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Un momento crucial en el Sahel

Ayudar a la gente a sobrevivir y escapar del ciclo del hambre

Foto: ©FAO/Issouf Sanogo / FAO
Trabajadores en un centro de distribución de la FAO con sacos de semillas mejoradas de mijo y fríjoles. Abala Sani, Níger.
20 de agosto de 2012, Roma - En la región del Sahel en África, que atraviesa los países situados al sur del Sahara, los próximos dos meses serán cruciales.

Las lluvias han sido buenas en la región en lo que va de año, tras las sequías en cuatro de los últimos cinco años.  Pero si estas lluvias terminan antes de tiempo, o se materializa una amenaza potencial de la langosta, la cosecha prevista para octubre peligrará y millones de personas sufrirán hambre.

Es necesario vigilar estrechamente la temporada agrícola en Burkina Faso, Camerún, Chad, Gambia, Malí, Mauritania, Níger y Senegal.

Esta época se conoce como "periodo de escasez", cuando las reservas de cereales de los campesinos se han agotado o están a punto de hacerlo y la próxima cosecha aún tiene que madurar. Es una época en la que la gente se ve a menudo obligada a utilizar sus ahorros, pedir dinero prestado o vender animales y pertenencias para comprar comida. Este año es especialmente complicado porque los agricultores y ganaderos se estaban recuperando de las sequías que han afectado a la región durante cuatro de los últimos cinco años y los precios de los alimentos en el mercado están subiendo.

El personal de la FAO sobre el terreno está haciendo todo lo posible para evitar un nuevo desastre, que puede ser mañana o en los próximos años. A pesar de los limitados recursos de los que disponen, están adoptando una serie de medidas encaminadas a alcanzar esos resultados. Las actividades incluyen el apoyo a la producción de hortalizas de fuera de temporada mediante el reparto de semillas y herramientas, el apoyo a la protección y producción animal -incluyendo el reparto de ganado y productos veterinarios y asistencia-, la mejora de los pastos, y medidas para prevenir la amenaza de desarrollo de la plaga de la langosta del desierto en Chad, Malí y Níger.

Todas las intervenciones tienen el doble objetivo de ayudar a las personas en el presente y desarrollar su resistencia para afrontar futuras crisis. Los científicos advierten que el cambio climático y el incremento de las temperaturas aumentarán la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos; como sequías e inundaciones.

Doble enfoque

Hay indicios de que el doble enfoque de la FAO puede mejorar la situación, tal y como acreditan las entrevistas con beneficiarios en Burkina Faso y Níger. Pero se necesita urgentemente nueva financiación para aumentar significativamente la cobertura. La alternativa es arriesgarse a "usar una tirita para detener una hemorragia", en palabras de un trabajador humanitario.

El trabajo de la FAO en el Sahel se centra en repartir semillas y ganado para los pobres, principalmente mujeres vulnerables. Las semillas incluyen variedades mejoradas de mijo y frijoles de niebé que deberían dar lugar a una buena cosecha, incluso en condiciones difíciles. Y como es importante plantarlas en lugar de consumirlas inmediatamente, a los beneficiarios también se les suele dar dinero en efectivo para subsistir hasta la época de la recolección.

Hasta hace poco, los agricultores del Sahel solamente recolectaban una exigua cosecha al año, inmediatamente después de la temporada de lluvia de tres meses, de junio a septiembre. Pero ahora la FAO también reparte juegos de semillas variadas de hortalizas que pueden plantarse durante la estación seca y generar una segunda cosecha para complementar la alimentación familiar o venderla en el mercado.

Un juego de semillas junto con las herramientas e insumos básicos produce suficientes patatas, zanahorias y verduras para alimentar a una familia media durante dos meses.

Formas de ahorro tradicional

También es de vital importancia el apoyo de la FAO a la alimentación del ganado y la atención veterinaria, al igual que el reparto de ganado de pequeño tamaño, ya que es fundamental para la seguridad alimentaria a corto y largo plazo en el Sahel y representa la forma tradicional de ahorro y acumulación de riqueza. Sin embargo, los rebaños han mermado peligrosamente debido a las sucesivas sequías.

La FAO ha repartido sólo en Níger más de 32 500 cabras y otros pequeños rumiantes, así como forraje y productos veterinarios. Si los pastos son abundantes, los rebaños de cabras pueden aumentar rápidamente, triplicándose a veces durante un año, mejorando significativamente la economía de sus propietarios.

A menos que haya otro año desastroso, los beneficiarios de la ayuda de la FAO deberían salir de la actual crisis mejor capacitados para abordar los desafíos que inevitablemente afrontarán en uno de los entornos más hostiles del mundo.

Las semillas y animales que han recibido no sólo sirven para alimentar a sus familias sino que también pueden ayudarles a acabar con el ciclo de hambre y pobreza de una vez por todas. Con más financiación, la FAO puede ofrecer la misma oportunidad a millones de personas más en el Sahel.