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Los peces pequeños son un gran negocio en los lagos y ríos de África

Un nuevo informe de la FAO insta a un uso más inteligente de las especies pelágicas de menor tamaño para reforzar la seguridad alimentaria y unos ecosistemas sostenibles

25 de junio de 2019 Roma - Los pequeños peces de agua dulce de África suponen una gran oportunidad –aunque poco reconocida-, para aumentar la seguridad alimentaria y nutricional, según un nuevo documento de trabajo de la FAO que analiza un conjunto de especies y los medios de vida relacionados con ellas, que con demasiada frecuencia resultan subestimadas.

Los peces pelágicos de pequeño tamaño -generalmente procesados, vendidos y consumidos enteros-, representan las tres cuartas partes del total de las capturas de pesca continental, pero debido a su bajo valor económico no reciben la atención que merecen. Sin embargo, su elevado índice de producción y la sencillez de las tecnologías usadas en su captura, los hacen idóneos en regiones con carencias de nutrientes.

Tomemos por ejemplo el lago Victoria -el más grande de África-, donde la introducción de la perca del Nilo promovió una industria lucrativa, aunque destinada a la quiebra. Sin embargo, las capturas de dagaa –un ciprínido endógeno similar a la sardina capturado en noches sin luna- contribuye en realidad más a la producción pesquera por el peso y en términos de seguridad alimentaria regional.

Asegurar que estos “peces vitamínicos” vitales sean accesibles y estén disponibles para el consumo humano depende de transformaciones “profundas a nivel social, económico y político” en áreas que van desde la gobernanza hasta la comercialización, señala el informe. Los peces en cuestión son con frecuencia considerados como “peces basura”, y su captura es a menudo ilegal, debido a las normas establecidas para proteger a las especies de peces de mayor valor y tamaño.

“La transición, en gran medida incontrolada, de muchas pesquerías africanas hacia especies pequeñas puede de hecho representar un cambio hacia una pesca más equilibrada”, en lugar de una señal de sobrepesca de especies que se encuentran más arriba en la cadena alimentaria, asegura Jeppe Kolding, profesor de biología de la Universidad de Bergen (Noruega) y autor principal del informe técnico. El estudio sugiere que las capturas potenciales de especies pequeñas en los lagos y ríos de África podrían incrementarse de forma sostenible, lo que constituye una oportunidad importante para hacer frente a los problemas de hambre y nutrición que padece el continente.

África es de hecho el único continente con grandes lagos tropicales naturales y cuenta con alrededor de 1,3 millones de km2 de recursos de agua dulce, incluidos lagos, ríos, embalses, llanuras aluviales y pantanos. Sus pequeñas especies de peces consisten sobre todo en consumidores de zooplancton como el arenque y los piscardos, que pesan sólo unos pocos gramos y son menos buscados que las especies más grandes como bremas, carpas y percas.

Aunque se trata de peces pequeños, reproducen su propia biomasa al doble o más del ritmo de sus compañeros más demandados, alcanzando tasas anuales del quíntuple o más. Como resultado, desde la perspectiva del ecosistema, la presión pesquera sobre la mayoría de ellos es sólo una pequeña parte de la que sufren sus rivales en la cima de la escala trófica, que atraen la atención de los gestores y los responsables de la formulación de políticas pesqueras, y lleva a una visión pesimista sobre la pesca insostenible en aguas dulces africanas. Según el informe, centrarse en las especies pequeñas puede permitir a África aumentar notablemente su producción de pesca continental.

Los últimos en la escala trófica, los primeros en la agenda

Estos pequeños peces han sido capturados durante siglos con tecnologías sencillas, a menudo por mujeres que vadean cerca de la costa, chapoteando y haciendo salpicar el agua para hacerlos entrar en canastas que todavía se usan hoy en día, a menudo reparados con materiales como camisetas viejas, cortinas, sacos de papas y mosquiteras en desuso.

En la actualidad, algunas operaciones pesqueras emplean métodos con mayor inversión de capital, como redes elevadoras mecanizadas instaladas en catamaranes de doble casco y luces eléctricas sumergidas que se utilizan para capturar kapenta -parecida a la sardina- en los embalses a lo largo del río Zambezi.

Pero han sido principalmente las operaciones en pequeña escala y de baja inversión –con redes de cerco manuales operadas desde embarcaciones a remo- las que han impulsado el aumento constante de las capturas en las últimas décadas. Además, las técnicas de procesado con secado al sol requieren un mínimo de insumos energéticos y producen alimentos de larga vida útil adecuados para ser almacenados en hogares de bajos ingresos que carecen de electricidad, y fácilmente exportables a las ciudades de la región.

Una de las razones por las que las capturas africanas de especies pequeñas no se valoran es que gran parte de la pesca tiene lugar “en la sombra” y es a menudo informal e ilegal, ya que las regulaciones pesqueras en muchos de los humedales de África incluyen tamaños mínimos legales de malla de las redes para evitar la sobreexplotación de pequeños juveniles de especies más grandes y valiosas.

La atención prestada a las especies gran tamaño -a menudo depredadoras-, puede dar lugar a conflictos complejos y muchas veces infructuosos entre los pescadores y los gestores de la pesca encargados de llevar a cabo costosos esfuerzos de aplicar la ley para proteger a las especies de mayor valor, explica Felix Marttin, oficial de recursos pesqueros de la FAO y coautor del informe.

Marttin advierte también de las “oportunidades e inversiones perdidas” en un sector prometedor a la hora de proporcionar productos relativamente baratos, locales y muy nutritivos en el continente con el menor suministro per cápita de proteínas de origen animal.

El estudio, que complementa un reciente informe de los mismos autores sobre La pesca en las zonas áridas del África subsahariana, ofrece un análisis de numerosas especies de pequeño tamaño y de sus pesquerías de África, en un esfuerzo por colmar una laguna de conocimientos que ha llevado a la paradoja de unas normas destinadas a promover la sostenibilidad, que en realidad dificultan las oportunidades para maximizar los rendimientos, al tiempo que se mantienen ecosistemas viables.

La FAO recomienda que se realicen esfuerzos para compilar mejores estadísticas de las capturas, se reconozca la importancia socioeconómica y nutricional descuidada y el potencial de los pequeños peces pelágicos de “bajo coste”, y alienta la revisión de los marcos reguladores, con el fin de promover unos modelos de pesca equilibrados a través de una transición hacia niveles tróficos más bajos.

Photo: ©FAO/Simon Funge-Smith
Usipa en Malawi.

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