La Fundación IKEA realiza una contribución de 3,5 millones de USD para apoyar la labor de la FAO con refugiados y comunidades de acogida en África oriental

La iniciativa pretende incrementar la autonomía de las poblaciones vulnerables y sentar las bases para aumentar la inversión en agronegocios

30 de julio de 2020, Roma - Una contribución por valor de 3,5 millones de USD de la Fundación IKEA apoyará los esfuerzos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destinados a empoderar a los refugiados y sus comunidades de acogida en una de las mayores crisis del mundo a causa de desplazamientos de personas. La asociación ayudará a poblaciones vulnerables de Kenya y Uganda a generar fuentes de ingresos fiables ayudándolas a producir cultivos demandados y vinculándolas con oportunidades de mercado.

Hoy en día, África oriental sufre una de las mayores crisis mundiales a causa de desplazamientos de personas: las estimaciones indican que, actualmente, solo en Kenya y Uganda viven más de 1,9 millones de refugiados. La mayoría de los refugiados reside en campos, aunque el número de los que viven en zonas urbanas viene aumentando en los últimos años. Muchos refugiados llevan en los países de acogida largos períodos de tiempo; algunos han huido de conflictos anteriores en países vecinos como Somalia, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo, Etiopía, Burundi, Rwanda y Eritrea, pero otros se han visto obligados a abandonar sus hogares a causa de la hambruna o fenómenos meteorológicos como sequías e inundaciones.

"La agricultura puede ofrecer soluciones incluso en algunos de los entornos más difíciles", afirmó Beth Bechdol, Directora General Adjunta de la FAO. "Gracias a la Fundación IKEA podremos ayudar a algunas de las comunidades más vulnerables del mundo a usar la agricultura como vía para crear medios de subsistencia sostenibles".

El apoyo de la Fundación IKEA permitirá a la FAO, en asociación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ayudar a que 17 000 refugiados y residentes locales obtengan ingresos dignos produciendo cultivos de alta calidad y empleando métodos agrícolas regenerativos que protejan el medio ambiente. La fase inicial del proyecto se ejecutará en cuatro años y vinculará a los agricultores con empresas alimentarias locales que necesiten crear una base de suministro de estos productos fiable.

La colaboración inicial se centrará en la producción de granadilla y maní con la participación de dos empresas locales del sector privado: KadAfrica, que opera en Uganda y exporta pulpa de granadilla, e INSTA Products, empresa con sede en Kenya que produce alimentos terapéuticos listos para el consumo cuyo ingrediente principal es la pasta de maní.

La producción de granadilla y de maní ofrece tanto a los refugiados como a las comunidades de acogida la posibilidad de disponer de una fuente de ingresos constante, lo cual ayuda a ambas comunidades a incrementar su autonomía y a mejorar la integración socioeconómica. Alentando el cultivo de productos demandados, la asociación espera sentar las bases para aumentar la inversión en los agronegocios de la zona.

Aunque los refugiados que viven en ambos países tienen cierto acceso a tierras agrícolas y también derecho a trabajar, la mayoría sigue dependiendo de la ayuda alimentaria: más del 70 % de los refugiados en Uganda y más del 80 % en Kenya dependen de los organismos de las Naciones Unidas o sus asociados para satisfacer sus necesidades básicas de alimentos. Los que pueden cultivar sus propios alimentos suelen carecer de medios para vender el excedente porque la producción agrícola no está vinculada a las oportunidades de mercado. En Uganda, por ejemplo, solo el 22 % de los refugiados y el 45 % de las comunidades de acogida logran vender parte de su producción.

A medida que aumenta la duración del desplazamiento, se necesitan cada vez con más urgencia soluciones sostenibles a largo plazo más allá de la asistencia humanitaria. En Uganda, la FAO ha prestado apoyo a los refugiados y sus comunidades de acogida en numerosos lugares, ayudándoles a estabilizar sus medios de vida mediante el suministro de insumos y conocimientos agrícolas esenciales, el fomento de los recursos pecuarios y la promoción de la diversificación de la producción a través de la introducción de cultivos de alto valor. En Kenya, la FAO y el ACNUR han trabajado conjuntamente en el asentamiento de refugiados de Kalobeyei y sus alrededores promoviendo una expansión agrícola sostenible mediante la rehabilitación de tierras, el desarrollo del riego y capacitación para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional tanto de los refugiados como de la comunidad de acogida.

Photo: ©FAO/D. Duveskog/FAO
El apoyo de la Fundación IKEA permitirá a la FAO, en asociación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ayudar a que 17 000 refugiados y residentes locales obtengan ingresos dignos produciendo cultivos de alta calidad.