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Brasil, Chile y los países del CARICOM apoyan la propuesta de la FAO de una cumbre mundial sobre seguridad alimentaria

Diouf pide la creación de un nuevo orden agrícola mundial

Photo: ©FAO
Jacques Diouf con el Presidente Lula

23 de marzo de 2009, Roma - Los Jefes de Gobierno de los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM) junto al Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, han expresado su apoyo a la propuesta del Director General de la FAO, Jacques Diouf, de convocar una Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria el próximo noviembre en Roma, con ocasión de la 36ª Sesión de la Conferencia de la FAO.

El anuncio tuvo lugar tras la visita que realizó Diouf a principios de mes a Chile y Brasil, en donde mantuvo sendos encuentros con los Presidentes Bachelet y Lula, seguida de un viaje a Belice, en donde tomó parte en la 20ª Reunión Intersesional de la Conferencia de Jefes de Gobierno del CARICOM.

En un encuentro con Diouf el pasado 7 de marzo, Bachelet expresó su apoyo a la propuesta de una Cumbre Mundial de Jefes de Estado y de Gobierno sobre Seguridad Alimentaria, así como su intención de participar en el evento. En una reunión posterior, el 9 de marzo, Lula indicó igualmente a Diouf su apoyo al proyecto de la Cumbre y su deseo de estar presente.

El 13 de marzo, los Jefes de Gobierno del CARICOM debatieron la propuesta de la Cumbre y expresaron su pleno apoyo a la misma.

La iniciativa de la FAO ha recibido ya el apoyo de los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de la Liga Árabe y de la Cumbre Árabe sobre desarrollo económico y social que tuvo lugar en Kuwait el pasado enero, al igual que de la 12ª Sesión Ordinaria de la Asamblea de la Unión Africana de febrero en Addis Ababa. Diversos otros Jefes de Estado y de Gobierno han anunciado ya su apoyo y participación.

Del consenso a la acción

El Director General ha insistido en que la Cumbre alcanzará resultados tangibles si logra contar con un amplio consenso para la erradicación rápida y completa del hambre y el establecimiento de un nuevo orden alimentario mundial.

"La Cumbre conducirá a una mayor coherencia en la gobernanza mundial de la seguridad alimentaria. Definirá la forma en que podemos mejorar las políticas y los aspectos estructurales del sistema agrícola internacional, al poner en pie soluciones duraderas a nivel político, financiero y técnico para el problema de la inseguridad alimentaria en el mundo", explicó Diouf.

La situación de la inseguridad alimentaria en el mundo es insostenible. Según un reciente informe de la FAO, el número total de personas desnutridas a nivel mundial alcanzo 963 millones en 2008, es decir, cerca de mil millones de seres humanos, o el 15 por ciento del total de la población del planeta. La crisis económica y financiera en curso podría abocar todavía a más gente al hambre y la pobreza, a menos de que se tomen decisiones con urgencia y se apliquen medidas de choque.

El responsable de la FAO ha realizado repetidos llamamientos a los líderes mundiales para que sean más activos en cumplir sus promesas de combatir el hambre, diseñando un nuevo orden agrícola y movilizando 30 000 millones de dólares EE.UU. anuales para invertir en infraestructuras rurales e impulsar la producción agrícola y la productividad en los países en desarrollo. "Solamente de esta manera lograremos erradicar el hambre y alimentar a una población mundial que alcanzará 9 000 millones de personas en 2050", subrayó Diouf.

Una vida decente para los campesinos

Diouf insistió en que "es necesario crear un nuevo sistema de gobernanza de la seguridad alimentaria mundial", tras el fracaso del actual sistema.

"Debemos contar -añadió- con la inteligencia y capacidad de innovación para diseñar políticas de desarrollo agrícola junto con reglas y mecanismos que garanticen que el comercio internacional sea justo además de libre, y en particular que proporcionen seguridad alimentaria para todos y ofrezcan a los campesinos, tanto de los países desarrollados como en desarrollo, los medios para ganarse la vida de forma decente".

"Para poder seguir dedicados a la actividad rural, los campesinos en los países desarrollados y en desarrollo deberían obtener ingresos que sean comparables con los de sus conciudadanos empleados en el sector secundario y terciario", concluyó Diouf.