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El cambio climático arrastra a millones de personas a un círculo vicioso de inseguridad alimentaria, malnutrición y pobreza

El Director General de la FAO pide sistemas alimentarios que mitiguen y se adapten al cambio climático

Photo: ©FAO/Luis Tato
El impacto del cambio climático, particularmente las sequías prolongadas en África, está contribuyendo al aumento global del hambre.
14 de noviembre de 2017, Bonn/Roma – Las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola aumentarán en el futuro, contribuyendo aún más al cambio climático, a menos que el mundo adopte formas sostenibles y climáticamente inteligentes para la producción, transporte, procesado y consumo de alimentos, advirtió hoy el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, al intervenir en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP23).

“El cambio climático arrastra a millones de personas a un círculo vicioso de inseguridad alimentaria, malnutrición y pobreza. Sin embargo, debemos aceptar la dura realidad: no estamos haciendo lo suficiente para enfrentarnos esta grave amenaza”, aseguró Graziano da Silva, haciendo hincapié en que los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo son “especialmente vulnerables” al cambio climático.

Recordando que “no deberíamos desalentarnos ante los retos futuros”, el responsable de la FAO subrayó que aún es posible alcanzar el Hambre Cero para 2030. “La agricultura es el lugar –añadió- donde la lucha contra el hambre y el cambio climático confluyen para encontrar soluciones”.
 
“No es suficiente transformar solo la forma en que producimos alimentos. La mitigación y la adaptación al cambio climático deben integrarse en todo el sistema alimentario: desde la producción hasta el transporte, desde el procesado hasta el consumo de alimentos, y tanto en las zonas rurales como en las urbanas”, insistió el Director General.

El cambio climático, el hambre y la pobreza pueden y deben abordarse juntos

La FAO anunció recientemente que el número de personas subalimentadas ha aumentado por primera vez en la última década, con 815 millones de personas que padecen hambre a diario.

Este incremento obedece sobre todo a los conflictos y las crisis económicas, pero también al impacto del cambio climático, en particular a las sequías prolongadas en África. Y las previsiones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático indican que el cambio climático podría elevar el riesgo de hambre y malnutrición hasta un 20 por ciento para 2050.

Graziano da Silva apuntó al papel fundamental que juegan los sistemas alimentarios y la agricultura, que se ven muy afectados por el cambio climático, pero al mismo tiempo son también los principales impulsores del mismo.

Adoptar prácticas agrícolas climáticamente inteligentes

Al menos una quinta parte de las emisiones totales de gases de efecto invernadero pueden atribuirse al sector agrícola, según Graziano da Silva.

Añadió que es necesario hacer mucho más para reducir estas emisiones, y de forma simultánea mejorar los rendimientos agrícolas y aumentar la resiliencia. Esto significa adoptar enfoques, entre otros, como la agroecología y la intensificación sostenible y climáticamente inteligente.

“No podemos esperar –dijo- a que los pequeños campesinos, agricultores familiares y pastores ... puedan superar estos desafíos por sí mismos”, por lo que necesitarán apoyo nacional e internacional.

“Reducir la deforestación; restaurar los tierras y bosques degradados; acabar con la pérdida y el desperdicio de alimentos; mejorar el secuestro de carbono en el suelo; ganadería con bajas emisiones de carbono: son solo algunas de las soluciones conocidas para abordar al mismo tiempo el hambre, la pobreza y la sostenibilidad”, explicó el Director General de la FAO.

En este sentido recordó que mientras el sector pecuario emite más gases de efecto invernadero que otras fuentes de alimentos, “es posible una ganadería con bajo contenido de carbono”. Por ejemplo, la FAO estima que las prácticas mejoradas de cría ganadera, -fácilmente disponibles- pueden reducir las emisiones entre un 20 y 30 por ciento.

La labor de la FAO incluye ayudar a los países a mejorar de manera sostenible sus sectores agrícolas; en la adaptación y la creación de la resiliencia, y en la mitigación del calentamiento global a través de la agricultura. El organismo de la ONU ayuda a los países a monitorear sus Contribuciones determinadas a nivel nacional en términos de cambio climático y presta apoyo técnico y financiero para convertir estos compromisos en realidad.

En coincidencia con la COP23, la FAO ha presentado un nuevo informe “Seguimiento de la adaptación en los sectores agrícolas" (Tracking Adaptation in Agricultural Sectors) que ofrece un marco y una metodología para apoyar el seguimiento de las medidas de adaptación al cambio climático en la agricultura.

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