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Corea del Norte: la producción alimentaria afectada por la peor sequía desde 2001

Se prevé un fuerte aumento de la inseguridad alimentaria

Photo: ©FAO/Cristina Coslet
La producción agrícola de Corea del Norte para 2017 -incluyendo arroz, maíz, papas y soja, los principales alimentos básicos- ha resultado gravemente dañada por las prolongadas condiciones de sequía.
20 de julio de 2017, Roma - La producción agrícola de Corea del Norte para 2017 -incluyendo arroz, maíz, papas y soja, los principales alimentos básicos- ha resultado gravemente dañada por las prolongadas condiciones de sequía, que han puesto en peligro la seguridad alimentaria de gran parte de su población, según una última evaluación de la FAO realizada en colaboración con el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.
 
Las lluvias de abril a junio en las principales zonas productoras de la República Popular Democrática de Corea (denominación oficial del país) estuvieron muy por debajo del promedio a largo plazo, lo que afectó seriamente a las operaciones de siembra y dañó las cosechas de la temporada principal de 2017.
 
“Hasta ahora, las lluvias estacionales en las principales zonas cerealeras han sido inferiores a las de 2001, cuando la producción de cereales cayó al nivel mínimo de sólo dos millones de toneladas, con un grave deterioro de las condiciones de seguridad alimentaria de gran parte de la población”, advirtió Vincent Martin, Representante de la FAO en China y la RPD de Corea.
 
Escasez de alimentos durante la temporada de carestía
 
La sequía severa afectó también a las cosechas de la temporada temprana de 2016/17, que se recolectaron en junio e incluyen trigo, cebada y papas. Según las últimas estimaciones de la FAO, la producción de los cultivos de la temporada temprana de 2017 se ha reducido en más del 30 por ciento en relación al nivel del año anterior, pasando de 450 000 a 310 000 toneladas.
 
A pesar de que la cosecha de la temporada temprana representa sólo el 10 por ciento de la producción anual total de cereales, esta cosecha supone una fuente importante de alimentos durante la temporada de carestía, de mayo a septiembre.
 
Preocupación por las cosechas de la temporada principal de 2017
 
Aunque las lluvias en la primera quincena de julio supusieron un cierto alivio, fueron en general demasiado tardías para permitir la siembra y el desarrollo normales de los cultivos de la temporada principal de 2017, que se recolectarán entre octubre y noviembre.
 
Se prevé que la falta de lluvias tenga un grave impacto en las cosechas de la temporada principal en las principales zonas productoras de cereales, incluidas las provincias de Pyongan del Sur y del Norte, Hwanghae del Sur y del Norte y Nampo City, que representan normalmente cerca de dos tercios del total de la producción de cereales de la temporada principal.
 
Con las previsiones una reducida cosecha de la temporada principal de 2017, se espera que la situación de seguridad alimentaria se deteriore aún más durante la campaña comercial 2017/18, por lo que es probable que aumenten las necesidades de importación de cereales.
 
Intervenciones inmediatas
 
“Se necesitan intervenciones inmediatas para apoyar a los agricultores afectados y prevenir estrategias de supervivencia inapropiadas para los más vulnerables, como la reducción de la ingesta diaria de alimentos”, señaló Martin. “Resulta fundamental ahora–añadió- que los agricultores reciban asistencia agrícola apropiada y oportuna, incluyendo equipos y maquinaria para el riego”.
 
Según el informe presentado hoy, es también esencial iniciar de inmediato la rehabilitación y modernización de las zonas de regadío para reducir las pérdidas y aumentar la disponibilidad de agua.
 
Durante los próximos tres meses será necesario incrementar las importaciones de alimentos, -ya sean comerciales o a través de la ayuda alimentaria-, en coincidencia con el momento álgido de la temporada de carestía, asegurando así un suministro adecuado para los más vulnerables, entre los que se incluyen los niños y los ancianos.
 
Ayuda a largo plazo
 
La FAO ha recomendado igualmente promover cultivos y variedades tolerantes a la sequía, así como la diversificación de los medios de subsistencia para aumentar la resiliencia de los agricultores y los hogares ante los desastres naturales y el cambio climático.

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