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El hambre aumentará si no se invierte más en combatir sus causas profundas, advierten los responsables de los organismos alimentarios de las Naciones Unidas en su visita a Etiopía

Los responsables de la FAO, el FIDA y el PMA concluyen una visita de cuatro días para ver cómo responder a la sequía

Photo: ©FAO/IFAD/WFP Michael Tewelde
Los sucesivos impactos climáticos han resultado en sequías consecutivas, dejando apenas pastos para el ganado y a más de 8,5 millones de personas necesitadas de ayuda alimentaria.
5 de septiembre de 2017, Addis Abeba - Tras concluir una visita de cuatro días a Etiopía -incluyendo la región de Somali, muy afectada por la sequía- los responsables de los tres organismos de la ONU centrados en la alimentación han hecho un llamamiento conjunto para que se invierta más en actuaciones a largo plazo que fortalezcan la resiliencia de la población ante la sequía y los impactos climáticos.

El Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, el Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) Gilbert F. Houngbo y el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, realizaron esta petición tras visitar proyectos ganaderos que asisten a una cabaña cada vez más reducida para intentar frenar la mortandad de los animales, y reunirse con personas afectadas por la sequía que reciben raciones alimentarias.

"Esta sequía lleva durando mucho tiempo y hemos perdido gran parte de nuestro ganado", aseguraba Hajiji Abdi, un anciano de la comunidad. "Si no hubiéramos recibido ayuda alimentaria, -añadió- nos veríamos en dificultades, pero todavía no hay lo suficiente para todos".

Las sequías consecutivas han dejado al menos a 8,5 millones de personas en Etiopía necesitadas de ayuda alimentaria. En la región de Somali, las lluvias han escaseado por tercer año consecutivo. La muerte de muchos animales ha llevado a un colapso de los medios de vida pastoriles, contribuyendo a los crecientes niveles de hambre y al aumento alarmante de las tasas de malnutrición. Si bien la respuesta de emergencia liderada por el Gobierno ha comenzado a estabilizar la situación, aún se necesitan con urgencia recursos adicionales para evitar que se deteriore aún más.

"Es esencial invertir en preparación y proporcionar a los agricultores y comunidades rurales conocimientos y herramientas para mantenerse a sí mismos y sus medios de subsistencia. Hemos comprobado aquí que preservar los medios de vida significa salvar vidas, es la mejor defensa de la gente contra la sequía", señaló Graziano da Silva, que está al frente de la FAO, Organización que proporciona apoyo de emergencia para el sustento de ganaderos y agricultores afectados por la sequía. así como asistencia para reforzar la resiliencia a largo plazo de las comunidades.

"Una sequía no debería convertirse en una emergencia", señaló por su parte Houngbo, del FIDA, entidad que proporciona al gobierno préstamos, donaciones y conocimientos técnicos para proyectos de desarrollo rural. "Sabemos lo que funciona. En la región de Somali, donde existen inversiones en sistemas de riego, puntos de agua, instituciones financieras rurales, servicios de salud y veterinarios y otros proyectos de desarrollo a largo plazo, las comunidades pueden sostenerse mejor a sí mismas y a su ganado en medio de esta devastadora sequía. Esto es lo que tenemos que aprovechar."

"Hemos visto claramente que trabajando juntos, los tres organismos de la ONU pueden lograr mucho más que por separado", indicó a su vez Beasley, a cargo del PMA, que brinda ayuda clave a 3,3 millones de personas en la región de Somali, el epicentro de los tres años de sequía.

"Por supuesto que ya estamos colaborando -añadió Basley-, pero ahora vamos a utilizar estos modelos y replicarlos y ampliarlos en todo el mundo. Tenemos que salvar vidas a la vez que invertimos para apoyar un entorno sostenible y resiliente para que las comunidades de todo el planeta prosperen y tengan éxito".

El impacto de los proyectos de desarrollo a largo plazo emprendidos por los tres organismos se hacía evidente en la región de Tigray, donde los responsables de la FAO, el FIDA y el PMA visitaron zonas de regadío, viveros de frutales y centros de salud que están impulsando la productividad y los ingresos y mejorando la nutrición, para que la población rural pueda soportar mejor crisis externas como las sequías.

Las tres organizaciones de la ONU trabajan en estrecha colaboración con el Gobierno etíope para poner fin al hambre en el país. En reuniones con el Viceprimer ministro, Demeke Mekonen, y otros altos representantes gubernamentales, se examinó la necesidad de una mayor colaboración y de más inversiones para crear resiliencia.     

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