Centro de Prensa
 

La promoción del sector agroforestal necesita nuevas políticas

05-02-2013

Resulta crucial para el sustento y la seguridad alimentaria de millones de personas

Foto: ©FAO/Alberto Conti
Un joven con un niño a la espalda recolecta bayas de café en Malawi. Los pequeños camesinos se benefician de integrar plantas de café y cultivos alimentarios

5 de febrero de 2013, Roma - Millones de personas podrían escapar de la pobreza, el hambre y la degradación del medio ambiente si los países realizan más esfuerzos en la promoción de la agrosilvicultura, con un enfoque integrado que combine los árboles con los cultivos o la ganadería, según recordó hoy la FAO.

El sector agroforestal es una fuente importante de productos a nivel local como leña, madera, frutas y forraje para el ganado, y a nivel global como coco, café, té, caucho y resina. Casi la mitad de la superficie agrícola del mundo contiene al menos un 10 por ciento de la cubierta forestal, por lo que la agrosilvicultura es vital para los medios de subsistencia de millones de personas.

Promoción agroforestal


En una nueva guía publicada hoy y dirigida a los responsables de la toma de decisiones y asesores de políticas, ONG e instituciones gubernamentales, la FAO muestra como el sector agroforestal se puede integrar en las estrategias y políticas nacionales y cómo pueden ajustarse sus políticas a condiciones específicas. La guía sobre políticas aporta ejemplos de las mejores prácticas y casos de éxito, así como las lecciones aprendidas de los desafíos y fracasos.

"En muchos países, el potencial de la agrosilvicultura para enriquecer a los campesinos, las comunidades y la industria no ha sido plenamente explotado", aseguró Eduardo Mansur, Director de la División de Evaluación, Ordenación y Conservación Forestales de la FAO. "A pesar de los numerosos beneficios de la agroforestería, el sector está muy limitado por políticas adversas, restricciones legales y falta de coordinación entre los sectores a los que contribuye: agricultura, silvicultura, desarrollo rural, medio ambiente y comercio".

Están surgiendo nuevas oportunidades para la agroforestería -por ejemplo, en los bosques de miombo del centro, este y sur de África, que cubren tres millones de km2 en más de 11 países - que contribuyen de manera significativa a los medios de subsistencia de unos 100 millones de personas de bajos ingresos. Entre ellos se encuentra el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al ralentizar la conversión de bosques en tierras agrícolas y el secuestro de carbono en los árboles o en las explotaciones a través de los incentivos financieros ofrecidos por el comercio de derechos de emisión de carbono y la iniciativa REDD +. Asimismo, la ampliación de la regeneración natural de más de cinco millones de hectáreas de tierras áridas degradadas en Níger contribuirá a mitigar el cambio climático e incrementar los ingreso rurales.

Acción política

La guía proporciona diez vías principales para la acción política, incluyendo la sensibilización sobre los sistemas agroforestales para los agricultores y la comunidad mundial, la reforma de las regulaciones desfavorables en el sector forestal, agrícola y rural y aclarando las políticas sobre el uso del suelo. Esto último no significa necesariamente la concesión formal de títulos de propiedad de la tierra. Los investigadores han encontrado que algunas formas consuetudinarias de tenencia de aportan seguridad para plantar árboles, al tiempo que reducen los trámites y los costes administrativos.

Servicios ambientales

Los campesinos que plantan árboles en las explotaciones deben ser recompensados por los servicios ecosistémicos que prestan a la sociedad a través de incentivos financieros o de otro tipo en forma de subvenciones, exenciones fiscales, programas de reparto de costes, microcréditos o entregas en especie, especialmente los servicios de extensión y el desarrollo de infraestructura, de acuerdo con la guía de la FAO.

El crédito a largo plazo es también fundamental, ya que los agricultores que plantan árboles obtienen beneficios pasados algunos años. El valor del secuestro de carbono y de otros  servicios ambientales que aportan los árboles podría incluso destinarse al pago de los intereses.

En Costa Rica, un fondo nacional de financiación forestal asignado en 1996 por ley para subsidiar actividades forestales se amplió en 2001 y 2005 a los sistemas agroforestales que combinan cultivos, árboles y ganadería. En los últimos ocho años se han firmado más de 10.000 contratos para la agrosilvicultura, que dieron origen a la plantación de más de 3,5 millones de árboles en las fincas.

La guía ha sido elaborada por la FAO en colaboración con el Centro Mundial sobre Agroforestería (ICRAF), el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) y el Centro Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD).

 

Foto: ©FAO/Giuseppe Bizzarri
Reducir la pobreza mejorando la contribución de los bosque al desarrollo rural en la región de Dehradun, India
Estudio de caso: política agroforestal en Kenya

En 2009 y para responder a la deforestación, el gobierno promulgó un reglamento sobre el sector agroforestal que obliga a que al menos el 10 por ciento de todas las explotaciones cuenten con cobertura arbórea.

Se está destinado financiación especial para ayudar a los campesinos en las regiones donde estos objetivos aún no se han alcanzado.

El gobierno también está valorando también diversas opciones para aumentar el suministro de semillas y plántulas para satisfacer la demanda creada por el nuevo reglamento.

Estudio de caso: programa agroforestal en Guatemala

El Programa de Incentivos Forestales para los propietarios de parcelas pequeñas fue creado en Guatemala en 2010 para promover la introducción de árboles en las pequeñas explotaciones (menos de 15 ha), con el objetivo de brindar apoyo a los pequeños productores que utilizan sistemas agroforestales. Estos campesinos reciben incentivos en el año de creación de la plantación y durante dos años de mantenimiento.

Como resultado, se han beneficiado del programa más de 45 000 personas (un 23 por ciento de los cuales son mujeres) residentes en 79 municipios pobres. Con el apoyo de los donantes internacionales durante la fase inicial, el programa ha sido financiado en su totalidad por el Gobierno guatemalteco desde enero de 2012.

Contacto

Irina Utkina
Oficina de prensa, FAO (Roma)
(+39) 06 570 52542
irina.utkina@fao.org

Herramientas

Facebook