En Burkina Faso, más de 3 millones de personas están haciendo frente a una grave inseguridad alimentaria en un país que lidia con la COVID-19 y el conflicto

Hacen falta ayuda humanitaria urgente e inversiones a más largo plazo en medios de vida rurales y servicios sociales

COMUNICADO DE PRENSA CONJUNTO FAO-PMA

21 de agosto de 2020, Uagadugú
- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) indican que para hacer frente al empeoramiento de la inseguridad alimentaria y nutricional en Burkina Faso se necesitan medidas urgentes y sostenidas, y señalan nuevos datos alarmantes. Se calcula que unos 3,3 millones de personas están sufriendo inseguridad alimentaria aguda durante el actual período de escasez, esto es, la temporada que precede a la cosecha de septiembre.

Los últimos análisis del Cadre Harmonisé (Marco armonizado) indican que la inseguridad alimentaria aguda ha aumentado en más del 50 % desde marzo, la última vez que se evaluó la situación en Burkina Faso. Los expertos opinan que la crisis se ha visto agravada por el impacto que la COVID‑19 ha tenido en la capacidad de la gente para generar ingresos con que cubrir sus necesidades cotidianas en un país que ya sufría los efectos del conflicto y del cambio climático.

Dos provincias en la región del Sahel -Oudalan y Soum- han entrado en la fase de emergencia por inseguridad alimentaria, definida por el Marco armonizado. Se estima que aproximadamente el 3 % de los habitantes de estas zonas septentrionales está sufriendo niveles catastróficos de inseguridad alimentaria aguda y se enfrenta a deficiencias extremas de consumo de alimentos, lo que también da lugar a niveles alarmantes de malnutrición aguda. Muchas de las personas más afectadas se han visto desplazadas de sus hogares por los enfrentamientos en la región.

"Observamos un deterioro alarmante de la seguridad alimentaria en las zonas más afectadas del país", declara David Bulman, director y representante del PMA en Burkina Faso. "Necesitamos tomar medidas inmediatas para invertir esta tendencia en las dos provincias. Sería un desastre si una generación entera fuera destruida por el conflicto, el desplazamiento y el hambre", añade.

"La pandemia de la COVID-19 está exacerbando aún más una crisis que ya se estaba deteriorando a un ritmo preocupante, lo que pone a más y más gente en situación de grave crisis alimentaria e inseguridad alimentaria aguda", explica Dauda Sau, representante de la FAO en Burkina Faso. "Podemos invertir esta tendencia si actuamos de inmediato para ayudar al Gobierno a que proteja los medios de vida, aumente rápidamente la producción y disponibilidad local de alimentos y facilite que la población rural acceda a ellos", añade.

Muchos de quienes corren un mayor riesgo son agricultores de subsistencia y cuidadores de ganado. Si bien para cubrir las necesidades inmediatas hace falta ayuda humanitaria urgente que salve vidas y salvaguarde los medios de vida, también se necesita una inversión a más largo plazo en servicios sociales y medios de vida rurales, lo cual, a decir de los expertos, puede ayudar a reforzar la cohesión social y contribuir a la paz.

La FAO y el PMA han estado respondiendo a la crisis en Burkina Faso proporcionando ayuda alimentaria junto con protección de los medios de vida y apoyo a las personas desplazadas y las comunidades de acogida que las reciben.

Photo: ©WFP
La FAO y el PMA han estado respondiendo a la crisis en Burkina Faso proporcionando ayuda alimentaria junto con protección de los medios de vida y apoyo a las personas desplazadas y las comunidades de acogida que las reciben.