <br /> <br />"El informe plantea sólidas razones económicas para promover la igualdad de género en la agricultura", señaló el Director General de la FAO, Jacques Diouf. <br /><br />"La igualdad de género no es tan solo un ideal noble, es también crucial para el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria. Debemos promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la agricultura en pro de la sostenibilidad y la lucha contra el hambre y la pobreza extrema", añadió Diouf. <br /><br /><strong>Beneficios para todos<br /></strong><br />Tan sólo con dar a las mujeres el mismo acceso que los hombres a los recursos agrícolas podría incrementar la producción de las explotaciones de las campesinas en los países en desarrollo del 20 al 30 por ciento. De esta forma se podría aumentar la producción agrícola total en estos países entre un 2,5 y un 4 por ciento, lo que a su vez puede suponer una reducción del número de víctimas del hambre en el mundo del orden del 12 al 17 por ciento, equivalente a entre 100 y 150 millones de personas. Se calcula que 925 millones de personas estaban subnutridas en el mundo en 2010, de las cuales 906 millones viven en países en desarrollo. <br /><br />"Debemos eliminar todas las formas de discriminación contra las mujeres, asegurar que el acceso a los recursos es más equitativo y que las políticas y programas agrícolas sean conscientes del género y permitan que se escuchen las voces de las mujeres en la toma de decisiones a todos los niveles. Las mujeres deben ser vistas como partes iguales en el desarrollo sostenible", señaló Diouf. <br /><br /><strong>El trabajo de la mujer<br /></strong><br />Las mujeres representan el 43 por ciento de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo, desde el 20% en Latinoamérica hasta casi el 50% en Asia oriental y el Sudeste asiático y África subsahariana. El porcentaje es mayor en algunos países y puede variar mucho de un país a otro (ver cuadro lateral). <br /><br />Cuando se emplea a las mujeres rurales, suelan quedar marginadas a ocupaciones peor pagadas, y con frecuencia en formas de empleo menos estable, como trabajo temporal, a tiempo parcial o con salarios bajos. <br /><br />El SOFA señala que los nuevos empleos en las agroindustrias de elevado valor y orientadas hacia la exportación ofrecen mejores oportunidades para las mujeres que la agricultura tradicional. <br /><br /><strong>Tener en cuenta la brecha<br /><br /></strong>El informe documenta desigualdades de género en el acceso a un gran número de insumos agrícolas, incluyendo tierra, ganado, trabajo, educación, servicios de extensión, crédito, fertilizantes y equipos mecánicos.  <br /><br />En todas las regiones las mujeres tienen menos acceso a la tierra que los hombres. En los países en desarrollo en los que hay datos disponibles, tan sólo entre el 3 y el 20 por ciento de los propietarios de tierras son mujeres. El porcentaje de mujeres en la fuerza laboral agrícola es mucho más elevado y se sitúa entre el 20 y el 50 en las regiones en desarrollo. <br /><br />"Las mujeres campesinas alcanzan habitualmente menores rendimientos que los hombres, no porque sean menos capaces, sino porque se ocupan de explotaciones más pequeñas y utilizan menos insumos, como fertilizantes, semillas mejoradas y aperos, aseguró Terri Raney, autor del informe. <br /><br /><strong>Nivelar el terreno<br /></strong><br />"La evidencia de muchos países demuestra que las políticas pueden promover la igualdad de género y empoderar a las mujeres en la agricultura y el empleo rural. La primera prioridad es eliminar la discriminación en el terreno legal", explicó Raney. "En muchos países -añadió- las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres para comprar, vender o heredar tierras, abrir una cuenta de ahorros o solicitar préstamos, firmar un contrato o vender su producción. En los lugares en los que teóricamente cuentan con derechos, a menudo no se respetan en la práctica". <br /><br />Los funcionarios gubernamentales tienen que responsabilizarse de mantener la ley, y las mujeres tienen que ser conscientes de sus derechos y contar con el poder suficiente para reclamarlos. <br /><br />Las mujeres se enfrentan a múltiples dificultades en la agricultura que derivan de la complejidad de la producción agrícola y de las exigencias encontradas sobre su tiempo. Para ser eficaces, las intervenciones tienen que estar <em>agrupadas</em>, de forma que aborden esas dificultades de forma integrada, según el informe. <br /><br />Las políticas y las instituciones tienen a menudo diferentes efectos en los hombres y en las mujeres, incluso cuando no se pretende una discriminación explícita. "Los hombres y las mujeres tienen roles diferentes en la sociedad y se enfrentan a oportunidades y dificultades distintas", aseguró Raney. "No se pueden elaborar buenas políticas agrícolas a menos que se tomen en cuenta las diferencias de género", concluyó. <br /><br /><strong>Crear capital humano<br /></strong><br />Además de incrementar la producción agrícola en su conjunto, cerrar la brecha de género en la agricultura supondrá también mayores ingresos en manos de las mujeres. Se trata de una estrategia que ha demostrado su validez para mejorar la salud, nutrición y los resultados académicos de los niños. <br /><br />"Una de las mejores inversiones que se pueden hacer es aumentar el capital humano de mujeres y muchachas: educación básica, información sobre mercados y servicios de extensión son los pilares de la productividad agrícola y el crecimiento económico", aseguró Raney.]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/52182/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/52182/icode/</guid>
	<pubDate>Mon, 07 Mar 2011 10:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Las mujeres rurales se enfrentan a una creciente desigualdad</title>
	
	<description> Un reciente informe elaborado por diversos organismos de la ONU sobre las consideraciones de género en el trabajo agrícola indica que las mujeres obtienen todavía menos beneficios del empleo rural y se enfrentan a nuevas dificultades debido a la actual crisis económica y alimentaria.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>21 de enero de 2011, Roma/Ginebra -</strong> Un reciente informe elaborado por diversos organismos de la ONU sobre las consideraciones de género en el trabajo agrícola indica que las mujeres obtienen todavía menos beneficios del empleo rural y se enfrentan a nuevas dificultades debido a la actual crisis económica y alimentaria. <br /><br />El informe, <a href="http://www.fao.org/docrep/013/i1638e/i1638e00.htm" target="_blank"><em>Gender dimensions of agricultural and rural employment: Differentiated pathways out of poverty</em></a> (Dimensiones de género en el empleo agrícola y rural: Vías diferenciadas para salir de la pobreza), señala que "a pesar de que la desigualdad de género varía de forma considerable entre las diferentes regiones y sectores, existe la evidencia de que, a nivel global, las mujeres obtienen un menor beneficio del empleo rural -ya sea en un trabajo asalariado o por cuenta propia- que los hombres". <br /><br />Al mismo tiempo, se indica que además de otros desafíos relacionados con las desigualdades de género en el empleo rural, "la reciente crisis económica y financiera ha ralentizado el proceso hacia una mayor igualdad de género" y el trabajo digno para las mujeres en las zonas agrícolas y rurales en los últimos años. <br /><br />"Con la pérdida de empleos y los recortes en el gasto en infraestructuras y servicios sociales, se ha intensificado la carga de las mujeres para cuidar a otras personas y el trabajo no renumerado, con lo que su contribución financiera a la seguridad alimentaria familiar disminuirá", señala el informe. "La situación es especialmente grave en el caso de los hogares encabezados por mujeres", advierte. <br /><br />El documento cita también la migración y la feminización de las actividades rurales, el comercio internacional y la diversificación de la economía rural y el trabajo infantil como otras de las cuestiones y tendencias que afectan a las mujeres empleadas en labores agrícolas. <br /><br />Realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este estudio reúne las últimas ideas sobre la dimensión de género del trabajo agrícola y rural, y busca promover el debate sobre la importancia de las mujeres en el crecimiento de la economía rural y la mitigación de la pobreza. <br /><br />Igualmente se señala que algunos factores que pueden empujar a las mujeres a una situación de desventaja económica son: el empleo (ocupación y tarea), segmentación (las mujeres se emplean de forma desproporcionada en empleos de baja calidad), la diferencia salarial entre hombres y mujeres y el número menor de horas de trabajo renumerado, pero en conjunto con una mayor carga de trabajo. <br /><br />Como ejemplo, el informe asegura que "es interesante observar que el 90 por ciento de la diferencia de salarios por razón de sexo en los países desarrollados o en desarrollo no puede justificarse: en otras palabras, debe atribuirse a una discriminación por cuestión de género". <br /><br />Los autores demuestran que las mujeres sufren una discriminación que limita tanto su productividad económica como su desarrollo a nivel personal. Las mujeres necesitan tener acceso a la educación, formación, crédito, mercados, ayuda técnica y protección del empleo. Necesitan un acceso equitativo y seguro a la tierra y otros activos. Y requieren también "capital social", incluyendo la capacidad de participar de forma igualitaria con los hombres en las organizaciones campesinas. <br /><br />Con estas ventajas (que los hombres disfrutan desde hace tiempo), las mujeres pueden incrementar su contribución al desarrollo nacional y la reducción de la pobreza. El 70 por ciento de los 1 400 millones de personas en situación de extrema pobreza que hay en el mundo en desarrollo, viven en zonas rurales. De este modo, aumentar la participación de las mujeres rurales en la economía es crucial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. <br /><br />Entre las diversas conclusiones del informe, destacan: <br /> <br /><ul><li>La enorme contribución económica del trabajo no remunerado debe ser reconocida, y hay que tomar medidas para reducir y redistribuir la carga del trabajo doméstico. </li><li>Los programas de trabajo en obras públicas pueden apoyar la igualdad de género en el empleo rural, en especial si los beneficiarios participan realmente en su diseño.  </li><li>Promover la educación femenina de calidad en las áreas rurales y reducir las diferencias de género en la enseñanza primaria y secundaria mejorará el acceso de la mujer a empleos dignos. </li><li>Las exportaciones tradicionales no agrícolas pueden generar empleo de calidad para mujeres y hombres, pero las mujeres en particular son vulnerables a un cumplimiento poco estricto de las normas de trabajo.</li><li>Un paquete de medidas de políticas complementarias sería necesario para hacer frente a las numerosas diferencias de género en el empleo rural. Las medidas deberían incluir las reformas legales para promover la igualdad de género, las redes de protección social, la ayuda a las organizaciones que apoyan a los campesinos, mujeres y jóvenes, los programas de atención infantil, educación y un mejor acceso a la información y los mercados laborales.</li></ul><p>La piedra angular del análisis del informe es el <a href="http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/decent-work-agenda/lang--es/index.htm">Programa de trabajo decente de Naciones Unidas</a>, centrado en mejores empleos, protección social, la aplicación universal de los estándares laborales y la promoción de instituciones rurales equitativas.</p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/49864/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/49864/icode/</guid>
	<pubDate>Thu, 20 Jan 2011 23:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Acertar en el enfoque de género en la agricultura</title>
	
	<description> La FAO ha lanzado una nueva herramienta con el objetivo de enfocar correctamente los esfuerzos contra el hambre y de desarrollo ayudando a los países a recopilar información más precisa sobre las diferencias entre hombres y mujeres en la agricultura. La base de datos ofrece una orientación sobre cómo recopilar estadísticas de género o datos desagregados por sexo, en la agricultura.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>15 de abril de 2010, Roma </strong>- La FAO ha lanzado una nueva herramienta con el objetivo de enfocar correctamente los esfuerzos contra el hambre y de desarrollo ayudando a los países a recopilar información más precisa sobre las diferencias entre hombres y mujeres en la agricultura.<br /><p><br />La base de datos <em>Agro-Género</em> <em>(Agri-Gender</em>, en inglés, ndr), desarrollada en respuesta a una petición de la Comisión de Estadísticas Agrícolas para África (AFCAS, por sus siglas en inglés), ofrece una orientación paso a paso y con ejemplos sobre cómo recopilar estadísticas de género o datos desagregados por sexo, en la agricultura. Está diseñada para un amplio rango de usuarios que influyen en la planificación del desarrollo, desde estadísticos e investigadores agrícolas hasta planificadores de políticas y defensores de la igualdad de género. <br /><br />"La recopilación de estadísticas sobre las diferencias entre hombres y mujeres en la naturaleza de su trabajo agrícola -y sobre otros asuntos como su acceso a recursos y exposición a la inseguridad alimentaria- es esencial para mejorar la planificación y sostenibilidad de las políticas y programas de desarrollo", afirmó Diana Tempelman, Oficial superior de Género y Desarrollo en la FAO. <br /><br />"Con más información específica, los responsables de las políticas pueden proporcionar mayor apoyo a quienes carecen de acceso y control sobre los recursos agrícolas y ayudar a las mujeres a conseguir una mayor igualdad y seguridad alimentaria", señaló Tempelman. "Pero los usuarios y productores de las estadísticas agrícolas -añadió- se han percatado de que a menudo la información recogida no refleja los cometidos y responsabilidades reales de la mujer en la producción agrícola".<br /><br />Tal y como se describe en el conjunto de herramientas de la FAO, la metodología para la recopilación de esta información fue desarrollada tras más de dos décadas de investigación y trabajo directo en las encuestas censales en numerosos países de África. <br /><br />"A menudo, cuando la gente busca datos relativos a las cuestiones de género, lo hace en relación a aspectos sociales, educativos, sanitarios y legales. Muy pocas veces piensan en la recolección de estadísticas agrícolas como una herramienta para recoger datos relativos al género. La base de datos Agro-Género les ayudará en este sentido", afirma Tempelman.<br /><br />La primera edición de estas herramientas incluye ejemplos de preguntas y formatos de tablas relacionados con las cuestiones de género y utilizados en censos agrícolas de quince países africanos entre 1993 y 2006. <br /><br />La base de datos abarca aspectos como la población y familias agrícolas, el acceso a los recursos, la producción y productividad, el empleo del tiempo y la mano de obra, el destino de los productos agrícolas, los ingresos y gastos, la afiliación a organizaciones de agricultores y los indicadores de seguridad alimentaria y pobreza. <br /><br /><strong>Plantear las preguntas adecuadas<br /><br /></strong>A menudo no se tiene informa plenamente de la contribución de las mujeres a la producción agrícola, debido a que la mayoría de estos datos se obtienen de los registros de la propiedad de tierras, oficialmente encabezados por hombres. Uno de los cambios clave en la recogida de datos -recomendado por la base de datos Agro-Género- es la utilización no sólo de la información recopilada en cada propiedad o familia, sino también de la proporcionada por los hombres y mujeres dentro de cada familia. La mayoría de las mujeres que participan en la agricultura -en torno a un 80 por ciento- trabajan en hogares encabezados por hombres. <br /><br />Los datos recogidos en Tanzania pusieron de manifiesto las diferencias en el uso de recursos financieros para la compra de suministros agrícolas en hogares encabezados por hombres y mujeres.<br /><br />"Los hogares encabezados por mujeres utilizan cualquier pequeña cantidad de crédito disponible para mano de obra o las semillas, lo que únicamente permite mantener el nivel de productividad existente. En cambio, los hombres son más propensos a comprar abono o agroquímicos, insumos que mejoran la productividad".<br /><br />Este tipo de información podría permitir a los planificadores adaptar sus esfuerzos para apoyar a quienes carecen de acceso a los recursos productivos adecuados.</p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/41238/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/41238/icode/</guid>
	<pubDate>Thu, 15 Apr 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>Una nueva base de datos de la FAO estudia las diferencias de género en el derecho a la tierra</title>
	
	<description> Una nueva base de datos puesta en marcha por la FAO pone de relieve uno de los principales escollos al desarrollo rural: las desigualdades generalizadas entre hombres y mujeres en relación al acceso a la tierra. La Base de datos ofrece información actualizada sobre la forma en que hombres y mujeres de 78 países difieren en sus derechos legales y el acceso a la tierra.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>17 de febrero de 2010, Roma </strong>- Una nueva base de datos puesta en marcha por la FAO pone de relieve uno de los principales escollos al desarrollo rural: las desigualdades generalizadas entre hombres y mujeres en relación al acceso a la tierra. <br /><br />La <a href="http://www.fao.org/gender/landrights/es/home/">Base de datos sobre género y derecho a la tierra</a>, producida tras haber consultado a autoridades nacionales en estadística, universidades, organizaciones de la sociedad civil y otras fuentes en todo el mundo, ofrece información actualizada sobre la forma en que hombres y mujeres de 78 países difieren en sus derechos legales y el acceso a la tierra. <br /><br />En la mayor parte del mundo las mujeres se encuentran muy por detrás de los hombres en lo que respecta a la propiedad de tierras agrícolas y el acceso a los ingresos que generan, a pesar de que las mujeres producen grandes cantidades de cultivos alimentarios y desempeñan un papel crucial para mantener y atender a sus familias. <br /><br />"La disparidad en el acceso a la tierra es una de las principales causas de desigualdad económica y social entre hombres y mujeres en las áreas rurales. Hace peligrar la seguridad alimentaria a nivel familiar y comunitario e impacta en la seguridad alimentaria y el desarrollo a nivel nacional. Se trata de una información de vital importancia para los responsables políticos. Pero hasta ahora, obtener información sobre este fenómeno en un lugar determinado era difícil", aseguró Marcela Villareal, Directora de la División de Género, Equidad y Empleo Rural en la FAO, en coincidencia con el lanzamiento en Internet de la nueva base de datos. <br /><br />Esta nueva herramienta informativa, disponible para cualquier persona con acceso a Internet, proporciona a los encargados de formular las políticas y otros usuarios un panorama más claro de los principales factores sociales, económicos, políticos y culturales que afectan al acceso a la tierra y el que las mujeres puedan ejercer sus derechos sobre ella. <br /><br />La base de datos abarca tanto las leyes nacionales y costumbres que rigen el uso de la tierra, los derechos de propiedad y herencia, los tratados y convenios internacionales, la tenencia de la tierra y las instituciones relacionadas, las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la cuestión de la tierra y otras estadísticas relacionadas. <br /><br />Al buscar los perfiles de los países, los usuarios pueden descubrir respuestas a cuestiones específicas como el número total de propietarios agrícolas, la cifra total de mujeres que poseen tierras y de las familias rurales encabezadas por mujeres. Pueden también establecer comparaciones sobre un tema determinado entre dos o más países.  <br /><br />"Los responsables de las decisiones a todos los niveles tienen ahora, por un lado, una fuente completa de información sobre las cuestiones más relevantes que afectan a la igualdad de los derechos a la tierra en sus países y por otro lado, la posibilidad de hacer comparaciones entre tendencias y situaciones en sus propios países y en otros", aseguró Zoraida Garcia, experta de Investigación en género y desarrollo de la FAO. <br /><br />"Pueden utilizar esta información -añadió- para poder diseñar sus propias estrategias y decisiones, pero también para tener una idea más clara del posible impacto que éstas tendrán en la potenciación real de las mujeres a nivel económico y en el bienestar de las comunidades rurales". <br /><br />"La FAO tiene muchas peticiones de forma regular de los Estados miembros y otros actores de la comunidad internacional que querían entender la forma en que las disparidades de género afectaban y eran influidas por la situación de la tenencia de la tierra. Por este motivo desarrollamos esta herramienta, para ayudar a ofrecer una visión completa de la cuestión", explicó García. <br /><br />Se trata de una señal positiva de que los países han reconocido la cuestión del género y el derecho a la tierra como "cuestión central" en sus agendas de desarrollo, según García. <br /><br />Entre las normas basadas en la costumbre, las cuestiones religiosas y las prácticas sociales que influyen sobre las diferencias en el derecho a la tierra por cuestión de género figuran: <ul><li>Autoridades e instituciones tradicionales </li><li>Herencias y practicas sucesorias de facto</li><li>Discrepancias/lagunas entre derecho positivo y consuetudinario.</li></ul><p><strong><br />Teoría frente a práctica <br /><br /></strong>Una de las patrones básicos que aparecen en la base de datos, según García, es la gran distancia entre los derechos formales y la práctica. En muchos casos, las constituciones nacionales admiten que hombres y mujeres poseen el mismo derecho a la tierra, pero la realidad cotidiana es muy diferente. A menudo, estos derechos están amenazados por leyes que entran en conflicto o antiguas prácticas tradicionales e institucionales que asignan los títulos de propiedad y las herencias a los varones o a su parte de la familia. <br /><br />A medida que crezca, la Base de datos sobre género y derecho a la tierra incorporará las sugerencias de los usuarios y las reacciones sobre cómo se ha utilizado una información específica en los diálogos nacionales sobre el uso de la tierra, las cuestiones de género y el desarrollo agrícola y rural. </p>]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/40083/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/40083/icode/</guid>
	<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 23:00:00 GMT</pubDate>
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	<title>La mujer en la agricultura: productoras clave de alimentos</title>
	
	<description> 15 de octubre de 2008 – A pesar de que las mujeres representan más de la mitad de la mano de obra agrícola, con frecuencia sufren de discriminación, pobreza y hambre. Una nueva publicación presentada hoy investiga la situación de las mujeres en el mercado laboral rural y cómo superar algunos de los principales desafíos a los que se enfrentan.</description>
	<trustdotorg:body contenttype="application/xhtml+xml"><![CDATA[<strong>15 de octubre de 2008, Roma</strong> – A pesar de que las mujeres representan más de la mitad de la mano de obra agrícola, con frecuencia sufren de discriminación, pobreza y hambre. Una nueva publicación presentada hoy investiga la situación de las mujeres en el mercado laboral rural y cómo superar algunos de los principales desafíos a los que se enfrentan.<br /> <br /> Presentado el 15 de octubre con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural, el <em>Manual de Consulta sobre Cuestiones de Género en la Agricultura</em> estudia las complejas cuestiones a las que se enfrentan más del 36 por ciento de las mujeres trabajadoras del mundo, dedicadas a la agricultura.<br /> <br /> Basado en el trabajo realizado por especialistas de género del Banco Mundial, la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y expertos internacionales, el Manual de Consulta aspira a ser un libro de referencia y utilidad para todos aquéllos que trabajan en el desarrollo agrícola.<br /> <br /> Una de las conclusiones del libro señala que la implicación de las mujeres en el diseño y ensayos de campo de nuevas variedades de cultivos, maquinaria y herramientas en Filipinas, Honduras, Nepal, Rwanda, Sudáfrica y Zambia, acelera la adopción de innovaciones y aumenta la productividad y los ingresos.<br /> <br /> <strong>Las mujeres tienen menos acceso a los recursos</strong><br /> <br /> “En comparación con los hombres, las mujeres tienen mucho menor acceso a recursos productivos esenciales como la tierra, el riego, la tecnología y los servicios de extensión agrícola, menos educación y formación, y menores recursos financieros como crédito”, apunta Marcella Villareal, Directora de la División de Género, Equidad y Empleo Rural de la FAO.<br /> <br /> En Ghana, se estima que si los hombres y las mujeres tuvieran los mismos derechos a la tierra y si las mujeres dispusieran del mismo acceso a los fertilizantes, se duplicarían los beneficios por hectárea.<br /> <br /> Si en Burkina Faso, Kenya y Tanzania, por ejemplo, se proporcionara a las mujeres empresarias la misma educación e insumos que a los hombres, los ingresos de sus negocios podrían aumentar hasta en un 20 por ciento. En estos mismos países, si se repartiera la tierra, la mano de obra y el capital equitativamente entre hombres y mujeres, la producción podría aumentar entre un 10 y un 20 por ciento.<br /> <br /> Un reciente estudio de la FAO descubrió que “en las tierras altas de Etiopía formar parte de un hogar encabezado por una mujer implica tener un 35 por ciento de posibilidades de ser indigente, frente a sólo un 8 por ciento de posibilidades cuando se pertenece a un hogar encabezado por un hombre”. <br /> <br /> El Manual tiene como objetivo estimular la imaginación de los monitores y proporcionarles las herramientas necesarias para aplicar las lecciones aprendidas, experiencias e innovaciones para el diseño e inversión en proyectos agrícolas que aborden las necesidades, capacidades y aspiraciones de hombres y mujeres así como de sus comunidades en un medio ambiente rural difícil, según afirmó Yianna Lambrou, jefe de equipo del proyecto de la FAO.<br /> <br /> Recopilado en más de dos años e involucrando a 100 colaboradores y editores, el Manual de Consulta reúne buenas prácticas de todas las regiones y actividades innovadoras que han integrado con éxito las cuestiones de género en proyectos y programas. Resume la experiencia adquirida y las herramientas necesarias para que los voluntarios ayuden a los hombres y mujeres rurales.<br /> <br /> También proporciona una interpretación actualizada de las cuestiones de género en temas de importancia transversal para la agricultura y el desarrollo rural como los mercados agrícolas, el cambio climático y la bioenergía, la financiación rural, la política y administración de tierras, la gestión de recursos naturales, la pesca y la acuicultura, la ganadería y la silvicultura.<hr /><strong>Contacto:</strong><br /> Alison Small<br /> Oficina de prensa, FAO<br /> <a href="mailto:alison.small@fao.org">alison.small@fao.org</a><br /> (+39) 06 570 56292<br /> (+39) 348 870 5221 (móvil)]]></trustdotorg:body>
	<author>FAO-Newsroom@fao.org (FAO-Newsroom)</author>
	<link>http://www.fao.org/news/story/es/item/8199/icode/</link><guid isPermaLink="true">http://www.fao.org/news/story/es/item/8199/icode/</guid>
	<pubDate>Tue, 14 Oct 2008 22:00:00 GMT</pubDate>
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