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Ayudar a los trabajadores agrícolas a defenderse del calor

La FAO pide mayor seguridad laboral en tareas agrícolas y forestales difíciles y peligrosas

17 de abril de 2018, Roma – La FAO ha instado a los gobiernos y al sector privado a mejorar la seguridad laboral en la agricultura y la silvicultura, sectores en los que los se efectúan trabajos extenuantes que se cuentan entre los más peligrosos.
 
En un intento por reducir los riesgos para la salud –que pueden llegar incluso a la muerte- la FAO ha publicado dos estudios que indican vías para mejorar la salud y seguridad de los trabajadores.
 
Publicado hoy en la 6ª Conferencia Internacional de Ingeniería Forestal que tiene lugar en Nueva Zelanda, ambos documentos contribuyen al esfuerzo de garantizar empleos decentes, un objetivo destacado en la Agenda para el Desarrollo Sostenible.
 
“Los factores de riesgo laboral son bien conocidos y son numerosos para los trabajadores forestales y agrícolas, por lo que hay que hacer un mayor esfuerzo para reducirlos y controlarlos”, aseguró el Oficial forestal de la FAO, Jonas Cedergren, en la presentación del informe.
 
Más de tres cuartas partes de los pobres del mundo viven en zonas rurales, donde muchas personas dependen de la agricultura –incluyendo la pesca y la silvicultura-, para ganarse la vida. “El trabajo que hacen es a menudo difícil y peligroso”, subrayó Cedergren.
 
Dirigido a los responsables de la formulación de políticas y los que ocupan puestos directivos, los estudios de la FAO abordan el estrés por calor como una amenaza que sufren los trabajadores al aire libre, e instan a crear un marco sólido y armonizado para informar sobre lesiones, accidentes y muertes en el sector forestal.
 
Las tasas de mortalidad por enfermedades relacionadas con el calor tienden a ser de mucha mayor magnitud en la silvicultura y la agricultura en general que en otras actividades económicas. Dada la gran proporción de personas que trabajan en el sector agrícola y forestal en los climas tropicales o áridos del Sudeste asiático, el África subsahariana y el Pacífico -donde las temperaturas durante todo el año tienden a ser altas y es probable que aumenten aún más como resultado del cambio climático - es esencial que los empleadores y los trabajadores sigan las mejores prácticas establecidas.
 
Hace mucho calor
 
Se sabe que incluso los corredores de maratón profesionales son más lentos si padecen calor y humedad, condiciones climáticas típicas de muchos países en desarrollo y que se prevé se intensifiquen. La contribución de la FAO, “Gestión del calor en los trabajos agrícolas”, concluye que, aunque la mayoría de las personas sabe cómo protegerse del estrés por calor, muchas otras no, en especial aquellos que son nuevos en su empleo o realizan tales tareas ocasionalmente. 
 
Si bien los trabajadores deben tener iniciativa propia, los directivos deben asegurarse de que puedan tomar medidas y les insten a hacerlo. “Los mecanismos de defensa no pueden dejarse completamente en manos de los empleados”, señala el informe.
 
Los esfuerzos para lograr unas condiciones de seguridad deben enfocarse no solo en los lugares de trabajo sino también en las fases preparatorias. Un examen de estudios de casos de trabajadores de la caña de azúcar en América Latina y operarios forestales en Sudáfrica, concluyó que una gran mayoría comenzaba sus turnos ya deshidratados, debido a menudo a la falta de sombra e instalaciones adecuadas mientras los empleados -a menudo migrantes-, esperaban a ser transportados a sus trabajos.
 
El estrés por calor ocurre cuando el cuerpo no puede disipar el suficiente calor corporal al ambiente, lo que se hace especialmente difícil cuando la temperatura del aire es superior a la de la piel, que es alrededor de 33,7 grados Cº. En ese punto, la transpiración se convierte en una herramienta crucial, que presenta riesgos especialmente para los niños y las mujeres, cuyas glándulas sudoríparas tienden a ser menos efectivas. La FAO recuerda tanto a trabajadores como a empleadores consumir una cantidad adecuada de agua (varios litros al día, de agua potable) y sal, ya que la sudoración puede hacer perder hasta la mitad de la sal que se ingiere normalmente con los alimentos.
 
Garantizar que se tomen las precauciones necesarias beneficia a los empleadores, ya que la deshidratación lleva a una disminución importante de la productividad, señala el informe de la FAO.
 
Las labores que requieren ropa protectora exigen también atención especial, según los expertos. Algunas motosierras utilizadas por los silvicultores son adecuadas para climas fríos, pero a 20 grados centígrados comienzan a generar estrés por calor que el cuerpo no puede compensar por sí mismo.
 
Los informes sobre accidentes ayudan a mitigar el riesgo
 
Una cuestión clave para aumentar la seguridad en los trabajos agrícolas y forestales es una información precisa que puede señalar los sectores donde existe un mayor riesgo.
 
Informes y análisis de accidentes en el sector forestal: orientación para aumentar la seguridad del trabajo forestal” ofrece una hoja de ruta para países, instituciones, empresas, organizaciones de productores y sindicatos que buscan mejorar la seguridad laboral.
 
El documento insta a adoptar un sistema de informes estandarizado, para que las partes interesadas y las autoridades puedan identificar mejor los esfuerzos de prevención necesarios. Un paso clave sería asegurarse de que los informes de accidentes sean imparciales, libres de censura -por temor a que impliquen responsabilidades-, y que ofrezcan datos capaces de sugerir soluciones a los expertos.
 
Estos sistemas de presentación de informes han conducido a diversas mejoras en maquinaria que cada vez más utilizada -como motosierras, cosechadoras y arrastradores de troncos- en el sector forestal y han ayudado a reducir drásticamente las muertes, que han disminuido en un 75 por ciento, o incluso más, en países industrializados que cuentan con importantes sectores forestales.

Photo: ©FAO/Simon Maina
Tala en Tanzania

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