Un informe de la FAO esquematiza las perspectivas de los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas y las amenazas de las que son objeto

En un estudio de colaboración se examinan los sistemas alimentarios de ocho pueblos indígenas en la Amazonia, el Sahel, el Himalaya, las Islas del Pacífico y el Ártico, documentándose la capacidad única de estos pueblos para conservar la biodiversidad y fomentar la resiliencia de la seguridad alimentaria, y se apela a que se reconozcan los derechos sobre la tierra y las prácticas tradicionales.

25 de junio de 2021, Roma - La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), publicaron hoy un nuevo estudio en el que se identifican cientos de especies vegetales y animales diversas de las que dependen -y que cuidan- pueblos indígenas de todo el mundo para generar alimentos de forma sostenible y mejorar la biodiversidad, y se advierte de las crecientes amenazas a estos sofisticados sistemas alimentarios.

"Los pueblos indígenas son innovadores dinámicos y siempre lo han sido, aprendiendo unos de otros y desarrollando un enfoque sistémico basado en la observación", afirma el Sr. QU Dongyu, Director General de la FAO.

El informe, titulado Indigenous Peoples' Food System, Insights of sustainability and resilience from the front line of climate change (Sistemas alimentarios de los pueblos indígenas: perspectivas relativas a la sostenibilidad y la resiliencia desde la primera línea del cambio climático), fue presentado el viernes.

"Debemos trabajar con ellos, aprender y generar conocimientos conjuntamente, en beneficio de toda la humanidad", sostiene el Sr. QU.

Cerca de 500 millones de personas en más de 90 países se definen a sí mismas como indígenas, con conocimientos tradicionales únicos que ofrecen valiosas oportunidades para lograr la seguridad alimentaria y preservar la bioseguridad. En el informe se analizan en profundidad los sistemas alimentarios de ocho pueblos indígenas. El análisis demuestra que dichos sistemas están entre los más sostenibles del mundo en términos de eficiencia, ausencia de desperdicios, modelo estacional y reciprocidad.

Generan cientos de productos alimenticios derivados del medio ambiente sin agotar los recursos naturales y logran altos niveles de autosuficiencia. En las Islas Salomón, por ejemplo, los melanesiosSI combinan la agroforestería, la recolección de alimentos silvestres y la pesca para cubrir el 70 % de sus necesidades alimentarias con lo que generan. En la región ártica de Finlandia, mediante la pesca, la caza y el pastoreo, el pueblo inari sámi genera el 75 % de las proteínas que consume.

Hoy en día estos sistemas corren grandes riesgos debido al cambio climático y a la expansión de diversas actividades industriales y comerciales.

En el nuevo informe se plasma la labor de colaboración e investigación sobre el terreno realizada con organizaciones de pueblos indígenas y centros de investigación de todo el mundo. Sus autores subrayan la urgente necesidad de que los gobiernos y la comunidad internacional establezcan y hagan cumplir políticas interculturales que respalden los esfuerzos de los pueblos indígenas por proteger sus sistemas alimentarios.

"A pesar de haber sobrevivido durante siglos, es probable que los sistemas agroalimentarios de los pueblos indígenas desaparezcan en los próximos años debido a una serie de factores que amenazan su futuro", destaca el Sr. Juan Lucas Restrepo, Director General de la Alianza de Bioversity International y el CIAT. "Los investigadores deben escucharlos y aprender de ellos para prestar apoyo a sus esfuerzos por mantener los conocimientos ancestrales", añade.

Los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas analizados en esta publicación incluyen los del pueblo baka, en el Camerún, el pueblo inari sámi, en Finlandia, los pueblos khasi, bhotia y anwal, en la India, el pueblo melanesioSI, en las Islas Salomón, el pueblo kel tamasheq, en Malí, los pueblos tikuna, cocama y yagua, en Colombia, y los maya ch'orti', en Guatemala.

Estos sistemas variados y únicos combinan distintas técnicas para generar alimentos, como la caza, la recolección, la pesca, el pastoreo y el cultivo migratorio. Las prácticas móviles, como el nomadismo, son esenciales para vincular las actividades de generación y producción de alimentos a los ciclos naturales de manera resiliente. Estas tradiciones, desarrolladas por los pueblos indígenas a lo largo de milenios, permiten que los hábitats se recuperen y que los ecosistemas se repongan y proporcionen alimentos frescos, nutritivos y diversos.

"Su carácter adaptativo es el elemento principal que hace que estos sistemas alimentarios sean resilientes. Los pueblos indígenas adaptan sus actividades de generación y consumo de alimentos al modelo estacional y a los ciclos naturales que se observan en los ecosistemas que los rodean, y no al revés, como hace la mayoría de las demás sociedades. La profunda observación del medio ambiente acumulada de generación en generación y la nítida comprensión de las relaciones entre los elementos del ecosistema garantizan la protección de la biodiversidad", afirma la Sra. Anne Nuorgam, Presidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas.

En la publicación se señalan los principales factores internos y externos que afectan a los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas y que repercuten en sus perspectivas futuras y en su continuidad como gestores de ecosistemas intactos y como administradores de tierras que contienen el 80 % de la biodiversidad que queda.

"De reconocerse y protegerse, los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas cambian las reglas del juego, como también han demostrado estudios recientes en varias zonas en que se ha conseguido erradicar el hambre", sostiene el Sr. Phrang Roy, Presidente fundador de la Sociedad de la Comida Lenta y la Agrobiodiversidad del Noreste (NESFAS), con sede en Shillong (India).

La investigación sobre el terreno llevada a cabo por organizaciones indígenas locales fue coordinada por la Unidad de Pueblos Indígenas de la FAO y un comité científico compuesto por expertos indígenas y no indígenas de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, la Universidad de Massey, el Consorcio Indígena para la Agrobiodiversidad y la Soberanía Alimentaria, el Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo, la Secretaría de la Alianza para las Montañas, el Centro de conocimiento pastoril y las divisiones técnicas de la FAO, incluida la de Pesca.

"Necesitamos que las interacciones entre los sistemas tradicionales y científicos de conocimiento sean más eficaces y creativas. Solo así lograremos la transformación de los sistemas agroalimentarios que el mundo necesita", afirma el Sr. Máximo Torero, Economista Jefe de la FAO.

En el contexto actual de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), los pueblos indígenas que pueden confiar en sus sistemas alimentarios tradicionales para generar alimentos lo están pasando mejor que otras comunidades que dependen del mercado para cubrir sus necesidades alimentarias. Muchísimo mejor.

Por conducto del Centro de conocimiento mundial sobre los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas, la FAO sigue trabajando con 18 organizaciones de pueblos indígenas y centros de investigación para generar conocimientos conjuntamente y aportar pruebas de la singularidad de los pueblos indígenas a la hora de generar alimentos de forma sostenible, resiliente y protegiendo la biodiversidad mediante sistemas alimentarios complejos, con lo que demuestra que producir alimentos sin destruir el medio ambiente es posible e imparte una enseñanza para todos.

Photo: @Fundación Omacha/ Fernando Trujillo
Cerca de 500 millones de personas en más de 90 países se definen a sí mismas como indígenas, con conocimientos tradicionales únicos que ofrecen valiosas oportunidades para lograr la seguridad alimentaria y preservar la bioseguridad.