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Los agricultores se esfuerzan por adoptar métodos inteligentes con el clima

Análisis de los primeros resultados de un proyecto de la FAO y la CE en Malawi, Viet Nam y Zambia

14 de agosto de 2013, Roma – Los resultados preliminares de un proyecto destinado a ayudar a Malawi, Viet Nam y Zambia en la transición hacia un enfoque "climáticamente inteligente" de la agricultura indican que algunos campesinos se esfuerzan por adoptar métodos adecuados, mientras que otros están hallando formas de resolver los problemas del cambio climático, como las lluvias tardías.

"Con el fin de ampliar las opciones disponibles para los agricultores y ayudarles a que hagan la transición necesaria, creemos que puede ser necesario un aumento de la inversión, tanto de la financiación agrícola tradicional, como de nuevas formas de financiación frente al cambio climático, como el Fondo Verde para el Clima", señaló Leslie Lipper, al frente del Programa de economía e innovaciones políticas para una agricultura climáticamente inteligente (EPIC, por sus siglas en inglés), que alberga el proyecto.

Lanzado en enero de 2012, el proyecto de 5,3 millones de euros de la FAO y la Comisión Europea (CE), de tres años de duración, promueve un enfoque de agricultura climáticamente inteligente en cada país, con actividades de apoyo que van desde la investigación al apoyo a las políticas y propuestas de inversión.

La agricultura climáticamente inteligente explicada

La agricultura y las comunidades que dependen de ella para su subsistencia y seguridad alimentaria, son muy vulnerables a los impactos del cambio climático. Al mismo tiempo, la agricultura, como importante productor de gases de efecto invernadero, contribuye al calentamiento global.

"La agricultura climáticamente inteligente" es un enfoque que busca posicionar al sector agrícola como solución a estos grandes retos, priorizando la seguridad alimentaria y la adaptación necesaria para lograrla, mientras se obtienen beneficios colaterales potenciales para la mitigación del cambio climático.

Se trata de realizar cambios en los sistemas agrícolas que permitan alcanzar estos múltiples objetivos, así como en las instituciones y políticas que los apoyan.

Experiencia en proyectos de África

Una de las principales actividades del proyecto es identificar las prácticas agrícolas "climáticamente inteligente" para condiciones específicas.

Por ejemplo, el proyecto ha estudiado la agricultura de conservación (AC), que implica la labranza reducida, cobertura permanente del suelo y rotación de cultivos. La práctica ha sido promovida por los gobiernos de Malawi y Zambia.

La agricultura de conservación puede --al menos potencialmente-, incrementar la productividad a través de mejores suelos, y ayudar a los agricultores a adaptarse al cambio climático mediante una mejor retención del agua. También promueve el secuestro de carbono para mitigar el cambio climático al almacenarlo en el suelo.

El análisis del proyecto indica que muchos agricultores de los dos países tienen dificultades para adoptar el conjunto completo de la AC, ya que -por ejemplo-, necesitan los residuos de los cultivos para alimentar al ganado, en lugar de la cobertura del suelo. A veces, el problema es que los campesinos son demasiado pobres para esperar varias temporadas para ver los beneficios.

Pero el proyecto también considera que el cambio climático ya está modificando las prácticas agrícolas que funcionan mejor para los agricultores, lo que podría aumentar el atractivo de la AC.

En Zambia, el análisis de los datos climáticos indica la aparición cada vez más tardía de las precipitaciones en algunas zonas. Dado que los cultivos sólo se plantan tras las primeras lluvias, las lluvias tardías significa la siembra tardía, lo que puede reducir considerablemente la temporada de crecimiento.

La investigación del proyecto muestra que los agricultores en estas áreas de precipitaciones variables e inicio tardío de las lluvias son los más propensos a mantener prácticas de AC, que tiene la ventaja de preparar el terreno antes de que lleguen las lluvias.

Experiencia en Viet Nam

En el lugar del proyecto en la zona norte de Viet Nam, el maíz se siembra en terrenos en ladera hasta la parte alta de las montañas, las únicas cubiertas de bosques. Una vez que se cosecha el maíz, llegan las lluvias, arrastrando el suelo. La erosión da lugar a deslizamientos de tierra, con víctimas mortales.

Los investigadores que estudian los datos climáticos vietnamitas han deducido que la variabilidad del clima es cada vez mayor, lo que agravará el problema de la erosión.

En respuesta, el proyecto busca prácticas más sostenibles de gestión de la tierra, pero también el uso de cultivos perennes como el café y el té, que, a diferencia del maíz, puede permanecer en el terreno durante 30-40 años. Sin embargo, la producción de café y té requiere varios años para generar rendimientos elevados, lo que supone un reto para los agricultores que actualmente cultivan maíz, que goza de gran demanda y se vende a un precio muy alto.

Otras actividades del proyecto

El proyecto trabaja para identificar áreas de posible conflicto entre el cambio climático y las políticas agrícolas, y para apoyar el diálogo político de alto nivel para resolverlo. También reúne una amplia gama de partes interesadas para discutir lo que el cambio climático puede significar para el futuro, así como las opciones para hacerle frente.
 
A nivel internacional, el proyecto apoya la participación de personal del ministerio de Agricultura en las reuniones con los equipos de negociación del Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Tomar las medidas necesarias frente al cambio climático requiere invertir, y por eso una función clave del proyecto es elaborar propuestas de inversión que vinculen la agricultura y la financiación para hacer frente al cambio climático.

Intercambio de ideas

A pesar de que los tres países del proyecto tienen diferentes características físicas, económicas, sociales y culturales, han surgido oportunidades para que los países aprendan unos de otros. Por ejemplo, Viet Nam se está centrando en la construcción de cadenas de valor climáticamente inteligentes de cultivos básicos, lo que puede servir de ejemplo para Malawi y Zambia. La forma en que actúan los países africanos para vincular el cambio climático y las cuestiones agrícolas a nivel de políticas puede servir a su vez de modelo a Viet Nam.

El proyecto también concluyó que debido a las grandes diferencias existentes entre los países en la forma en que su clima está cambiando, y las diferentes capacidades de sus agricultores, instituciones y economías, no existe una solución modelo única de agricultura climáticamente inteligente para todos los países, aunque el enfoque para encontrarla es de aplicación universal.