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La “triple carga de la malnutrición” frena el avance hacia el Hambre Cero en Europa y Asia Central

Unas políticas propicias, alianzas, protección social y sistemas alimentarios atentos a la nutrición son fundamentales para erradicar el hambre y la malnutrición en la región

26 de junio de 2019, Roma - A pesar del carácter heterogéneo de la región, existe un reto común para la seguridad alimentaria presente en diferentes grados en todos los países de Europa y Asia Central: “la triple carga de la malnutrición”, que consiste en desnutrición, sobrepeso y obesidad, y carencias de micronutrientes. 

Esta apremiante cuestión fue debatida hoy por los representantes de los Estados Miembros de la FAO en un evento especial en coincidencia con el 41º período de sesiones de la Conferencia de la Organización de la ONU.

En su discurso de apertura, el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, aseguró que la región de Europa y Asia Central está mejor alimentada en comparación con otras regiones donde el hambre es “un problema tradicional”, pero que recientemente se ha visto afectada por el impacto del cambio climático, que dificulta los esfuerzos para producir alimentos y tener una mejor nutrición.

“También hay otro problema: el creciente nivel de obesidad, que alcanza niveles epidémicos en algunos países de la región”, advirtió.

“Ya se sabe que en Europa y en los países más ricos, el reto no es la desnutrición, sino las enfermedades cuyo impacto en la población se debe de forma más específica a una nutrición inadecuada y a la sobrealimentación”, aseguró Carlo Petrini, fundador del Movimiento Internacional Slow Food y Embajador de Buena Voluntad de la FAO para el Hambre Cero en Europa.

En un mensaje de vídeo a los participantes, Petrini subrayó que para hacer frente a estas cuestiones, se requieren grandes esfuerzos en la educación alimentaria, al tiempo que se salvaguardan las actividades económicas sostenibles y de carácter local de los pequeños campesinos.

Vladimir Rakhmanin, Subdirector General de la FAO y Representante Regional para Europa y Asia Central, señaló por su parte que, aunque el hambre estructural es cosa del pasado en la región, “la malnutrición sigue presente, a pesar de una creciente prosperidad”.

Entre los principales retos para la seguridad alimentaria que deben ser abordados en la región, Rakhmanin citó el cambio climático y las crisis agudas que se propagan más allá de las fronteras.
Por ello otorgó prioridad a tres áreas de trabajo en la región, incluyendo el apoyo a los pequeños campesinos y los agricultores familiares, la mejora del comercio agroalimentario y la integración de los mercados, y la gestión sostenible de los recursos naturales en un contexto de cambio climático.

“Recientemente – añadió- hemos empezado a centrarnos más en cuestiones de nutrición, abordando cada vez más el impacto negativo de la obesidad y el sobrepeso, incluidos los efectos de los sistemas alimentarios en las enfermedades no transmisibles”.

Rakhmanin expresó además su gratitud a los asociados de la FAO en la región por su apoyo activo, incluidos la Unión Europea y Turquía -en particular por su papel en la acogida de refugiados sirios-, la Federación de Rusia y China. Recordó que este último país, aunque no pertenece a la región, está “activamente involucrado en proyectos en Asia Central, el Cáucaso y los Balcanes”.

Obesidad y carencias de micronutrientes: motivo de preocupación en Europa y Asia Central

Mirjana Gurinovic, investigadora principal del Centro de Investigación de Excelencia en Nutrición y Metabolismo de Serbia, ofreció una perspectiva de la dinámica de los tres componentes de la malnutrición en la región.

“La malnutrición –dijo- supone un obstáculo importante para el desarrollo socioeconómico en muchos países, debido a su impacto en la salud y la población con altos costes sociales y públicos”.
Admitió que la desnutrición ha disminuido en la última década en Europa y Asia Central, pero que desde 2017se ha estancado en un 6,2 por ciento.

“Por otro lado, tenemos carencias de micronutrientes, el llamado hambre oculta, con la mayor prevalencia de carencias de hierro que causan anemia”, recordó Gurinovic, quien señaló que la anemia entre las mujeres ha alcanzado ya el 38 por ciento en el Cáucaso y en Asia Central.

En su presentación, destacó además la creciente amenaza que supone la obesidad para la región, pues cerca del 25 por ciento de la población sufre de una epidemia que se extiende con rapidez.
Indicó que en el Cáucaso y Asia Central hemos asistido a la mayor tasa de crecimiento de obesidad de las últimas dos décadas, ya que la prevalencia de obesidad aumentó en un 40 por ciento en estos países entre 2000 y 2016. “Teniendo en cuenta la población total – explicó-, los Balcanes Occidentales y Turquía lideran las tasas de obesidad”.

Lucha contra el hambre, la pobreza y la malnutrición en Tayikistán

El Viceministro de Agricultura de Tayikistán, Nusratulo Musoev, compartió con los asistentes al acto la experiencia de su país en la lucha contra el hambre, la pobreza y la malnutrición.

“Con el apoyo de la FAO, el Gobierno de Tayikistán está desarrollando programas destinados a canalizar las remesas de los emigrantes hacia el desarrollo agrícola del país”, dijo, señalando que estos envíos de dinero suponen una contribución sustancial a la economía nacional, ya que representan el 30 por ciento del PIB del país.

“Más de la mitad de los hogares de Tayikistán reciben remesas, que constituyen una parte importante de sus ingresos, pudiendo oscilar entre el 50 y el 60 por ciento. Estas remesas se están convirtiendo en una fuente importante y estable de ingresos para muchas familias, lo que les permite superar la pobreza”, aseguró el Viceministro.

En este sentido señaló que el gobierno de Tayikistán y la FAO apoyan un uso más racional de las remesas, invirtiendo dinero en el desarrollo de las explotaciones agrícolas familiares, en lugar de gastarlo todo en las necesidades diarias de los hogares.

Musoev destacó además la importancia de los programas de alimentación escolar. “Con el apoyo de la FAO, el Gobierno de Tayikistán – dijo- trabaja en la implementación de un programa de desarrollo nutricional basado en la alimentación escolar destinado a mejorar el acceso de los niños a una dieta saludable y variada y, al mismo tiempo, promover el desarrollo de la producción agrícola local en las escuelas”.

El Viceministro señaló que, en el marco del proyecto, 20 escuelas seleccionadas han establecido 22 invernaderos con riego por goteo, lo que ha permitido mejorar la alimentación de 3 400 estudiantes.

Rakhmanin concluyó por parte de la FAO asegurando que “tenemos que seguir contribuyendo al desarrollo rural, pero también salvaguardar la biodiversidad, promover la agroecología, prevenir la resistencia a los antimicrobianos y abordar las enfermedades transfronterizas de los animales”, destacando la riqueza de la región en dietas ricas en nutrientes, “que podemos ofrecer al mundo”, e instando a una mayor cooperación entre los países y al intercambio de las mejores prácticas.

Foto: ©FAO/Vyacheslav Oseledko
Mujeres ataviadas con trajes tradicionales cocinan el plato nacional nacional de trigo 'Sumelek' durante los preparativos para la celebración de Nowruz (Año Nuevo) en el pueblo de Kok-Djar, Kirguistán.

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