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Níger y Malí trabajan para detener la amenaza de la langosta del desierto

Níger y Malí trabajan para detener la amenaza de la langosta del desierto

Photo: ©FAO/Giampiero Diana
Un equipo de investigación rodeado por langostas del desierto.
17 julio de 2012, Roma - La amenaza de la langosta del desierto sobre los pastizales y tierras de cultivo en Níger y Malí está aumentado con la llegada de enjambres de estos insectos el mes pasado al norte de ambos países desde Argelia y Libia.

Las infestaciones de langosta fueron señaladas por primera vez en el suroeste de Libia, -cerca de la localidad de Ghat-, en enero de 2012 y en el sudeste de Argelia.

A finales de marzo, la FAO advirtió que los enjambres podrían llegar a Níger y Malí en junio. La persistencia de las lluvias y el consiguiente crecimiento de la vegetación llevaron a la formación de enjambres a mediados de mayo. Las operaciones de vigilancia y control se vieron obstaculizadas por la inseguridad a ambos lados de la frontera en Argelia y Libia. En consecuencia, los grupos y enjambres que no pudieron ser combatidos emigraron a través del Sahara a Malí y Níger.

Durante las últimas tres semanas, las fuertes lluvias caídas en el norte de Malí y Níger permitieron la maduración de los ejemplares adultos de langosta que ahora están poniendo huevos en esas áreas. La eclosión ha comenzado y continuará este mes, haciendo que el número de langostas aumente aún más.

Se espera que este verano las lluvias estacionales sean normales en el Sahel y el norte del Sahel, donde se están produciendo infestaciones de langosta.

"Las lluvias ya han caído en el norte de Níger y Malí. Esto creará buenas condiciones de cría y la posibilidad de una segunda generación y que pueda surgir un gran número de langostas a finales del verano ", advirtió Keith Cressman, experto de la FAO en la previsión de plagas de langosta. "En ese momento -añadió-, los enjambres se podrían desplazarse hacia Mauritania, Argelia, Libia e incluso hacia el sur de Marruecos, amenazando también los cultivos durante la temporada de recolección en la región del Sahel de África Occidental.

Los equipos sobre el terreno movilizados  en Níger han tratado 1.200 hectáreas contra la plaga desde el 5 de junio. Sin embargo, en el norte de Malí las operaciones de control no pueden llevarse a cabo debido al conflicto político y los esfuerzos de vigilancia deben basarse en una red informal de información aportada por la población local y los nómadas. También se han detectado langostas en el este de Chad y en la región de Darfur en Sudán occidental.

En los países vecinos se han desplegado equipos de investigación antes de lo habitual en el sur de Mauritania y se están organizando en el Chad. Malí, Níger y Chad han desarrollado planes nacionales de acción para hacer frente a la langosta del desierto en conformidad con sus planes nacionales de contingencia.

La FAO ha informado a sus países miembros de la amenaza de la langosta del desierto y durante el reciente período de sesiones del Comité de Lucha contra la Langosta del Desierto se ha preparado un plan de acción para los dos próximos meses. Este plan estipula, entre otras cosas, que no hay necesidad de comprar pesticidas para fumigar a las langostas porque pueden utilizarse las existencias en los países vecinos. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) se ha comprometido a ayudar en transporte aéreo de estas reservas a los países afectados.

Además de los esfuerzos realizados por los países afectados, la FAO ha hecho un llamamiento para obtener 10 millones de dólares EEUU para mantener y ampliar sus operaciones. Hasta ahora, Francia se ha comprometido a entregar 850.000 euros y se está tratando con otros cuatro donantes para obtener otros 4 millones de dólares. Una cifra adicional de 2,8 millones de dólares en fondos de emergencia ha sido prometida por los donantes bilaterales para hacer frente a la amenaza actual.

A pesar de que Níger, Malí y otros países del Sahel cuentan con equipos entrenados en la vigilancia y lucha contra la langosta, esta emergencia requiere financiación para ampliar su capacidad de respuesta a gran escala y para el apoyo logístico en forma de vehículos, equipos de comunicación y suministro de plaguicidas. La falta de equipo es especialmente grave en Malí, donde más de 30 camiones y otro material para combatir la langosta fueron robados recientemente en la región norte del país.