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Unas dietas más saludables ayudarán a frenar la propagación de enfermedades no transmisibles

Es necesario replantearse los sistemas alimentarios para mejorar el acceso a alimentos de calidad, afirma la Directora General Adjunta de la FAO, Maria Helena Semedo

27 de septiembre de 2018, Nueva York - Si bien el hambre en el mundo aumentó en 2017 por tercer año consecutivo, estamos también observando un aumento sin precedentes del sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, advirtió hoy la Directora General Adjunta de la FAO, Maria Helena Semedo.

Al intervenir en el Tercer evento de alto nivel sobre enfermedades no transmisibles que ha tenido lugar en coincidencia con la Asamblea General de la ONU, Semedo lanzó la alerta sobre la necesidad de revertir las tendencias actuales, donde más de uno de cada ocho adultos en el mundo es obeso y más de 38 millones de niños menores de cinco años padecen de sobrepeso.

“Hoy somos testigos de la globalización de la obesidad”, dijo Semedo. “Nuestras dietas cada vez más insanas –añadió- se han convertido en uno de los principales factores de riesgo de muertes prematuras en adultos”.

Las dietas poco saludables están estrechamente relacionadas con las enfermedades no transmisibles, que incluyen ataques cardíacos, derrames cerebrales, cáncer y diabetes, y contribuyen a seis de cada 10 factores de riesgo de la Carga Mundial de Morbilidad. Las enfermedades no transmisibles (ENT) no solo causan sufrimiento a las personas, dificultan el desarrollo económico y social, reducen el Producto Interior Bruto (PIB), tienen elevados costes de atención médica y contribuyen a la pobreza. Igual de preocupante es el hecho de que las ENT afectan de manera desproporcionada a la población en los países de ingresos bajos y medianos.

Replantearse nuestros sistemas alimentarios, renovar nuestras dietas

La alimentación y la agricultura pueden desempeñar un papel importante en la prevención de enfermedades no transmisibles, mejorando nuestros sistemas alimentarios para un mejor acceso a dietas saludables. Los sistemas alimentarios determinan la cantidad, calidad, inocuidad, diversidad y valor nutricional de los alimentos que comemos.

Sin embargo, los actuales mercados alimentarios mundiales están llenos de productos que son hipercalóricos y con un alto contenido en grasas, azúcar y sal. Estos alimentos son a menudo más baratos, están disponibles con mayor facilidad y son más sencillos de preparar que los alimentos frescos.

“Necesitamos urgentemente repensar nuestros sistemas y entornos alimentarios y lograr que los alimentos saludables y nutritivos sean asequibles para todos”, dijo Semedo.

Las políticas agrícolas y de inversión nacionales deberían incluir incentivos para los sistemas alimentarios sostenibles, que ofrezcan alimentos baratos y saludables. Tendrían que ser medidas con una doble función, en las que los programas y políticas aborden simultáneamente la desnutrición, el sobrepeso, la obesidad y al mismo tiempo las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta.

Avanzando en la Década de Acción de la ONU sobre Nutrición

La FAO está comprometida con la eliminación de todas las formas de malnutrición -incluido el sobrepeso y la obesidad-, como parte de la ecuación crucial para lograr el Hambre Cero. Sin embargo, las enfermedades no transmisibles amenazan el progreso hacia la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Cuando la Asamblea General de la ONU declaró el Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición en 2016, surgió una oportunidad única para que los países abrieran la senda en la reforma de sus sistemas alimentarios para crear entornos alimentarios saludables y asequibles. Y para establecer incentivos para que productores y minoristas cultiven y vendan frutas y hortalizas frescas, reduciendo los destinados a los alimentos procesados con grasas saturadas, grasas trans y azúcares libres, y fomentando un etiquetado preciso de acuerdo con las directrices de la Comisión del Codex Alimentarius.

“Nos quedan ahora ocho años para conseguir atraer la atención política de alto nivel y medidas concretas en materia de nutrición”, dijo Semedo. Al elogiar el papel de Noruega como pionera al establecer una red de acción sobre los alimentos de los océanos y las aguas continentales para mejorar los sistemas alimentarios, alentó a otros actores a crear también sus redes. Todas las partes interesadas de todos los sectores -desde los responsables de la formulación de políticas hasta los agricultores, las instituciones sanitarias y financieras y los consumidores-, deben participar para revisar y remodelar los sistemas alimentarios a fin de reducir y revertir la actual amenaza de las ENT.

Explorando formas de responder mejor a la creciente amenaza de las ENT, Semedo también mencionó el Grupo de trabajo interinstitucional de Amigos de la ONU sobre la prevención y el control de enfermedades no transmisibles (ENT). Una plataforma para los Estados miembros y el Sistema de Naciones Unidas para alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con las ENT, organizado por la Federación de Rusia, que refuerza la participación y el compromiso de la FAO de apoyar a los países y trabajar con otros socios para impulsar la agenda de prevención de las enfermedades no transmisibles.  

Photo: ©FAO/Robert Atanasovski / FAO
Mercado de frutas y hortalizas frescas en Skopje

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