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Alianza para combatir el mercado negro de medicamentos veterinarios falsificados

Los medicamentos falsos son nocivos para la salud animal y la seguridad alimentaria; las nuevas normas farmacéuticas serán una ayuda

Foto: ©FAO/Giuseppe Bizzarri
Un masai en Tanzanía se prepara para vacunar su ganado
27 de febrero de 2012, Roma - La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Federación Internacional de Sanidad Animal (IFAH) colaboran para establecer las primeras normas farmacéuticas que se publicarán para los medicamentos utilizados en el tratamiento de la tripanosomosis africana de los animales, comúnmente conocida como nagana.

La nagana -transmitida por la picadura de la mosca tse tsé y de otros insectos hematófagos- es una enfermedad mortal de los animales que puede diezmar los rebaños de los que subsisten los pequeños productores africanos, y la cual se estima que causa pérdidas económicas en todo el mundo por hasta 4 500 millones de USD al año.

"El uso de medicamentos de calidad inferior para tratar la nagana no sólo deja sin protección a los animales de granja ante esta enfermedad, sino que también permite la evolución de cepas más fuertes, resistentes a los fármacos cuando se utilizan dosis insuficientes -explicó el Jefe del Servicio Veterinario de la FAO Juan Lubroth, director del Servicio de Sanidad Animal de la Organización-. Y puede representar una amenaza para la salud humana si los residuos químicos nocivos se acumulan en la carne o en los productos lácteos que ingresan en la cadena alimentaria."

Según las estimaciones de la IFAH, el mercado oficial de medicamentos veterinarios en África tiene un valor de alrededor de 400 millones de USD al año. Se estima que el comercio de fármacos de baja calidad y sin registro es aproximadamente del mismo volumen, con un valor de 400 millones USD, además de las ventas legales.

Para afrontar el problema, la FAO y la IFAH presentaron una solicitud a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para registrar formalmente las primeras normas farmacéuticas para la fabricación y el uso adecuado de los dos fármacos que destruyen a los parásitos que causan la nagana.

Estas normas, denominadas "monografías" en la industria farmacéutica, definirán la composición físico-química aceptable de los medicamentos, las dosis adecuadas de sus ingredientes activos, y los niveles permisibles de impurezas que puedan contener. Las normas servirán de base para evaluar la calidad de los medicamentos veterinarios y servirán como medida con la cual las autoridades de los países puedan verificar el cumplimiento de los reglamentos.

Dar poder a las autoridades nacionales de sanidad animal

Se prevé que el proceso de establecimiento de las normas concluirá a finales de esta primavera. Mientras tanto, la FAO y sus asociados siguen adelante con los trabajos encaminados a ayudar a las autoridades de sanidad animal a utilizarlas correctamente en cuanto entren en funcionamiento.

Para abril de 2012, se han seleccionado dos laboratorios situados en el África subsahariana para llevar a cabo pruebas de control de calidad y verificación de los dos fármacos estándar diseñados por la FAO, la IFAH y un grupo de organizaciones asociadas, incluido el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), la Global Alliance for Livestock Veterinary Medicines (GALVmed) y la Universidad de Strathclyde del Reino Unido. Estas actividades  también incluyen capacitación para el personal de los laboratorios.

Una enfermedad de gran impacto

La nagana afecta al ganado vacuno, ovino, caprino, porcino, a los camélidos, caballos y a los asnos, animales que son vitales para los ingresos y la seguridad alimentaria de millones de pequeños agricultores de África y otros lugares.

En el ganado bovino causa pérdidas económicas directas -debido a la muerte de los animales- estimadas en más de 1 200 millones de USD al año, mientras que sus costos más amplios, por la reducción de la producción de leche y productos lácteos, los abortos y la infertilidad en las vacas, que se traducen en disminución de la productividad, se estiman en unos 4,5 mil millones USD al año.