El recrudecimiento de la plaga de langosta del desierto sigue poniendo en jaque la seguridad alimentaria del Cuerno de África y el Yemen, pese a los intensos esfuerzos

La FAO busca financiación para las operaciones de control destinadas a salvaguardar la producción y los medios de vida agrícolas

16 de diciembre de 2020, Roma - Los nuevos enjambres de langosta del desierto que se han generado están poniendo en peligro los medios de vida agropastoriles y la seguridad alimentaria de millones de personas en el Cuerno de África y el Yemen, pese a los esfuerzos ímprobos para controlar la plaga a lo largo de 2020, dijo hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Con apoyo internacional y una campaña de respuesta a gran escala sin precedentes bajo la coordinación de la FAO, se han tratado más de 1,3 millones de hectáreas de infestaciones acridianas en 10 países desde enero.

Las operaciones de control han evitado, aproximadamente, la pérdida de 2,7 millones de toneladas de cereales, por valor de casi 800 millones de USD, en países ya afectados gravemente por la inseguridad alimentaria aguda y la pobreza. Esta cantidad es suficiente para alimentar a 18 millones de personas durante un año.

Sin embargo, las condiciones atmosféricas favorables y las lluvias estacionales generalizadas han propiciado que la langosta del desierto se reproduzca en grandes cantidades en el este de Etiopía y Somalia. Esto se vio agravado por el ciclón Gati, que provocó inundaciones en el norte de Somalia el mes pasado, permitiendo así que las infestaciones acridianas se multiplicaran en los meses siguientes. Ya se están formando nuevos enjambres que amenazan con invadir de nuevo el norte de Kenya, y la langosta también ha empezado a reproducirse a ambos lados del mar Rojo, lo que supone un nuevo riesgo para la Arabia Saudita, Eritrea, el Sudán y el Yemen.

"Hemos conseguido mucho, pero aún no hemos ganado la batalla contra esta implacable plaga", señaló el Director General de la FAO, Sr. QU Dongyu. "No debemos desistir. Las langostas siguen propagándose día y noche, y los peligros que conllevan están exacerbando la inseguridad alimentaria de las familias vulnerables en toda la región afectada".

La FAO está prestando asistencia a los gobiernos y otros asociados mediante vigilancia y coordinación, asesoramiento técnico y la adquisición de suministros y equipo, pero deben llevarse a cabo operaciones a mayor escala para salvaguardar la producción alimentaria y evitar que la situación de inseguridad alimentaria empeore en los países afectados.

Los donantes y asociados han aportado, hasta la fecha, casi 200 millones de USD para financiar los esfuerzos de control de la plaga, lo que ha permitido a la FAO y los gobiernos aumentar rápidamente su capacidad de respuesta contra la langosta en una región que no había sido testigo de un recrudecimiento semejante en generaciones. Se ha capacitado a más de 1 500 empleados para actividades de levantamiento de campo y control, y ya están actuando 110 pulverizadores terrestres instalados en vehículos y 20 aeronaves.

La FAO pide ahora 40 millones de USD más para reforzar, en 2021, el control y la vigilancia en la mayoría de los países afectados -Etiopía, Kenya, Somalia, el Sudán y el Yemen-. Más de 35 millones de personas ya se encuentran en una situación de inseguridad alimentaria aguda en esos cinco países, y la Organización estima que esta cifra podría aumentar en otros 3,5 millones, si no se hace nada por controlar el brote actual.

Deben protegerse los medios de vida rurales
La FAO no solo está trabajando en operaciones de control con gobiernos y asociados. La Organización está tomando medidas para salvaguardar y proteger los medios de vida rurales, proporcionando a los agricultores afectados material agrícola, asistencia veterinaria y pienso para el ganado herbívoro hambriento y dinero en efectivo para las familias que hayan perdido sus cultivos a fin de que puedan subsistir hasta la próxima cosecha.

Más de 200 000 hogares ya han recibido ayuda para su manutención, y se espera que esta cifra aumente. La FAO prestará asistencia a 98 000 hogares más a principios de 2021, y está haciendo un llamamiento para que se preste un apoyo continuo, principalmente mediante planes de respuesta humanitaria.

Sin financiación adicional, los esfuerzos de control podrían ralentizarse o detenerse a partir de últimos de enero de 2021, lo que podría permitir que el número de individuos de esta plaga devoradora de cultivos se dispare en algunos lugares. Los agricultores cuyos medios de vida se han visto afectados precisan más apoyo, y las capacidades nacionales de seguimiento de la langosta del desierto y de respuesta a esta todavía han de fortalecerse.

Se han recibido fondos de Alemania, la Arabia Saudita, Bélgica, el Canadá, China, Dinamarca, la Unión Europea, los Emiratos Árabes Unidos, los Estados Unidos de América, la Federación de Rusia, Francia, Italia, Noruega, los Países Bajos, el Reino Unido, Suecia, Suiza, el Banco Africano de Desarrollo, el Fondo Central de las Naciones Unidas para la Acción en Casos de Emergencia, el Fondo Fiduciario de Solidaridad para África, la Fundación Bill y Melinda Gates, la Fundación Louis Dreyfus, la Fundación MasterCard, el Grupo del Banco Mundial y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

El seguimiento, pronóstico y control de la langosta del desierto son aspectos centrales del mandato de la FAO. Su Servicio de información sobre la langosta del desierto lleva en funcionamiento casi 50 años. La presencia consolidada de la Organización sobre el terreno, su capacidad para poner en contacto a autoridades de diferentes países y sus conocimientos especializados en materia de gestión de la langosta del desierto hacen de ella un actor clave para responder a episodios de recrudecimiento como el que está afectando al África oriental.

Photo: ©FAO/Sven Torfinn
Langostas del desierto en Kenia.