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Semillas y esperanza en el Sahel

¿Qué opinan los beneficiarios?

Foto: ©FAO/Issouf Sanogo / FAO
Mujeres esperando recibir semillas mejoradas de la FAO. Abala Sani, Niger.
20 de agosto de 2012, Roma- La ayuda de la FAO en la región del Sahel en África, azotada por la sequía en cuatro de los últimos cinco años, tiene por objeto ayudar a las personas vulnerables a superar la temporada actual de escasez y dotarlas de resistencia para afrontar cualquier emergencia futura.

Una de las beneficiarias es Moussa Ouma, madre de dos niños y una de las 170 mujeres en el pueblo de Kirari, al norte de Níger, que recibió de la FAO un lote de 50 kg de semillas variadas de hortalizas, junto con las herramientas e insumos básicos para cultivarlas.

Afirma que la parcela de 100 metros cuadrados que cuida ella misma puede producir hasta 70 kilos de papas, así como coles, lechugas, tomates y pimientos.

A pesar de que las papas se introdujeron recientemente en el Sahel, "a mis hijos les encanta comerlas", sonríe. "Yo sólo las cuezo".

Próximo objetivo: una vaca

La sequía del año pasado motivó que el pozo que utilizaba para regar su parcela prácticamente se secara, de forma que su última cosecha apenas produjo lo suficiente para las necesidades de su familia. "Pero si este año hay suficiente agua en el pozo, entonces podré vender una parte de mi cosecha para comprar una vaca ", afirma.

La FAO también reparte este año en el Sahel 7 363 toneladas de semillas mejoradas de cultivos básicos.

Fatima Adimou, que cultiva únicamente una hectárea de tierra cerca de la ciudad comercial de Gorom Gorom, en el norte de Burkina Faso, se queja de los esfuerzos que necesita para obtener una escasa cosecha de mijo del suelo arenoso.

Pero tiene una buena razón para esperar que su próxima cosecha sea diferente.

Fatima es una de las más de 30 000 mujeres vulnerables en Burkina Faso que recibieron semillas mejoradas en virtud de un programa organizado por la FAO y financiado por la UE. Asegura que espera producir un 50 por ciento más, de forma que durante la recolección podría llevar a casa unos 600-700 kg de mijo.

Garantía de futuro

Eso sería suficiente para alimentar a la familia y obtener además algo para vender en el mercado. "Estas semillas son una garantía para nuestro futuro", afirma Fatima.

Una variedad de semillas proporcionada por la FAO tarda 70 días en madurar en lugar de los 90-100 días habituales y necesita menos agua, ventaja importante en el entorno árido del Sahel. Además de mijo, los beneficiarios también reciben semillas mejoradas para otros cultivos alimentarios como frijoles niebé, caupí y sorgo.

En el pueblo de Abala Sani, en Níger, Fadima Mamadou es una de las 65 000 cabezas de familia que se beneficiarán de un programa de reparto de semillas en la región. Recibió 10 kilos de mijo mejorado y dos kilogramos de semillas de niebé.

La cosecha del año pasado fue un desastre, "pero espero que sea mucho mejor este año", señala.

Ropa y zapatos

"Espero que las nuevas semillas produzcan lo suficiente para que podamos comer durante un año. Si hay un excedente lo venderé para comprar ropa, jabón y zapatos para los niños".

La ganadería es vital para la seguridad alimentaria en el Sahel. No sólo es una fuente inmediata de alimentos -en forma de huevos, carne y productos lácteos- sino que también puede convertirse en dinero en efectivo para comprar alimentos durante las crisis.

En la aldea de Chinfangalan, al norte de Níger, una mujer llamada Seyma fue una de las 1 400 personas que se han beneficiado del reparto de ganado de la FAO en la región.

"Lo único que me quedaba era un burro, el resto de mi ganado había muerto", afirma, haciéndose cargo de cuatro cabras y un carnero. "Esto me ayudará a alimentar a mis cinco hijos. Supondrá una enorme diferencia".

Lee en mi cara

"Estoy tan feliz. ¡Basta con que me veas la cara!", añade, esbozando una enorme y reconfortante sonrisa.

Otra beneficiaria, Madnitou, viuda con dos hijos, dice que sus cabras harán la vida más fácil a su pequeña familia. "Y ahora que estoy mejor incluso tal vez encuentre un marido", sonríe.  

Si los pastos son abundantes, los rebaños de cabras pueden aumentar rápidamente, triplicándose a veces durante un año.

En Bousse Etagge, un pueblo del Sahel en Burkina Faso, Mohamed Outini afirma que recibió dos cabras y un macho cabrío de la FAO en 2010, pero ahora su rebaño ha aumentado a 12 animales. "Vendí dos carneros y con el dinero pude comprar medicinas para mi hijo cuando enfermó, y ladrillos para construir una casa".

"Mi vida ha cambiado. Antes me pasaba todo el día sentado debajo de un árbol. Ahora tengo el objetivo de aumentar mi rebaño a 100 animales".

Además del regalo del ganado, a Mohamed también se le ha dado esperanza.