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El Director de la FAO pide enfoques innovadores e inversiones para garantizar agua suficiente para toda la población en el Cercano Oriente y África del Norte

La escasez de agua agravará la inseguridad alimentaria, la migración y la malnutrición en la región

4 de abril de 2019, El Cairo/Roma – Incrementar la innovación, las políticas y las inversiones en el sector hídrico en la región del Cercano Oriente y África del Norte (NENA, por sus siglas en inglés) es fundamental “para evitar que la escasez de agua nos haga dar marcha atrás en nuestra idea ambiciosa de erradicar todas las formas de malnutrición, mantener la paz y no dejar a nadie atrás”, declaró hoy el Director General de la FAO, José Graziano da Silva.

Su intervención tuvo lugar en la conferencia Días de la Tierra y el Agua para el Cercano Oriente y África del Norte, convocada por la Liga de los Estados Árabes y coorganizada por la FAO en El Cairo del 31 de marzo al 4 de abril, con el objetivo de examinar los progresos realizados en la lucha contra la escasez de agua en la región y fomentar el intercambio de conocimientos entre países y socios.

Al dirigirse a los participantes, Graziano da Silva aseguró que, si bien los conflictos y los fenómenos climáticos extremos estaban contribuyendo al aumento del hambre en la región, la escasez de agua ejerce presión sobre los medios de subsistencia rurales, lo que obliga a la gente a emigrar de las zonas rurales a las urbanas. Señaló que “una de cada tres personas que viven en el campo es considerada pobre como resultado de la escasez de agua” en la región.

Con el fin de abordar de forma eficaz la carencia de agua en la región, subrayó la necesidad de una “nueva generación de políticas e inversiones”, apuntando la importancia de establecer una coordinación interministerial entre las políticas hídricas, alimentarias y comerciales, así como de establecer mecanismos que recompensen a los agricultores por un uso más eficiente del agua y del suelo.

“También es importante recordar –añadió- que la escasez de agua no siempre deriva de su ausencia física. Muchas áreas padecen escasez de agua debido a la falta de inversiones”.

La agricultura, la más afectada por la escasez de agua

Entre sus observaciones, Graziano da Silva señaló que las olas de calor más frecuentes e intensas y el aumento del estrés hídrico, afectarán con más dureza a la agricultura.

Por lo tanto, es fundamental promover formas para que la producción alimentaria use menos agua y lo haga de manera más eficiente, por ejemplo, con la implementación de tecnologías de riego innovadoras, el uso de cultivos y ganado resistentes a la sequía y la distribución espacial de la producción, según Graziano da Silva.

“También se prevé un aumento del nivel del mar y la salinización de los acuíferos –advirtió-. Las inundaciones y el aumento de la salinidad de los recursos de agua dulce pueden afectar a zonas productoras clave de la región, como el Delta del Nilo”.

Progresos en los países de la región

Graziano da Silva elogió a los países de la región de NENA por sus “grandes logros en su larga y continuada lucha contra la escasez de agua”.

“Los países del Golfo, por ejemplo, son pioneros en el área en la desalinización del agua –dijo-. Argelia, Marruecos, Jordania y Túnez han realizado grandes esfuerzos en materia de captación de agua. Egipto y Líbano están avanzando rápidamente en lo que respecta al riego por goteo. También se están haciendo progresos sustanciales en el tratamiento de las aguas residuales”.

Sin embargo, el responsable de la FAO señaló que, a pesar de todos estos avances, los países de la región deberían seguir buscando prácticas innovadoras para hacer frente a los desafíos que se avecinan, que se están volviendo cada vez más complejos.

Las proyecciones indican que la frecuencia de las sequías podría aumentar hasta en un 60 por ciento para finales de siglo, en comparación con los niveles actuales de la región.

“De hecho, ninguna otra región se ha visto tan gravemente afectada por la desertificación y la escasez de agua como la región de NENA, debido sobre todo a los patrones insostenibles de uso de la tierra, la erosión del suelo, las tormentas de arena y polvo, la deforestación y la rápida degradación de los pastizales”, explicó Graziano Da Silva.

Escasez de agua y obesidad

En su discurso, el responsable de la FAO destacó igualmente el impacto adverso de la falta de agua sobre la obesidad. “Como resultado de la escasez de agua –dijo-, está aumentando la dependencia de la región de las importaciones de alimentos. Esto puede contribuir a un aumento del sobrepeso y la obesidad. Los mercados alimentarios mundiales han aumentado la disponibilidad y el acceso a alimentos ultraprocesados que son muy baratos pero hipercalóricos y energéticos, y ricos en grasas, azúcar y sal”.

“De hecho, una dieta compuesta de alimentos frescos locales suele ser más costosa que una importada basada en alimentos ultraprocesados. Aquí en la región de NENA, la proporción de adultos obesos es de alrededor de 30 por ciento, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En algunos países de la región, este porcentaje puede llegar a casi 40 por ciento”, dijo, destacando la necesidad de plantear regulaciones al comercio de alimentos que aborden las importaciones de aquellos poco saludables.

Los agricultores como parte de la solución

Tras señalar que los agricultores y los hogares rurales deberían estar en el centro de las estrategias para abordar la escasez de agua, añadió que “no sólo para alentarlos a adoptar tecnologías más eficientes, sino también para garantizar el acceso al agua potable de los hogares rurales. Esto es vital para la seguridad alimentaria y para una mejor nutrición”.

Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos es también importante para preservar los recursos naturales, en especial el agua dulce, pero también los suelos y tierras agrícolas, dijo Graziano da Silva.

Todas estas medidas requieren una investigación intensiva, infraestructuras adecuadas y un marco institucional apropiado, señaló.

El Director General añadió que la Iniciativa Regional de la FAO sobre la escasez de agua para la región del Cercano Oriente y África del Norte, lanzada en 2013, ha estado apoyando a los países para hacer frente a todos estos desafíos.

En la conferencia celebrada a principios de esta semana, la FAO presentó nuevas directrices para la inversión en regadío, introduciendo enfoques, herramientas y recursos innovadores para hacer frente a los desafíos del desarrollo del riego, como la escasez de agua, la competencia por los recursos naturales compartidos y el impacto del cambio climático.

Mejora de la colaboración regional

La FAO firmó hoy además un acuerdo con la Organización Árabe para el Desarrollo Agrícola (OADA) para fortalecer la asociación en curso e impulsar los esfuerzos conjuntos en áreas como la seguridad alimentaria en los países afectados por conflictos, la inversión en agricultura y pesca, la planificación y capacitación para el análisis de políticas agrícolas, la lucha contra las enfermedades transfronterizas de los animales y el desarrollo del sector de la palmera datilera con la metodología de las cadenas de valor.

Photo: ©FAO/
El Director General de la FAO, José Graziano da Silva (centro) se dirige a los Días de la Tierra y el Agua para el Cercano Oriente y África del Norte

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