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Enfrentarse al hambre en Nicaragua

La UE y la FAO ayudan a las asociaciones de campesinos a aumentar sus rendimientos

Foto: ©FAO/Saul Palma
Explotar el potencial agrícola de Nicaragua

25 de octubre de 2010, Managua/Roma - En un esfuerzo por frenar el incremento de la pobreza rural en Nicaragua, la Unión Europea (UE) y la FAO se han unido al gobierno para apoyar a las organizaciones de pequeños campesinos a aumentar la productividad de sus cultivos básicos, como los fríjoles, el maíz y el arroz.

"Hay 52.5 millones de personas que sufren hambre en Latinoamérica y el Caribe", señaló Alan Bojanic, Representante Regional adjunto de la FAO para América Latina y el Caribe, identificando los elevados precios de los alimentos y la crisis económica mundial como los principales factores detrás del aumento de la inseguridad alimentaria en la región.

En los últimos años, Nicaragua ha logrado avances importantes en la lucha contra el hambre y la pobreza. No obstante, sigue siendo el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe después de Haití, y un país en dónde la pobreza es sobre todo un fenómeno rural: dos de cada tres personas en el campo viven con menos de un dólar EE.UU. diario.

Incrementar la productividad

"Es fundamental que este país pueda producir lo suficiente para alimentarse a si mismo" señala Ariel Bucardo, Ministro de Agricultura de Nicaragua. En busca de la "soberanía alimentaria", como la denomina, el Ministerio nicaragüense trabaja con la FAO y la Unión Europa a través del Mecanismo Alimentario, la respuesta de mil millones de euros de la UE al nivel inaceptable del hambre en el mundo.

Maria Dolores Monge, de la UE, indica por su parte que para hacer frente a los problemas estructurales de inseguridad alimentaria que sufre Nicaragua, hay que incrementar la productividad agrícola. "Lo importante -asegura- es no solamente sembrar, sino cuánto ha  aumentado la productividad".

En Nicaragua, añade Monge, en donde el 80 por ciento de los pequeños campesinos están organizados en cooperativas, la UE y la FAO trabajan con el gobierno para ayudar a las asociaciones de campesinos a incrementar sus rendimientos.

Perspectivas

Para conseguirlo, la FAO, con 3 millones de euros procedentes de los fondos del Mecanismo alimentario, ha puesto en marcha una operación de dos años para enfrentarse a los principales obstáculos para lograr mayores rendimientos agrícolas en Nicaragua, señala el coordinador del proyecto de la FAO, Leonard Fagot.

Las intervenciones incluyen la entrega de semillas de calidad e infraestructuras de almacenamiento, así como el suministro de apoyo técnico -por ejemplo en técnicas agrícolas-, y para la comercialización.

Fagot explica que durante la temporada de siembra, de mayo a junio, cerca de 7 000 manzanas (4 865 hectáreas) se plantaron con semillas mejoradas de fríjoles, maíz y arroz, suministradas por la FAO a más de 4 000 campesinos.

Ahora hay que esperar los resultados, pero Fagot es optimista: la cosecha de finales del año pasado tuvo incrementos de la productividad de hasta tres veces la media nacional en el área central de Jinotega, gracias a la ayuda de la FAO.

La sequía y las plagas han golpeado el departamento de Nueva Guinea, en el sudeste de Nicaragua, y los rendimientos fueron ligeramente por debajo de la media. A pesar de todo, Fagot espera la llegada de la próxima estación: "muchos campesinos vendrán y trabajarán de nuevo con nosotros".