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Brotes verdes en la agricultura de Haití

Un proyecto de semillas de 10,2 millones de dólares de la FAO y el FIDA ofrece resultados

Foto: ©FAO/Thony Belizaire
La FAO distribuye esquejes de batata en Gonaives, en el norte de Haití, una región arrasada el pasado año por los huracanes
20 de agosto de 2009, Roma - Un proyecto de 10,2 millones de dólares para distribuir y multiplicar semillas de calidad en Haití ha incrementado de forma significativa la producción alimentaria en el país caribeño, ofreciendo a la población acceso a alimentos más baratos e impulsando los ingresos de los campesinos.

El programa, solicitado por el Gobierno de Haití y cuyo objetivo es combatir los altos precios internacionales de los alimentos, está financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y es ejecutado por la FAO.

La situación en Haití se complicó aún más debido a una serie de calamitosas tormentas tropicales que golpearon el país caribeño hace ahora un año y en las que los campesinos perdieron sus semillas y cosechas. Inmersos en la temporada de huracanes de este año, el proyecto ha servido también para impulsar las reservas de semillas en Haití, de forma que el país tenga más semillas de calidad a mano para distribuir si los campesinos vuelven a perder sus reservas.

5 millones de dólares en frijoles en una temporad

Cerca de 250 000 pequeños agricultores y campesinos y sin tierra tienen ya o recibirán semillas de calidad adaptadas a través del programa, que aunque solo se ha completado a medias, ya se ha amortizado varias veces.

La FAO calcula que las semillas adquiridas y distribuidas entre los campesinos pobres y vulnerables para la campaña de siembra de invierno de 2008 de una variedad de fríjol negro de Guatemala -de maduración rápida y resistente a las plagas- han producido ya 5 millones de dólares EE.UU. en cosechas.

"Estamos muy animados por los resultados que estamos viendo con este programa, que unidos a la climatología favorable ha sido un factor importante para incrementar la cantidad de alimentos disponibles para los pobres en Haití", señaló el representante de la FAO en el país caribeño, Ari Toubo Ibrahim.

Los huracanes se llevan las semillas

Haití es uno de los países del mundo más afectados por el alza de precios alimentarios, que desencadenaron revueltas en la capital, Puerto Príncipe, en abril de 2008. El paso de cuatro huracanes sucesivos de devastadores efectos en agosto y septiembre de ese mismo año hizo que las reservas de semillas de los campesinos pobres resultaran destruidas, o que la gente se las comiera debido a que estaban hambrientos. En todo caso, a menudo los campesinos pobres no tienen acceso a semillas de calidad y no les queda más opción que plantar cereal, con la esperanza de que una parte crezca.

El Ministerio de Agricultura de Haití identificó la carencia de semillas de calidad adecuadas como uno de los principales obstáculos  para incrementar la producción alimentaria local y reducir la dependencia de las importaciones, siempre sensibles a la fluctuación de los precios.

Las variedades nuevas de semillas, mejor adaptadas, se necesitan también para superar el desafío de los sistemas agroecológicos cambiantes a causa del cambio climático y la deforestación. El gobierno haitiano y el FIDA eligieron a la FAO como socio debido a que la organización de la ONU tiene más de diez años de experiencia en la multiplicación de semillas en Haití y desarrolla un amplio programa de emergencia desde 2004.

Aperos y formación

Además de los frijoles, el proyecto incluye la multiplicación de maíz y sorgo, así como la propagación de plantas de mandioca, batata y banana. También se distribuirán 500 toneladas de semillas de arroz de buena calidad producidas a nivel local.

Los campesinos reciben igualmente aperos básicos y consejos y formación mediante material impreso y programas de radio sobre las mejores técnicas de cultivo. El proyecto cubre inicialmente tres temporadas de siembra en Haití: invierno de 2008 y primavera y verano de 2009. 

El Gobierno haitiano quiere ahora ampliar el proyecto a la próxima temporada de siembra de invierno para aprovechar los excelentes resultados del programa y seguir dando su apoyo tras el alza de los precios. Los campesinos no pueden restablecer sus medios de subsistencia en unos pocos meses, si no que necesitan una ayuda sostenida durante al menos un año.

La agricultura es prioritaria

Más de la mitad de la población de Haití -entre cinco y seis millones de personas- viven en zonas rurales y el 85 por ciento de la población rural practica algún tipo de agricultura, que supone el 26 por ciento de la producción económica del país y convierte a este sector en la principal fuente de empleo.

Según datos del Gobierno haitiano, la producción agrícola aumentó el 25 por ciento durante la temporada de siembra de primavera en 2008, comparada con 2009. La cifra de personas en situación de inseguridad alimentaria descendió desde 2,4 millones en abril de 2008 (justo antes de que los precios alimentarios alcanzaran su máximo del pasado año) a 1,9 millones en junio de 2009.

Los expertos de la FAO indican que las iniciativas de las ONGs, el Gobierno y la ONU para rehabilitar los sistemas de irrigación y las carreteras tras las inundaciones y tormentas del pasado año, han ayudado también al incremento de la producción agrícola.

"Reavivar la agricultura en Haití es una prioridad en la lucha contra el hambre y para el desarrollo de las áreas rurales, en donde la tasa de pobreza es tres veces superior a las áreas urbanas", señaló Ibrahim.

"La producción alimentaria es un requisito previo para cualquier otra actividad económica, incluso el turismo, ya que traer turistas e importar alimentos para ellos cuando más de dos millones de haitianos sufren de inseguridad alimentaria, es la receta para generar resentimiento", aseguró.

Árboles frutales frente a los huracanes

Cuando la producción alimentaria incluye árboles frutales como mangos, aguacates y bananas y café, que retienen el suelo y el agua, la agricultura puede apoyar el proceso de reforestación, ya que la gente pobre es menos propensa a cortarlos para obtener leña.

A pesar de haber esquilmado de forma masiva sus recursos naturales y la degradación del suelo debido a la mala gestión y la extrema pobreza, durante las dos últimas décadas Haití ha sido un importante productor agrícola.

"Haití cuenta con excelentes ingenieros agrónomos y su campesinos han conservado la base de conocimientos para producir alimentos, por ello debemos seguir centrados en la agricultura", concluyó Ibrahim.