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Un rayo de esperanza ante la plaga en Liberia

Un equipo de la FAO regresa de una misión al terreno

Photo: © I. Shamie, Sierra Leone MoA.
Imágenes de la Achaea catocaloides rena
4 de febrero de 2009, Roma – Los hallazgos realizados durante una visita de evaluación y verificación al terreno de un equipo internacional de científicos liderado por expertos de la FAO y del Gobierno de Liberia, sugieren que contener la amenaza potencial del brote actual y los futuros brotes de la plaga de orugas en Liberia puede ser más fácil de lo que se pensaba.

El equipo, que recorrió siete de las áreas afectadas en Liberia durante tres días la pasada semana, estableció que los insectos no eran orugas, tal y como se había informado, si no larvas de otra especie de polillas. Una diferencia importante es que estos insectos pupan (tejen sus capullos, ndr) en el suelo bajo las hojas caídas. Ello hace que sea relativamente más fácil eliminar los capullos y limitar nuevas infestaciones.

Las orugas, por otro lado, se entierran a 4-5 cm de profundidad en el suelo para pupar, por lo que son mucho más difíciles de eliminar. Al salir del capullo, una polilla de oruga adulta es capaz de volar a una distancia de 1 000 kilómetros y poner más de un millar de huevos tras aparearse.

La amenaza de una catástrofe

Esta capacidad había creado temor a una segunda plaga, potencialmente catastrófica, tras el primer brote, que ha afectado a cerca de 500 000 personas y obligó al Gobierno de Liberia a declarar el estado de emergencia la pasada semana. Pero los expertos que han visitado el terreno han explicado que la población destruye los capullos aplastándoles con el pie, o a base de recogerles y quemarles. Sin embargo, no es suficiente para prevenir su propagación a otras varias especies vegetales, incluyendo los cultivos agrícolas.

Se han recogido muestras de larvas, capullos y adultos para su identificación. También se han enviado por correo electrónico imágenes digitales a laboratorios especializados en el Reino Unido, el Commonwealth Agricultural Bureaux International (CABI) y el Centro de Biodiversidad/Control Biológico del Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA) en Benin. Este último identificó la plaga como Achaea catocaloides rena (f.) Berio (Noctuidae, Catocalinae).

El equipo de cuatro personas de la FAO -con expertos de Ghana y Sierra Leona, apoyados por dos entomólogos locales-, ha confirmado que las orugas han contaminado masas de agua y han dañado cultivos como café, cacao, plátano, bananas y flora silvestre. Las grandes concentraciones de polillas de adultos han contaminado igualmente el medio ambiente con sus escamas pulverulentas, que pueden provocar alergias.

Cultivos alimentarios básicos

Pero en general, los cultivos alimentarios básicos -como el maíz. arroz, sorgo y mijo-, escasos durante la actual temporada seca, no han sido afectados. El equipo indicó que las orugas han buscado otra fuente de alimentos tras haberse comido las hojas del árbol Dahoma, donde viven habitualmente.

Aunque el hecho de que los insectos realicen sus capullos en el suelo es in duda una buena noticia, los expertos indicaron igualmente que "no se han tomado medidas preventivas de preparación de emergencia frente a un segundo o tercer brote".

El Ministerio de Agricultura de Liberia lidera los debates con la FAO y otros socios sobre la forma de combatir la plaga, tras haber establecido la verdadera identidad de las orugas que la forman. Se trata también de una oportunidad para desarrollar un mejor sistema de respuesta frente a las plagas migrantes en la región, basado en un sistema de vigilancia, alerta temprana, biocontrol, creación de capacidad y planes de contingencia.