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Nuevo atlas sobre la migración rural en el África subsahariana

El desarrollo de las zonas rurales puede conformar el futuro de la migración


Un nuevo atlas para comprender mejor los patrones de migración en el África subsahariana.
2 de noviembre de 2017, Roma – Hoy se ha publicado un nuevo atlas para ofrecer una mejor comprensión de los complejos patrones de migración en el África subsahariana. 
 
El atlas África rural en movimiento. Dinámicas y causas de la migración al sur del Sahara subraya el importante papel que las áreas rurales seguirán desempeñando en conformar la migración en las próximas décadas.
 
“El crecimiento demográfico se traduce en un formidable aumento de la mano de obra. Se espera que unos 380 millones de personas se incorporen al mercado de trabajo para 2030. De ellos, se estima que unos 220  millones están en las áreas rurales. El desafío es generar empleos suficientes para absorber esta creciente fuerza laboral. Por eso la agricultura y el desarrollo rural deben ser parte integral de cualquier respuesta a los grandes movimientos migratorios para aprovechar el potencial de la migración para el desarrollo”, aseguró Kostas Stamoulis, Director General Adjunto de la FAO, al frente del Departamento de Desarrollo Económico y Social.
 
A través de una serie de mapas y estudios de caso exhaustivos, los 20 autores del atlas –que representan a diferentes instituciones de investigación, grupos de reflexión (think tanks) y organizaciones internacionales de África y de fuera del continente-, exploran la complejidad de las causas interconectadas que impulsan a los africanos a abandonar sus hogares. De este modo se arroja luz sobre las dinámicas y perspectivas de la migración regional, y se facilita la comprensión de la migración rural.
 
“El atlas resulta oportuno, ya que la necesidad de nuevas herramientas analíticas para mejorar nuestra comprensión de la migración de África es cada vez más acuciante. Frente al cambio climático y el crecimiento demográfico sin precedentes, el atlas no solo ofrece un panorama sugerente sobre la migración rural, sino que puede ayudar también a diseñar actuaciones más coordinadas y coherentes para abordar la migración“, añadió Stamoulis. 
 
El atlas es el resultado de la colaboración entre el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD), de Francia, y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con el apoyo técnico del Centro para el Estudio de la Innovación en la Gobernanza (GovInn), de Sudáfrica.
 
“Este atlas es una innovadora contribución que apoyará el debate sobre las políticas no solo entre gobiernos y la comunidad internacional, sino también entre partes interesadas locales y entre ellas mismas”, afirmó el Director General del CIRAD para Investigación y Estrategia, Jean-Luc Khalfaoui. 
 
África del Norte frente al África Subsahariana: flujos migratorios diferentes
 
El atlas señala que la gran mayoría de los africanos (75 por ciento) migran dentro de África, mientras que los norteafricanos de forma abrumadora (alrededor del 90 por ciento) migran a Europa. Por tanto puede decirse que África subsahariana “se mueve”, pero básicamente dentro de los límites del continente.
 
África occidental y oriental son las regiones más dinámicas, con alrededor de 5,7 y 3,6 millones de migrantes intrarregionales en 2015.

Excerpt from the Atlas

Uno de los 13 mapas del atlas  - África rural en movimiento

Las evidencias sugieren también que, en la mayoría de los países del África subsahariana, la migración interna es el patrón migratorio dominante. Por ejemplo, la mitad de los migrantes de Kenya y Senegal se mueven dentro de las fronteras nacionales, llegando en Nigeria y Uganda esa migración dentro del país hasta el 80 por ciento.

Este hecho respalda las estimaciones globales que indican que el número de personas que se desplazan dentro de sus países es seis veces mayor que el número de emigrantes.

África Subsahariana: contexto y características demográficas únicas

La población de África subsahariana creció en 645 millones de personas entre 1975 y 2015, y se prevé que alcance los 1 400 millones en los próximos cuarenta años (para 2055), una explosión demográfica única en la historia mundial.

Para mediados de este siglo, se estima que la población rural en África subsahariana aumente en un 63 por ciento. Es la única región del mundo donde la población rural continuará creciendo después de 2050.

Para un continente africano que es básicamente rural, este crecimiento demográfico significa un enorme aumento de la mano de obra (alrededor de 220 millones de jóvenes rurales llegarán a la edad laboral en los próximos 15 años), áreas rurales más densamente pobladas y una gran presión sobre el sector agrícola, haciendo más imperiosa que nunca la necesidad de diversificar la economía y crear empleo.

¿Quién está migrando?

Los migrantes rurales son en su mayoría jóvenes, y en su mayor parte proceden de familias campesinas.

Alrededor del 60 por ciento de los migrantes rurales tienen entre 15 y 34 años. Sobre todo son hombres; sin embargo, en algunos países como Mozambique, República Democrática del Congo o Burkina, las mujeres son mayoría entre las personas que migran.

En general, la población rural tiene posee un nivel de estudios más bajo que los residentes urbanos, y los migrantes rurales no son excepción. No obstante, los migrantes tienden a pasar más años en la escuela que los no migrantes.

Más urbana, pero también más rural

A diferencia de otras partes del mundo, África subsahariana se ha vuelto más urbana, pero sin haberse industrializado. Las ciudades se caracterizan por un sector informal urbano precario, a menudo con pobreza persistente y oportunidades limitadas de empleo formal. Más que en ninguna otra región, los africanos se trasladan no solo a las ciudades, sino también fuera de ellas y de una zona rural a otra.


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Un extenso mercado en la capital de Senegal. El África subsahariana se ha vuelto más urbano, pero no más industrializado. Con limitadas oportunidades de empleo formal, muchos africanos no solo se trasladan a las ciudades, también las abandonan ©FAO/Jane Hahn

Cambio climático y migración

África subsahariana es especialmente vulnerable al cambio climático, debido a su gran dependencia de la producción agrícola de secano -que representa el 96 por ciento de las tierras agrícolas-, y una capacidad económica e institucional limitada para adaptarse a los impactos del clima.

Hay estudios que indican que las regiones tropicales experimentarán pérdidas en las cosechas de trigo y maíz como consecuencia incluso de ligeros cambios en las temperaturas. Se estima que las pérdidas para los principales cereales serán de alrededor del 20 por ciento para 2050, si no se toman medidas para mitigar las consecuencias del cambio climático.

El atlas refleja los complejos vínculos existentes entre el cambio climático y la migración rural. Si bien es cierto que los problemas ambientales pueden influir en la migración, la decisión de migrar también está determinada por factores sociales, económicos y políticos.

Futuro de la migración: impredecible pero manejable

Si bien la complejidad de los factores interconectados que impulsan la migración hacen imposible predecir con exactitud las dinámicas migratorias en el futuro, el atlas llama la atención sobre variables cruciales, -como el tamaño de la población rural, la ubicación y ocurrencia de eventos climáticos extremos, los niveles de pobreza y hambre; oportunidades de empleo o la calidad de la gobernanza-, con el objetivo de identificar posibles escenarios migratorios para el futuro.

El atlas señala además que gestionar el futuro de la migración debería incluir canales para la migración segura, ordenada y regular; el desarrollo de grandes ciudades sostenibles; mayor inversión en ciudades intermedias; y el desarrollo de hábitats rurales más pequeños que cuenten con servicios de calidad.

También se subraya que la decisión de una persona rural de migrar no debería estar impuesta por la supervivencia o la búsqueda de una vida digna, sino basada en una aspiración a nuevas experiencias. Para que eso suceda, es necesario invertir en agricultura y desarrollo rural y adoptar una perspectiva territorial, fomentando los vínculos rural-urbanos que ayudarán a transformar las zonas rurales de África en “refugios seguros” que ofrezcan una vida mejor.


Atendiendo un huerto, dentro de una iniciativa de la FAO que apoya a jóvenes en riesgo de migrar. Más de uno de cada diez etíopes vive en el extranjero. Crear oportunidades de empleo agrícola –y no agrícola- en las zonas rurales es clave para abordar la migración ©FAO/Tamiru Legesse

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