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Inversiones en agricultura y desarrollo rural centradas en las personas

02-04-2012

Una publicación de la FAO sobre análisis social quiere crear capacidad para llegar a los más pobres

Foto: ©FAO/Ado Youssouf
Una campesina de Níger transporta una carga de mijo
2 de abril de 2012, Roma - Incrementar la producción agrícola es una de las claves para luchar contra el hambre y la pobreza, pero las inversiones en agricultura y desarrollo rural pueden fracasar en sus objetivos si no tienen en consideración las circunstancias sociales que afectan a los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha lanzado una nueva publicación destinada a impulsar la eficacia de estas inversiones, haciendo énfasis en la importancia de diseñar proyectos que tengan en cuenta el contexto social en la lucha para la inclusión social y la equidad de género.

La publicación: Análisis social para proyectos de inversión agrícola y rural, incluye tres guías del usuario destinadas a apoyar el diseño de programas y políticas a favor de los pobres que aborden de forma eficaz la diversidad social en sus objetivos de desarrollo, incluyendo el género, las cuestiones étnicas, la edad y la discapacidad, así como factores que puedan contribuir al empobrecimiento, la vulnerabilidad, la exclusión y la impotencia.

Aunque existen ya muchos manuales y guías del usuario sobre análisis social, la mayoría descuidan su aplicación en la agricultura y la inversión rural. Un 75 por ciento de los pobres en los países en desarrollo viven en zonas rurales, y sus ingresos están directa o indirectamente vinculados a la agricultura.

"El hambre, la desnutrición y la pobreza están vinculados normalmente a la falta de acceso a los recursos productivos, oportunidades de ingresos, educación y redes de seguridad social eficaces. Las guías de análisis social son un conjunto de herramientas para comprender los múltiples factores que afectan a los medios de vida de la población rural y para identificar vías de escape de la pobreza, la vulnerabilidad y la inseguridad alimentaria ", afirmó Ida Christensen, socióloga rural del Centro de Inversiones de la FAO.

"A fin de formular políticas y programas eficaces, tenemos que hacer preguntas del tipo: ¿cómo define la pobreza la gente en una determinada comunidad o familia?; ¿cómo afectan la pobreza y la vulnerabilidad de manera diferente a las personas en las zonas urbanas/rurales, o en los hogares encabezados por mujeres o por hombres?; ¿cómo afecta el género o la edad de una persona a su carga de trabajo y su capacidad de acceder y controlar los recursos de subsistencia?; ¿cómo influyen estos factores en la exposición de una persona a la información y la autoridad para opinar? o ¿cómo afecta la enfermedad y la discapacidad a la resistencia de una familia a las crisis?" explicó Christensen.

La primera guía, la Guía del administrador, está dirigida a los directores de proyectos y jefes de equipo, y su objetivo es aumentar su conocimiento del análisis social y sus habilidades en su aplicación a la agricultura y el desarrollo rural.

Existen otras dos guías destinadas a los responsables de llevar a cabo el análisis social: la Guía del profesional aporta el marco conceptual para el análisis social y el diseño de las actividades del proyecto en base a los resultados. Aporta un examen más detallado sobre la forma de utilizar el marco de los medios de vida sostenibles para entender la dinámica de la pobreza rural y los medios de subsistencia, qué puntos de partida utilizar para la realización de análisis social, qué tipo de aportaciones se pueden hacer al diseño del proyecto, y cómo realizar el seguimiento de los aspectos sociales durante la ejecución del proyecto y evaluar su impacto social.

Por otro lado la Guía de campo ofrece listas de verificación e información práctica sobre cómo llevar a cabo el trabajo de campo. Incluye orientación sobre cómo integrar el análisis social en las misiones, cómo hacer la recolección de datos a nivel nacional, regional y de distrito, la forma de recoger información en reuniones comunitarias, discusiones de grupos focales y entrevistas individuales a las familias, e informa sobre las herramientas de campo más adecuadas para el análisis social de los proyectos de inversión.

Es posible encontrar las guías en línea (en inglés) en: http://www.fao.org/docrep/014/i2816e/i2816e00.htm

 

Foto: ©FAO/Asim Hafeez
El análisis social mejora la comprensión de los factores que afectan a los medios de vida de la población rural
Cómo funciona el análisis social
El análisis social en algunas partes de África se ha demostrado que las mujeres están asumiendo gradualmente tareas agrícolas que corresponden a los hombres, debido a la migración de los varones o la mortalidad por el VIH/SIDA. Este cambio en el reparto del trabajo ha supuesto una carga para las mujeres, ya que se ven obligadas a utilizar herramientas y equipos demasiado grandes y pesados, o, en algunos casos, inapropiados en su contexto cultural. Las mujeres han tenido que reducir además el tiempo dedicado a tareas domésticas importantes necesarias para garantizar una higiene y nutrición familiar adecuadas. La conciencia de estas limitaciones ha ayudado a orientar las inversiones hacia el desarrollo de prácticas y tecnologías agrícolas mejor adaptadas a las mujeres, y que reducen la cantidad de tiempo y mano de obra necesarias.
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