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Con la ayuda de Italia, los pequeños campesinos organizados se convierten en empresarios

La FAO subraya el éxito del programa para la comercialización de la agricultura, financiado por Italia, al iniciarse la Semana Mundial de la Alimentación

Foto: ©FAO/Alessandra Benedetti
Maria Helena Semedo, Directora General Adjunta de la FAO para Recursos Naturales, ha ensalzado la iniciativa de Italia en apoyo de la comercialización de la producción de los pequeños campesinos

14 de octubre de 2013, Roma – En un evento paralelo en el inicio de la Semana Mundial de la Alimentación, la FAO ha presentado los exitosos proyectos financiados por Italia en África oriental, África occidental, Centroamérica y el Caribe, que están transformando a los pequeños campesinos y las explotaciones familiares en pequeñas empresas.

El programa Seguridad Alimentaria a través de la Comercialización de la Agricultura (FCSA, por sus siglas en inglés) se lleva a cabo en 34 países desde 2006, bajo la dirección técnica de la División de Infraestructura Rural y Agroindustrias de la FAO. Hasta la fecha, los países se han beneficiado de un apoyo de casi 50 millones de dólares EEUU, centrado principalmente en la orientación sobre políticas, desarrollo de capacidades y transferencia de tecnología moderna y mejores prácticas.

Maria Helena Semedo, Directora General Adjunta de la FAO para Recursos Naturales, al inaugurar el evento en nombre del Director General de la FAO, José Graziano da Silva, aseguró que “el programa Seguridad Alimentaria a través de la Comercialización de la Agricultura es de gran importancia para la FAO. Sus logros contribuyen a la nueva visión estratégica de la Organización de eliminar el hambre y alcanzar el desarrollo sostenible. El enfoque del programa, orientado a permitir sistemas agrícolas y alimentarios más inclusivos y eficientes a nivel local, nacional e internacional, se alinea con el nuevo marco estratégico de la FAO al apoyar a los países miembros en la lucha contra la el hambre”.

Según Semedo, vivimos en un mundo donde 842 millones de personas siguen pasando hambre, pero que produce alimentos suficientes para todos, por lo que el problema no está en la falta de suministro de alimentos.

El problema del hambre y sus soluciones tienen poco que ver hoy en día con los del pasado. La globalización ha dado lugar a cadenas de suministro y mercados más integrados, que a veces requieren fuertes inversiones en tecnología, de la que los pequeños agricultores y las explotaciones familiares están cada vez más excluidos.

“Incrementar la participación de los agricultores familiares y los pequeños productores en los sistemas agrícolas y alimentarios es fundamental para alcanzar el objetivo de la FAO de un mundo sin hambre”, dijo Semedo.

Giampaolo Cantini, director general de la Cooperación para el Desarrollo del Ministerio de Relaciones Exteriores italiano, señaló por su parte que “las cifras sobre el hambre en el mundo [...] nos ofrecen una imagen aterradora. No podemos cerrar los ojos. Y por lo tanto no podemos dejar de repensar y reinventar el enfoque global de la seguridad alimentaria, teniendo en cuenta toda la complejidad de los sistemas alimentarios”.

Este enfoque permite aumentar los ingresos de las familias, apoya el uso sostenible de los recursos naturales, crea empleo rural digno, reduce el desperdicio de alimentos y por lo tanto aumenta la seguridad alimentaria y nutricional. En un contexto económico mundial difícil, señaló Semedo, la FAO insta a todos sus socios a concentrar recursos y esfuerzos en las iniciativas exitosas que promuevan la inclusión de los pequeños productores en las cadenas agroalimentarias. Dado que más del 70 por ciento de las personas que padecen inseguridad alimentaria viven en zonas rurales de los países en desarrollo, apoyar a los pequeños campesinos es todavía más crucial.

Bright Rwamirama, Ministro de Agricultura de Uganda, explicó que la clave para el éxito de FSCA es que integra estrechamente en sí mismo los propios objetivos de políticas y estrategias del país para el desarrollo. Los ámbitos de actuación y los objetivos reflejan las políticas nacionales. Rwamirama subrayó que el programa resultó en un aumento del 30-35 por ciento en las transacciones de las organizaciones de agricultores y un aumento del 30 por ciento de los ingresos familiares.

Winston Magloire, del Ministerio de Agricultura de la isla caribeña de Dominica, destacó el desarrollo de cadenas de valor de la piña en su país como un éxito clave dentro del FSCA. Como en otros países, la formación de los agricultores en técnicas y tecnologías modernas, apoyando su organización en grupos y cooperativas de agricultores, y facilitando su interacción con las organizaciones de procesadores y consumidores ha permitido a los productores de piña de la zona competir con marcas globales en la región del Caribe.

Jorge Alberto Salinas Rodríguez, Director de la Oficina de Planificación y Políticas Públicas en el Ministerio de Agricultura de El Salvador, informó de resultados similares del programa en su país. La capacitación, creación de capacidades y el fortalecimiento de los grupos de agricultores y sus vínculos con los comerciantes y la industria resultó en un aumento de beneficio del 50 por ciento para los productores de jocote, una fruta autóctona y las flores de loroco comestibles, mientras que los productores de plátanos registraron un aumento del beneficio del 80 por ciento. Además, dijo Salinas, los vínculos entre los productores primarios y los comerciantes han permitido la apertura de nuevos nichos de mercado: jaleas y mermeladas, bebidas y harina de plátano son solo algunos ejemplos que los agricultores pueden ahora aprovechar en una nueva oportunidad de negocio que estaba sin explotar.