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Un paso importante para limitar las peligrosas “redes fantasma”

Los países acuerdan directrices internacionales para el marcado de las artes de pesca que deberán ser refrendadas por la Comisión de Pesca de la FAO

9 de febrero de 2018, Roma - En una decisión histórica, los países acordaron hoy un borrador de Directrices voluntarias sobre el marcado de las artes de pesca, en un importante paso para conseguir mares más limpios y una navegación más segura. Se espera que estas directrices reciban el respaldo definitivo del Comité de Pesca de la FAO (COFI) que tiene previsto reunirse en julio de 2018.
 
Elaboradas principalmente con plástico, las artes de pesca, cuando se abandonan, pierden o descartan en el mar, se convierten en un componente importante de los escombros marinos y son motivo de preocupación para los países miembros de la FAO desde hace décadas. Cada año terminan en nuestros océanos cerca de ocho millones de toneladas de basura plástica, de las cuales se calcula que un diez por ciento provienen del sector pesquero.
 
Las nuevas directrices ayudarán a los países a desarrollar sistemas efectivos para marcar los aparejos de pesca, de modo que puedan rastrearse hasta su propietario original. Al hacerlo, se apoyarán los esfuerzos para reducir los detritos marinos y sus efectos nocivos sobre el medio ambiente, las poblaciones de peces y la seguridad de la navegación. También permitirá a las autoridades locales vigilar cómo se utilizan las artes de pesca en sus aguas y quién las está usando, convirtiéndose en una eficaz herramienta en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (pesca INDNR).
 
“El marcado adecuado de las artes de pesca es una herramienta eficaz para mejorar su gestión en conjunto, evitando que este material sea abandonado, perdido o descartado,  facilitando su recuperación y detectando potenciales operaciones de pesca ilegal”, explicó Árni M. Mathiesen, Subdirector General de Pesca de la FAO.
 
Niveles inaceptables de plásticos en los océanos
 
A menudo los aparejos se pierden debido a circunstancias incontrolables, como tormentas o accidentes, o porque no hay instalaciones adecuadas en los puertos donde pueda entregarse este material.. Sin embargo, los buques dedicados a la pesca INDNR a veces abandonan sus artes de pesca con la esperanza de evitar ser detectados. 
 
Con el tiempo, las redes de pesca abandonadas en el océano pueden descomponerse en partículas más pequeños (<1 mm), que son difíciles de detectar a simple vista. Estos microplásticos pueden afectar a una amplia gama de organismos -incluidos peces pequeños y el plancton-, y causar graves daños toxicológicos no solo a la fauna marina sino también a las personas, si logran finalmente introducirse en la cadena alimentaria humana.
 
Teniendo en cuenta los niveles inaceptables de residuos de artes de pesca en los océanos, la industria pesquera mundial y los gobiernos han reconocido la urgencia de abordar el problema en todos los sectores pertinentes, incluido el medio ambiente y la gestión y la regulación pesqueras.
 
Redes de pesca peligrosas
 
Las redes abandonadas, perdidas o desechadas continúan realizando “pesca fantasma” incluso cuando ya no está bajo control. Esto puede tener graves consecuencias para las poblaciones de peces, que junto a otros organismos marinos quedan atrapados en estas redes, a menudo sin poder escapar.
 
Los “aparejos fantasma” plantean además un grave problema de seguridad para la navegación. Estudios recientes en Corea del Sur advierten de cada vez más casos de hélices de barcos que se enredan en artes de pesca abandonadas. Alguno de estos incidentes ha provocado ya accidentes graves, como el de un barco de pasajeros que zozobró y en el que perdieron la vida 292 personas.
 
Desarrollar capacidad para cumplir con las nuevas normas
 
Las Directrices son de alcance mundial, pero los países reconocen que hacer que funcionen para la pesca en pequeña escala en los países en desarrollo requerirá apoyo adicional. Por ejemplo, los puertos en muchos países aún no cuentan con instalaciones para deshacerse de las artes de pesca. En otros casos, donde existen este tipo de instalaciones portuarias, no son gratuitas y los pescadores en pequeña escala no pueden permitirse usarlas.
 
Las tecnologías modernas -como boyas satélite o receptores GPS-, facilitan la detección de aparejos perdidos, pero eliminarlos puede ser demasiado costoso para la mayoría de los pescadores artesanales.
Las directrices dejan claro que el nivel de complejidad del marcado de las artes de pesca debe basarse en las condiciones y necesidades locales. La FAO ya ha iniciado una serie de proyectos piloto para abordar esta cuestión.
 
En Indonesia, por ejemplo, la FAO colabora con el gobierno indonesio y con la Global Ghost Gear Initiative, para introducir el marcado de las artes de pesca en las comunidades de pequeños pescadores. El proyecto trabaja directamente con colectivos pesqueros locales que usan redes de enmalle, un tipo de red con un alto riesgo de convertirse en desechos. Las reacciones iniciales de las comunidades que participan en este proyecto piloto han sido positivas, ya que el marcado de aparejos se ve como una herramienta eficaz hacia una mejor gestión pesquera que vaya en su beneficio.

Photo: ©World Animal Protection
Se considera que al menos 640 000 toneladas de aparejos de pesca se pierden o se abandonan en los océanos cada año.

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