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La FAO se centra en romper el ciclo de los conflictos y el hambre

El Director General pide crear medios de vida resilientes como vía hacia una paz sostenible

25 de septiembre de 2018, Nueva York – Aumentar la resiliencia de las poblaciones más vulnerables, activar respuestas rápidas ante las alertas tempranas y coordinar las intervenciones son los tres pilares de un enfoque integrado para la paz y la seguridad alimentaria, según afirmó el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en un acto paralelo coincidiendo con la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“No habrá paz sostenible si se continúa dejándo a gente atrás”, aseguró en una mesa redonda sobre las formas de romper el ciclo de los conflictos y el hambre. “Si no creamos las condiciones –añadió- para que las personas y comunidades vulnerables prosperen y vivan con dignidad, se generarán conflictos, inestabilidad y migración forzada”. 

Graziano da Silva se refirió de forma específica a los esfuerzos de la FAO, junto con el Fondo Internacional para la Agricultura (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y otros socios, en la región del Sahel, devastada por violentos conflictos entre agricultores y pastores por los recursos naturales, y por milicias armadas como la de Boko Haram. Mejorar la gestión de los pastizales y el agua, adoptar prácticas agrícolas climáticamente inteligentes, repartir fertilizantes y semillas, combatir las enfermedades del ganado y las plantas, y distribuir ayuda humanitaria, son intervenciones clave para crear paz y estabilidad y alcanzar la seguridad alimentaria.

“Tenemos que abordar las causas profundas de la paz y la inestabilidad”, insistió el responsable de la FAO, añadiendo que “entre ellas se encuentran el hambre y la inseguridad alimentaria”.

El papel del Consejo de Seguridad de la ONU en los conflictos y el hambre

En mayo de 2018, el Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 2417, que reconoce de forma explícita el vínculo entre los conflictos y el hambre.

Esta decisión llegó como resultado de una serie de compromisos en la instancia más importante de la ONU durante los dos últimos años. En 2016, la FAO coorganizó una reunión con arreglo a la fórmula Arria en el Consejo de Seguridad, junto con España y Angola, que debatió, por primera vez, la relación entre la seguridad alimentaria y la paz. Un resultado práctico de este encuentro fue la decisión de presentar un informe conjunto periódico y específico de la FAO y el PMA que abordarse la situación de inseguridad alimentaria en los países en conflicto, que el Consejo de Seguridad evalúa periódicamente. 

A lo largo de 2017, la evidencia del vínculo entre conflicto y hambre creció: en marzo de ese año, se lanzó el primer Informe mundial sobre crisis alimentarias, que evidencia la relación entre el aumento de la inseguridad alimentaria aguda y la escalada de los conflictos; en junio, los Directores Generales de la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) informaron al Consejo de Seguridad sobre la situación humanitaria en Yemen; en septiembre, el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2017 destacaba que cerca del 60 por ciento de las personas que padecen hambre vivían en contextos de conflicto. Este año, el Director General informó al Comité Ejecutivo de la Oficina del Secretario General sobre el tema de la tierra y los conflictos, como parte de la labor de la FAO con las comunidades pastoriles, y la Organización lanzó el Marco corporativo para apoyar una paz sostenible, en el contexto de la Agenda 2030, que fue compartido con el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.

“Cuando presentamos por primera vez este enfoque al Consejo de Seguridad en 2016, sus miembros nos preguntaron: ¿qué tiene que ver con nosotros una organización de alimentación y agricultura? Pues bien, ahora usan nuestros datos de forma regular como parte de su análisis y aprobaron una resolución que aborda el ciclo del hambre en los países afectados por conflictos “, señaló Graziano da Silva.

Sigrid Kaag, Ministra de Comercio Exterior y Cooperación para el Desarrollo de los Países Bajos, es también defensora de esa iniciativa. “Recibo con satisfacción los datos que la FAO y el PMA proporcionan regularmente al Consejo de Seguridad de la ONU”, indicó, añadiendo que “prevenir los conflictos es clave para erradicar el hambre”.

FAO, paz y asociaciones

La experiencia de la FAO en alimentación y agricultura puede suponer una valiosa contribución para mantener la paz y alcanzar el Hambre Cero, como ha hecho hincapié el Director General en los últimos años, especialmente ante la Comisión de Consolidación de la Paz de la ONU y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El panel de hoy, inaugurado por el Secretario General de la ONU António Guterres y que ha incluido a altos funcionarios del FIDA, el PMA, la Comisión Europea, el Gobierno de los Países Bajos y al responsable de la ONG Acción Contra el Hambre, se centró en cómo hacer operativa esa Resolución 2417, así como en promover inversiones en seguridad alimentaria que consoliden la paz y mejorar el acceso a información de calidad sobre el hambre en contextos frágiles.

El papel de las alianzas es esencial y puede fortalecerse, recordó Graziano da Silva.

La FAO considera que el Mecanismo de Acción contra la Hambruna del Banco Mundial, que aprovecha las aportaciones de importantes empresas tecnológicas, es una iniciativa prometedora que puede complementar a las herramientas existentes de alerta temprana de la FAO para prever la crisis y poder actuar antes de que ocurran.

Otro importante foro emergente es la Red mundial contra las crisis alimentarias, respaldado por un amplio abanico de partes interesadas, incluida la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo de África, la Unión Europea y la USAID. Desde 2017, sus informes anuales aportan una base sólida de evidencias para coordinar los procesos de toma de decisiones y la asignación de recursos.

©FAO/Kevin Downs
El Director General de la FAO, José Graziano da Silva, durante un evento paralelo en la Asamblea General de la ONU.

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