Las instituciones rurales: herramientas para el progreso social y económico
Una publicación de la FAO y el FIDA comparte historias de éxito y beneficios para los pequeños productores
Esta reflexión es el hilo conductor de diversos estudios de casos que aparecen en una nueva publicación de la FAO y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Algunos de los estudios de casos también demuestran la importancia de incorporar a los jóvenes en las organizaciones de pequeños productores y en los procesos de toma de decisiones. Las organizaciones de productores y los vínculos a organizaciones no gubernamentales (ONGs), la comunidad científica y los agentes públicos y privados también ayudan a los pequeños productores, tanto hombres como mujeres, a expresar sus preocupaciones e intereses con el fin de influir en los procesos de formulación de políticas.
La publicación Buenas prácticas en la creación de instituciones rurales innovadoras para aumentar la seguridad alimentaria incluye un prólogo firmado por el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, y el Presidente del FIDA, Kanayo F. Nwanze. Lanzada con ocasión del Año Internacional de las Cooperativas, incluye treinta y cinco casos de innovaciones institucionales exitosas que han empoderado a los pequeños productores y contribuido a la seguridad alimentaria en diversas regiones del mundo.
"Para ser completamente productivos, los pequeños agricultores, pescadores, criadores de ganado y usuarios de los bosques en los países en desarrollo tienen gran necesidad de servicios que no se encuentran en las zonas rurales", afirman en el prólogo José Graziano da Silva y Kanayo F. Nwanze.
"Existe la necesidad de reconocer el papel fundamental de estas organizaciones y mecanismos institucionales innovadores para ser más eficaces en los esfuerzos de reducción de la pobreza y mejora de la seguridad alimentaria", añaden.
Los estudios de casos describen algunos de los servicios y recursos que estos mecanismos institucionales y nuevos modelos de participación público-privada pueden ofrecer a los pequeños productores. Éstos incluyen el acceso y la gestión de los recursos naturales, el suministro de insumos como semillas y equipos, permitir el acceso a los mercados, la mejora de la información y la comunicación, y la ayuda a los pequeños productores para que sean tenidos en cuenta en los procesos de toma de decisiones.
"Al tiempo que ponen de relieve los factores de éxito para que las organizaciones de pequeños productores prosperen, estas buenas prácticas pueden permitir a los profesionales del desarrollo y a otras partes implicadas aprender de las iniciativas exitosas en varios países para respaldarlas y reproducirlas. Esperamos que los responsables de las políticas y los profesionales del desarrollo en los países en desarrollo aprovechen estos estudios de casos para fomentar asociaciones innovadoras entre las partes interesadas pertinentes que contribuyan a estrategias efectivas de seguridad alimentaria y desarrollo rural ", afirman Graziano da Silva y Nwanze.
Apoyo para las mujeres
Las mujeres en los países en desarrollo están entre quienes se han beneficiado de las organizaciones rurales y otras instituciones innovadoras.
De media, las mujeres constituyen un 43 por ciento de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo, pero suelen estar peor remuneradas, tienen empleos menos seguros y gozan de menor acceso que los hombres a recursos agrícolas como tierra, ganado, mano de obra agrícola, educación, servicios de extensión, crédito, fertilizantes y equipos mecánicos.
La publicación sobre las buenas prácticas demuestra cómo las organizaciones rurales, incluyendo las cooperativas, pueden ayudar a las mujeres campesinas a superar las limitaciones sociales, económicas y medioambientales a las que se enfrentan mediante la prestación de servicios como el acceso a mercados, información, extensión y recursos naturales:
